Cultura

TELEVISION // ENTREVISTA

Diálogo con los autores de La Leona: “Si se apaga la cultura de un país, nos quedamos todos a oscuras”

En un mismo reportaje unimos ficción y realidad. Entrevistamos a los autores de la novela La Leona, Susana Cardozo y Pablo Lago, junto a Carina Brzozowski, trabajadora reincorporada a la fábrica Felfort, quien publicó reseñas de la tira en diferentes momentos de la Pasión, Amor y Lucha que caracterizó a la historia de una fábrica ocupada por sus trabajadores.

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Domingo 24 de julio de 2016 | Edición del día

Según comentan en distintas entrevistas, La Leona se comenzó a escribir en 2014, se terminó de escribir y filmar durante 2015, y se estrenó en 2016. ¿Cómo influyeron los distintos cambios de la situación social y política en la recepción de la novela?

Pablo: Sentimos que cuando comenzamos a escribir La Leona el país era otro, que efectivamente nosotros estábamos mirando los noventa y el 2001, estábamos mirando Brukman, era reflexionar sobre todos esos hechos, con la intención de que no vuelvan a repetirse. En diciembre pasado, cambia el modelo de país, la gente elige un cambio de modelo de país que a mí no me gusta pero es lo que eligió la mayoría. Y entonces todo ese cuento (La Leona), que era un mirar hacia atrás, se vuelve presente. Y empieza a caer el protocolo de seguridad de la Bullrich, casi en los mismos días, y no es casualidad, justo estábamos tratando la ocupación y que sacaban a los trabajadores a palazos. Y se dieron así varias “casualidades” que en realidad son modelos de proceder. Lo que pasó antes se vuelve a repetir hoy porque las políticas son las mismas. En ese sentido el cuento se resignificó y cobró más presencia y vigor.

Carina Brz: ¡Nosotros nos veíamos también en la Panamericana a palo y palo!

EY: Nos llamó la atención porque las fábricas recuperadas son más cerca del 2001, pero el caso de Donnelley es una empresa imperialista que cerró hace poco. Empezó a haber problemas económicos y cierres de fábrica en el último período que atraviesa al gobierno anterior también.

P:¿En Donnelley fueron los que pusieron el cartelito en la puerta, no?, que decía “llamen a este número”. Bueno, nosotros lo sacamos de ahí. Uno no inventa nada. En nuestro caso se investiga, se documenta, fuimos a los diarios, a los libros. A hablar con gente de cooperativas, bueno y de ahí surgió y por eso el programa tiene la verdad que tiene, dentro de lo que es una ficción y los límites que tiene. Para ser una ficción es bastante realista.
Se intentó borrar todo lo edulcorado que tienen las novelas, ustedes nos decían que algunos compañeros empezaron a verla cuando se dieron cuenta que no era una novela más. Que se le estaba hablando a la gente de una manera que no suele hacerse en las novelas.

Susana Cardozo y Pablo Lago
foto Enfoque Rojo

En La Leona se puede ver un especial cuidado en romper con el estereotipo femenino de las novelas tradicionales ¿Cómo se trabajó esto? ¿Cuáles fueron los principales lineamientos seguidos en la construcción del personaje?

Susana: Desde el principio hubo una vocación de mostrar una mujer actual, entonces desde allí tenemos una mujer que se identifica con una vida real. Con una mina que la lucha todos los días, que para la olla de su casa, que es madre soltera que es una mujer deseada. Hay un montón de características que para mí tienen que ver con una mujer de todos los días. Que puede ser cualquiera de nosotras. Que rompe con el estereotipo de la heroína de una telenovela, que no desea, no coge, no besa, y siempre viene el príncipe a rescatarla…

Brz: ¡Me encantó cuando María le dijo a Uribe “te cogería acá mismo y no me importa nada”!

S: Eso fue una piedra fundamental, de decir esta heroína va de esto. Hubo toda una discusión de mesa a nivel de producción si podíamos o no mostrar en el segundo capítulo una heroína que manifestara su deseo a priori. Y fue interesante y para mí una de las cosas más interesantes de la novela.
Porque más allá del posterior recorrido de María, que fue como muy intenso, tomó la bandera de su padre y se puso al frente de sus compañeros. Ese texto para mí es fundante en el personaje, porque uno dice, “esta mina lo que desea lo va a ir a buscar”, y no va a esperar que nadie se lo dé. Y me parece que así es en todo el abanico de sus acciones. Y entonces desde ahí nos corrimos rápidamente del estereotipo.

