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OPINIÓN

Diario de Cuyo contra el derecho a la protesta

Esta semana el diario sanjuanino publicó una editorial titulada “La protesta callejera”, en la que se condena y estigmatiza a los sectores que se organizan para reclamar sus derechos.

Miércoles 4 de enero | Edición del día

Bajo una editorial firmada como “Redacción de Diario de Cuyo”, este medio lanza un ataque contra las manifestaciones de protesta, demonizando a quienes la realizan con acusaciones falsas e infantiles, y buscando embellecer las acciones que pudiera tomar el poder ejecutivo al respecto.

“(…) El nefasto piqueterismo terminó otro año colmando la paciencia de una mayoría silenciosa que por sus ocupaciones e indefensión debe someterse a los cortes del tránsito que alteran la rutina de la población activa” empieza diciendo la nota, demostrando claramente que su intención es reforzar el discurso reaccionario de un sector de la sociedad, que pone a las protestas como acciones egoístas infundadas, donde unos trabajadores son “rehenes de otros”. Esta posición nunca tiene en cuenta los motivos de los reclamos, la situación de quienes lo realizan, ni las condiciones de desigualdad a las que a diario miles son sometidos por quienes están en las altas esferas del poder político y económico.

Más adelante, la editorial intenta dar una especie de palmada en la espada a las acciones antiprotesta del presidente Macri, demonizando a los sectores de izquierda “(…) Como ha observado el presidente Mauricio Macri, los piquetes callejeros ya no tienen sentido, porque su gobierno abrió el diálogo con todos los sectores, tanto formales como informales. Una lógica lo llevó a reclamarle al jefe del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a que ponga límites a estas manifestaciones en 2017. El mandatario señaló a la ciudad autónoma porque sus calles se han transformado epicentro del piqueterismo de todo el país, ya que allí repercuten las más diversas manifestaciones, en su mayoría de perfil opositor y con la logística de barras bravas al servicio de la izquierda combativa”.

El “dialogo”, del que tanto se jacta la alianza Cambiemos y que el diario defiende como política oficial, luego de diversas represiones, decretazos y vetos se transforma en una ficción. Pero lejos de ser una ficción inocente, la editorial del diario sanjuanino toma ese relato para decir también que, efectivamente, algunas organizaciones sociales negociaron “dialogando” con el gobierno.

Este año el Movimiento Evita, la CCC y la CTEP firmaron una especie de “paz social” a cambio de la creación de una obra social para los trabajadores de la “economía popular”, cayendo así en el “encanto dialoguista” que propone Macri, y que hace alarde la editorial en cuestión.

Sobre el final de la cita mencionada hay un ataque infundado e infantil contra la izquierda, acusándola de manifestar con “barrabravas a su servicio”. Esta afirmación muere antes de nacer si recordamos el asesinato del militante Mariano Ferreyra, donde la patota barrabrava, a la que hace alusión la editorial, actuó junto a la burocracia sindical de Pedraza, uno de los sindicalistas amigos del kirchnerismo. Por otro lado, lo que Diario de Cuyo no dice es que Macri está procesado por crear la UCEP (Unidad de Control del Espacio Público), que estaba conformada enteramente por barrabravas y que tenía como función golpear indigentes y sustraerles sus pertenencias, lo cual fue denunciado en su momento por la Defensoría del Pueblo, partidos opositores, periodistas y vecinos damnificados. Lejos de estar en las filas de la izquierda, estas fuerzas de choque son patrimonio de los partidos como el PRO y el PJ.

Posteriormente, la editorial hace un llamado a una “oposición responsable”, queriendo tomar el discurso republicanista conveniente que tanto usa el PRO para terminar diciendo “(…) Pero no son los funcionarios políticos los que sufren directamente el accionar de la movilización callejera sino la gente común, los miles de personas que se fastidian por no poder desplazarse para cumplir con sus obligaciones diarias. Los piquetes, los escraches y las marchas militantes deben terminar y quedar en los malos recuerdos de una intolerancia oficial que ya no existe”.

Nuevamente se apela a un discurso que pone a los manifestantes como victimarios y a el resto como víctimas, sin nunca preguntarse la causa real de las protestas, la responsabilidad del gobierno en las mismas y haciendo una generalización reduccionista que agrupa a todos los reclamos en acciones individuales y egoístas de una minoría violenta.

Más allá de que a la editorial no se le cae un argumento medianamente firme, si quiera debatible, vale la pena preguntarse ¿por qué Diario de Cuyo empieza con este tipo de editoriales? En la provincia de San Juan la represión policial va en aumento. A la “tarea diaria” de la policía llevándose jóvenes de las calles para “averiguar antecedentes”, se suman los asesinatos de los jóvenes Mauricio Atencio (quién apareció ahorcado en su celda) y Carlos Ochoa (muerto en una persecución policial). Y como último hecho resonante, la brutal represión que sufrieron los asambleístas que protestaban cortando la entrada a la mina Veladero de Barrick Gold.

En este contexto los medios profundizan su rol de formadores de opinión, justificando el accionar que las fuerzas represivas puedan tomar contra todo intento de organización. En una nota anterior advertimos sobre esto, cuando el gobernador Uñac adhirió al fallido “protocolo antipiquetes” de Bulrrich, donde se ponía de manifiesto la intención del gobierno provincial, en complicidad con el gobierno nacional, de avanzar sobre la protesta social. Diario de Cuyo lo dice desde su editorial, prefiere a la gente en su casa y no en las calles.




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