Sociedad

SALUD PÚBLICA

Día del residente: ¿Qué se festeja en los hospitales?

Juegan un rol central en la atención cotidiana en los hospitales públicos. Son considerados "personal en formación" pero son parte de la columna vertebral de los hospitales. Sin ellos colapsaría el sistema de salud. Hacen malabares diariamente en condiciones precarias. ¿Médicos en formación o trabajadores precarizados?

Pamela Galina

Residente de Pediatría

Natalia Paez

Residente de Psiquiatria del HIGA San Martin - La Plata

Martes 26 de septiembre | Edición del día

Septiembre tiene entre sus días al día del residente. Hay quienes saludan el día 23, por conmemoración al natalicio en 1849 William Stewart Halsted quien implementa la estancia permanente en el hospital Johns Hopkins de Baltimore, Estados Unidos, como método de formación. De ahí el nombre de "residencia".

Este año se instituyó por ley en la Provincia de Buenos Aires el 9 de Septiembre como el “Día de los Profesionales de la Salud en Formación" en conmemoración a la fecha del secuestro a manos de la dictadura cívico-militar de la médica residente en pediatría Graciela Alba Vallejo, ocurrido el 9 de septiembre de 1977.

Ambos días encontraron a miles de residentes trabajando, gran parte sin dormir o maldormidos, corriendo entre paciente y paciente, haciendo algún tipo de malabar para poder responder a la gran demanda, la falta de insumos y condiciones edilicias que alarman.

¿Médicos en formación o trabajadores precarizados?

Tras una formación de grado con amplias deficiencias miles de jóvenes ven necesario continuar su formación, o abocarse a un área especializada. En el camino los costos son altos.

La posibilidad desde 1944 en nuestro país de recibir una retribución en el marco de la formación hospitalaria es una conquista. Formar profesionales de diversas áreas en el marco del hospital público es una necesidad. Sin embargo con los años se fue agudizando cada vez más la contradicción que de esto se desprende.

Hoy los hospitales con residencias son totalmente dependientes de ellas. Escasean los médicos de planta. Residentes se convierten en responsables del funcionamiento de sectores enteros, a tal punto que más de un hospital tendría que cerrar sus puertas si no estuviesen los residentes.

Sin ser considerados trabajadores, como becados viven jornadas extenuantes de trabajo, llegando en los primeros años a cumplir jornadas semanales de entre 80 y 90 horas, trabajando más de 30hs seguidas, sin dormir, y hasta a veces sin el tiempo suficiente para comer. A cambio se recibe una beca con un monto que se ubica muy por debajo de la canasta básica, llegando a un equivalente menor a los $50 la hora, y que además no incluye los aportes jubilatorios por los cuatro años de labor.

Sería difícil no formarse después de años de dejar tantas horas en el hospital. La experiencia frente a un sin número de situaciones te preparan para dar respuesta, incluso dejando a un lado los libros por falta de tiempo.
Lo que está en cuestión es si es el mejor método de formación. La deserción de residentes así como el cada vez más bajo número de postulantes en diversas áreas ponen dicho interrogante sobre la mesa.

Está ampliamente demostrado como la privación de sueño aumenta las probabilidades de cometer errores frente a la salud del paciente así como el incremento de accidentes laborales. Errores que se atribuyen como personales pero son la consecuencia directa de un régimen que los provoca.

Mención aparte merece la repercusión en la salud del residente. Quienes viven para la prevención y cura de enfermedades se ven sometidos a todo tipo de práctica insalubre: dormir menos de las horas de sueño recomendadas, mal nutrición (para lo cual la comida hospitalaria no siempre ayuda), falta de actividades deportivas (a excepción de recorrer una y otra vez los pasillos del hospital).

Ya en el siglo XXI resulta muy difícil sostener que las condiciones que viven estos jóvenes garantizan el método óptimo de aprendizaje. Cuánto mejor se podrían formar con condiciones básicas satisfechas.

El porqué de las condiciones extenuantes no pueden desligarse de la enorme reducción del costo que implican las residencias. Como se dice sin tapujos, mano de obra barata.

Residentes explotados responden a la falta de cargos de planta, lo que se enmarca en la falta de insumos, edificios que se caen, enfermeros, técnicos, administrativos y maestranzas con sueldos precarios. La consecuencia de un presupuesto de salud año tras año a la baja.

El esfuerzo del gobierno actual con el plan "quiero ser residente" es una muestra cabal de lo necesario de las residencias para abaratar costos. El sistema de Salud tras los sucesivos gobiernos viene sufriendo el vaciamiento, trabajadores y usuarios lo viven en carne propia.

En defensa del sistema de residencias, entendiéndola como la formación ligada al hospital público, desnaturalizar las condiciones en las que los residentes trabajan a diario, y pelear por mejores condiciones laborales y de formación, es parte de la defensa de la Salud Pública. Por los derechos propios y por lo de los pacientes.

Sea el día que sea, feliz día a quienes son parte esencial del sostén del hospital público. Por una salud pública de calidad y una mejor formación, Salud!






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