Brz: Yo creo que es así en todos los personajes. Estela, otra trabajadora, pintaba como muy enamoradiza y estaba atrás de Coco todo el tiempo. Y después la muestran como la amiga fiel a pesar de estar enamorada del marido de su amiga…

S: Pero no solo los personajes femeninos, sino todos. Y además nos cuidamos mucho de no juzgar a los personajes. Estela también era un personaje deseante que más allá de sus vínculos de amistad, la mina va adelante con sus deseos porque además era lo que ella podía dar y era como mejor se sentía. Eso también fue motivo de discusión.
Si una mina va y se acuesta con el marido de su mejor amiga, es todo un conflicto de humanidades. Hasta dónde uno es fiel o infiel a sí mismo o al otro, cuándo.

Brz: Bueno eso generó también mucho debate, por el tema de las parejas abiertas… ¿Por qué no? Por qué el tipo no puede amar a su mujer y a otra también.

S:Me parece que La Leona al recorrer este personaje y sus vínculos, no desde un lugar plano, “ah! Somos amigas y está todo bien”, al contrario, con la verdad de los vínculos y cómo fue mostrado, me parece justamente que el amor tiene que ver, por lo menos para mí o para Pablo a esta edad, con atravesar todas esas cuestiones, contracaras y claroscuros, que no tienen que ver con la telenovela y el culebrón clásico. Al contrario es dejarse atravesar.
Hubo personajes como el de Miller (el patrón) que era el tipo más hijo de puta, y sin embargo hacia el final hubo como cierta comprensión o entendimiento de por qué el tipo era así. No un perdón, pero sí comprender por qué su humanidad era como era.

Brz: Además él admite que no quería a nadie, salvo a Sara y a su nieta. Habría sido hipócrita si hubiera dicho, “¡Ay! ¡Sí los amo a todos!”…

S: El desafío era contar estos personajes y no ser moralistas, no juzgar sus acciones. Primero el prurito estaba en nosotros mismos, teníamos que autoconvencernos que eran personajes con accionar libre, y que hablaban desde allí, y eran contradictorios. Y cuando nos convencimos soltamos la escritura. Bueno, después hay que convencer al resto. Desde los productores, y los actores hasta el público que abrirá su propio debate.
A mí me parece maravilloso que un contenido de ficción genere todo este debate. En lo interno de los que trabajamos en esto y para el afuera. Que no sea una cosa que la absorbas y te entretengas. Sino que más allá de La Leona y toda la movida de la fábrica, y todo esto que vos decís, te ponés a charlar con una amiga “che esto que hace Estela, qué pasa, es una garca, donde la colocamos”. Está bueno debatir estas cuestiones. Me parece que nos engrandece a todos.

Carina Brzozowski junto a Susana Cardozo y Pablo Lago
foto Enfoque Rojo

¿Es cierto que del capítulo 1 se hicieron 21 versiones?

S: Lo que pasa que escribir es reescribir, no es lo primero que vos ponés. No solo por estos debates que te decía, sino porque vos mejorás tu escritura reescribiendo.

P: Bueno, también pasa que el primer capítulo es el más importante. Donde tenés que parar a todo el mundo. Son como los pilotes de la casa. Es que en el primer capítulo tenés que “atrapar”.

S: ¡Sí! Es atrapar al tipo y tenerlo ahí sostenido, “quiero contarte esto, quedate”. Si no lo hacés atractivo, que te genere amor y rechazo, todas esas emociones tienen que estar todo el tiempo en la persona que ve la novela.

Brz: Me gustó eso de que escribir es reescribir.

S: No hay otra manera, lo que hoy te parece una maravilla, mañana te sentás y decís ¡qué porquería!, y empezás a sacar párrafos y volvés a escribir. Y ahí vas encontrando la esencia y no solo lo que te parece que puede quedar bien.
Por eso los primeros capítulos que tuvieron tanto laburo, y los personajes que fueron tan tridimensionales, no planos que podías recordar en diferentes acciones, hicieron que pudiéramos contar una novela de casi 120 capítulos sin aburrir, sin repetirnos, sin tirar letra y nada más, sino que la trama avanzaba y avanzaba. Si no veías dos capítulos no entendías nada, o veíamos en los tuits de gente que decía “¡me perdí!”. Cuando en las novelas comunes vos te podías perder una semana, e iban a estar en el mismo lugar.

