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CRISIS PSOE

Díaz se queda con las cenizas de Ferraz

Susana Díaz toma las riendas del partido y González continúa dictando la línea política sobre el cadaver de la "renovación" frustrada de Sánchez. Rajoy se prepara para un nuevo mandato.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Martes 4 de octubre | Edición del día

Finalmente se impuso el sector golpista de Díaz/González. Pedro Sánchez dimitió y ahora el PSOE se prepara para permitir la investidura de Rajoy. Los social liberales también se preparan para garantizar una nueva legislatura al servicio de la banca y las grandes empresas. En primer lugar se pondrán de acuerdo en todos los recortes necesarios para asumir los compromisos de Bruselas.

Como en 1979, habrá una comisión gestora encargada de tomar las riendas. La situación en la que ha quedado el centenario partido es desastrosa. La Gestora fue votada exclusivamente por el nuevo sector, ya que los delegados de Sánchez abandonaron la sede de Ferraz. Susana Díaz ya manda en Ferraz y se abre paso a una nueva legislatura de Rajoy.

Javier Fernández, el encargado de dar la cara en la “gestora”, trata a toda máquina de buscar una postura única del PSOE. Éste ha recordado que “una abstención no es lo mismo que un apoyo”. El PSOE se debate entre la obligación de un partido de Estado y el intento de preservarse. En los próximos días el Comité Federal deberá decidir qué hacer ante la investidura de Rajoy.

De todas maneras, el coste político que pagará el PSOE es enorme. En lo inmediato evitará exponerse a nuevas elecciones. Y al no haber más elecciones a la vista, salvará los 85 diputados y la imagen. Sin embargo, el rey está desnudo. La influencia del PSOE sobre los trabajadores y el pueblo ha menguado muchísimo.

Una “renovación” que no era tal, frustrada

Con Pedro Sánchez el PSOE pretendía comenzar un período de “renovación”. Era necesario superar la desastrosa etapa de Rodríguez Zapatero, quien diera inicio a los recortes sociales profundizados por Rajoy e impulsó el cambio exprés de la Constitución junto con el PP y dando inicio a un período reaccionario.

Para ello el PSOE organizó unas elecciones primarias para que militantes y simpatizantes eligieran por vez primera al Secretario General. La organización socialista pretendía diferenciarse del PP de alguna manera. No podía en el contenido, el cual compartía con la derecha. Trató de hacerlo, al menos, en los métodos.

Este intento de “renovación” duró algo más de dos años y fue cortado abruptamente ayer. El PSOE volvió a sus típicos cauces del “dedazo” y los barones (o caciques) que mandan dictatorialmente. El aparato del partido y la vieja guardia impusieron su voluntad. Y nada de primarias o que vote la base. Ni en las formas se diferencian del PP.

De todas formas, esa “renovación” no era tal. Simplemente recordar cómo Pedro Sánchez se cargó la dirección de Madrid con la fulminante destitución de Tomás Gómez (con cambio de paños incluido en las puertas del PSM) y la imposición de los candidatos a las elecciones. Esa “renovación” era un intento de cambiar la fachada ante la grave “amenaza” de un creciente Podemos.

Porque Sánchez, ungido por Díaz y Felipe González, nunca dejó de ser un defensor de la herencia de Zapatero, desde el artículo 135 hasta su reforma laboral, así como un fiel cumplidor de las demandas de la troika.

Este ADN del "sanchismo" es el que explica el pacto con la derecha cool de Ciudadanos, así como su oposición rotunda a otorgar el derecho a decidir a Catalunya, un eje central de la ofensiva españolista.

Aunque hoy se quiera pintar a Sánchez como un renovador de democrático y de izquierda del PSOE, algo en lo que Podemos ha contribuido más que nadie, Sánchez es hijo legítimo de un partido que en los últimos 30 se transformó en una formación socioliberal, pilar del régimen nacido en el ’78, fiel representante de los intereses del capitalismo imperialista español y subordinada al capital financiero y las reglas del juego de la Unión Europea.

El PSOE es la llave para Rajoy y el Ibex 35

El PSOE será la llave que abrirá la puerta a la nueva legislatura de Rajoy. Cuatro años más de la derecha en el poder. Más contratos basura, precariedad, temporalidad y salarios “nimileuristas” para los trabajadores.

Aunque la realidad es que el ahora frustrado (definitivamente) gobierno alternativo de Sánchez, que tanto embellecieron Podemos y Unidad Popular, no representaba ninguna alternativa. Tanto PP como PSOE siguen teniendo acuerdos en la agenda política principal. Como siempre.

En esta nueva legislatura, la formación socialista volverá a jugar un rol de sostén de la derecha, más allá de los encendidos debates parlamentarios. El gobierno que acabe asumiendo será el encargado de realizar más recortes y ataques sobre los trabajadores. El PSOE con sus 85 escaños garantizará la gobernabilidad de Rajoy. Por esa vía, la organización de la rosa sigue el camino del PASOK.




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