Brz: Como la de Moisés, que dejás de verla una semana y todo sigue igual, en el desierto con las ovejas.

S: A eso le quisimos escapar, al código telenovela. Incluso desde donde se aborda el tema, la toma de una fábrica.

P: Si esto lo hubiese agarrado otro escritor te pone los trabajadores de fondo, cargando telas, y nada más. Y María besándose con el tipo. Es decir los trabajadores como un contexto. Cuando aquí la lucha de los trabajadores estuvo a la par o incluso superior a la historia de amor, cosa que nos cuestionaron desde nuestro propio medio, que nos dicen que no medimos el rating como tenemos que medir porque nos detuvimos mucho en la historia social y poco en la del amor. También hemos tenido esas contracaras.

EY: Bueno, la novela de Moisés tiene más rating que Tinelli. Una novela que también comentaban en tu fábrica.

Brz: Ah! Sí, en la fábrica decían aquí parecemos los esclavos hebreos. Cómo estaremos los trabajadores que nos vemos reflejados en todos los explotados de todas las épocas, en la fábrica de los Miller y en los esclavos de las pirámides.

P: Pero ahí no se cuenta la lucha de los esclavos, la liberación del pueblo…

Esto de mostrar la fábrica y que sea tan real. ¿Dónde se grabó la novela?

P: Se grabó en Alcoyana, una fábrica recuperada, las casas eran escenografías. Pero las máquinas, todo era dentro de la fábrica.

S: Es que la fábrica era un personaje más. No fue solo un contexto. Y el trabajo fue casi una acción estructural de la novela. Porque vos ves una novela y por ahí se ve donde trabajan los personajes alguna vez pero después parece que nadie labura. A mí como espectadora me interesa ver laburar a los personajes, porque en el laburo nos muestran quiénes somos, qué hacemos, cómo nos movemos con respecto a los otros.

Estábamos hablando antes de novelas extranjeras. Cómo ven el trabajo ahora en las ficciones, porque están llegando novelas de otros países, las novelas brasileñas, las turcas… Esto que se llaman los “enlatados”.

S: El trabajo está complicado, de hecho hace poco se hizo una multisectorial, primero porque no hay trabajo, o hay muy poco, con muy pocas “bocas de expendio”. Hay mucha gente con necesidad de trabajar que queda en la lona al no producir en Argentina.
Y segundo, que a mí me parece importante, es lo cultural, con la identidad que va resquebrajándose, porque también las ficciones van construyendo una identidad y una reflexión colectiva y de país. Y esa muestra de quiénes somos va hacia el mundo. Los contenidos funcionan en la medida de que se puedan vender al mundo. Nuestro país estaba en un lugar muy interesante, éramos cuartos en venta de contenidos. Esto no solo le daba trabajo a mucha gente, muchas familias, sino que nos representaba en el mundo, se vendía y ese dinero se podía reinvertir. En la medida que ese círculo se corte, todo baja, la inversión, el trabajo, la calidad. Y entonces es mucho más barato traer una lata de afuera, que los tipos producen a un nivel de dinero enorme y nos muestran sus paisajes, sus costumbres, su música, sus actores, su historia y su ideología también.
Todos tenemos que seguir abonando la posibilidad de producir, el estado tiene que producir de alguna manera, es otro lugar más que no hay que dejar que se apague, porque si se apaga la cultura de un país quedamos a oscuras.
Por eso me parece bien que La Leona sirva de referente y reflexión.

P: Tuvo eco también en el mundo, nos damos cuenta por tuits, por las redes sociales, hay gente de Rusia, de Portugal, de España, Brasil e Italia pidiendo la novela, porque esto que ustedes están contando está pasando en mi país también. Por más que uno diga que es un cuento del conurbano, algo chiquito, tampoco es un cuento localista, es algo que pasa en todos lados.

S: Es muy importante que los trabajadores dejen una constancia, una película, un libro, de su lucha, en algo visual que se pueda repetir en diferentes lugares. A nosotros nos sirvió mucho para construir La Leona.

P: Al final mostramos cómo La Leona va recorriendo el país, mostrando los logros, con la combi de Cooperativa de Trabajadores Argentinos, va a Jujuy en medio del Carnaval. También está muy bueno cuando Bernardo le enseña el trabajo a un chico en la fábrica, y hay una escena que no salió, fue la de los pibes chorros que dejaban el chumbo para ir a aprender el oficio. Una pequeña anécdota. Era intercambiar la enseñanza por dejar el arma. Pero salió mal la toma y bueno, a veces pasan estas cosas.
Todas las vivencias en las fábricas recuperadas que suceden en la realidad, para un ojo y una cabeza dramática, justamente, se puede ficcionalizar y así llegar a sensibilizar al público. Teníamos muchas más cosas para meter. Si la novela hubiera sido más larga, no te quepan dudas que teníamos mucho material más para poner.

Susú Pecoraro es un personaje que además narra la historia, ¿qué ventajas les trajo este recurso?

El personaje de Susú era muy difícil porque ella venía con una verdad que había que esperar bastante para que ella pudiera contarla. Entonces primero nos sirvió como recurso para ordenar, a veces había mucha información y en una tira eso puede confundir. Como todo ese pasado de las hermanas Líberman era bastante enrevesado y enredado, nos sirvió como para ir decantando y poner en claro quién venía de dónde, quién era quién. Nos sirvió como recurso para tener activo a ese personaje, sabíamos que recién su aparición sería al final.

Hubo una crítica durante toda la novela hacia la burocracia sindical que no acompañaba a los trabajadores de la textil. ¿Tuvieron algún comentario en especial al respecto?

P: No (risas), no vinieron los muchachos a darnos ningún palazo. Es una ficción pero también sale de la realidad y no es algo nuevo. El personaje del delegado, Coco, representa al carnero, y también tiene sus contradicciones.

Brz: Era un alivio cuando le sacaban la ficha a Coco y en la asamblea le decían “vos de acá te vas”. O hacían reuniones en la casa de María y no lo invitaban.

P: Y bueno, Coco termina fuera del cuento, solo, en un bar. Y si bien en los últimos capítulos tiene alguna acción a favor de los trabajadores, es como un poco tarde y él mismo lo sabe.
Hay que pensar que es un cuento que se acerca un poco a la realidad, pero la realidad es otra cosa.

Brz: Es un cuento donde lo colectivo triunfa sobre lo individual.

P: Es una gran historia de amor pero no entre protagonistas que vienen de mundos diferentes. Sino de amor a la tierra de uno, sea tu fábrica, tu barrio o tu país.

Brz: Es como siempre digo, yo amo mi trabajo, mi lugar, a Felfort, no al de la patronal sino al de mis compañeras de trabajo. Todos queremos nuestro lugar de trabajo cuando no tenemos la bota encima de la cabeza.

P: Qué mejor trabajar de lo que te gusta cómodo, rendís mejor.

S: Las empresas recuperadas tienen estos espacios, como la Juegoteca de la exDonnelley, que cambian mucho desde la limpieza hasta el cuidado. El otro día estuvimos en una cooperativa de profesores que tienen una escuela de cine y televisión. Y notabas en el detalle de cada plantita, cada cosa, como si fuera la casa de uno. Evidentemente, la entrega que se hace es diferente.
Si estás luchando porque te paguen un poco más, por tus derechos, para no sentirte todo el tiempo aplastado, el trabajador o cualquiera de nosotros va a sacar lo peor de sí para hacer su trabajo. María lo dice en el primer capítulo, “mi abuela decía que cuanto más feliz uno está en su vida mejor puede hacer su trabajo”. Y nuestro día a día es el trabajo, nos pasamos allí muchas horas.

¿Qué otros proyectos tienen ahora?

Estamos con una novela que se llama “La reina de la basura”, una historia de ascenso social, de cartonera que se vuelve la máxima autoridad de una empresa de saneamiento ambiental. Es una línea más blanda, más naif, no tan cruda como esta, esto lo estamos haciendo para afuera, pero es un tema interesante también como para tratarlo dramáticamente.

Para cerrar, que les gustaría decir…

S: En un reportaje en una radio, el pibe nos decía “ustedes son lo que nos está pasando, nadie muestra nuestra lucha, nos sirve como motor en la lucha diaria de todas las cooperativas”. Sirvió y va a seguir sirviendo más allá de los famosos, lo que importa es lo ideológico, que tiene que ver con las historias reales de la lucha de los trabajadores.

P: Lo más cercano al apoyo fue contar esta realidad. Mi militancia como artista pasa por haber escrito esta novela.

Reseñas de La Leona por Carina Brzozowski







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