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SE TENÍA QUE DECIR

Deuda: otra opción que no te cuentan

Con la deuda quieren imponer opciones acotadas: nos dicen default o renegociación. Ambas parten de aceptar la deuda sin investigar. Otra alternativa es reorganizar la economía con una planificación racional: que ponga todos los recursos del país en función de los intereses del pueblo trabajador.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Jueves 6 de agosto | Edición del día

DEUDA: LA OTRA OPCIÓN QUE NADIE TE CUENTA | Editorial de Jesica Calcagno - YouTube

Alivio fue la palabra repetida como festejo de quienes forman la coalición de gobierno del Frente de Todos luego del anuncio de la reestructuración de la deuda con los acreedores privados. ¿Alivio comparado con qué? Otros, como Wainfeld, que hablaron de victoria política del gobierno, la más relevante, hablan de alivio o mejora con respecto al fin del gobierno de Macri en diciembre de 2019.

Estas comparaciones imponen un horizonte acotado. Entre grados de hambre, pobreza y desocupación para el pueblo trabajador. Compararse con Macri, que hundió el país, lo endeudó y ahora se fue a vacacionar a Europa, convengamos que no es mucho mérito.

Con la deuda quieren imponer opciones acotadas: nos dicen default (cesación de pagos para pagar más adelante) o renegociación. Ambas parten de aceptar la deuda sin investigar. Escuchamos voces como la de Máximo Kirchner que denuncian que el préstamo del FMI fue a financiar la campaña electoral de Macri. ¿Entonces? ¿No se va a investigar? Macri será mejor turista que presidente sin dudas, la pregunta es si el Frente de Todos se quiere convertir en el mejor financista de campañas electorales de la derecha. ¿Por qué aceptan las estafas? ¿Ustedes pagan las estafas?

Investigar sería una medida elemental. Saber a dónde fueron esos dólares, quién se los llevó porque al crecimiento económico y en beneficio del pueblo trabajador es evidente que no fueron. No estamos hablando de un vuelto en caramelos del kiosco. Estamos hablando de miles de millones de dólares que van a condicionar la economía argentina por décadas, y que va a afectar sobre todo a las futuras generaciones.

Esconder al pueblo trabajador que hay otra opción que empieza con investigar la deuda, es dar como un hecho una relación de sometimiento al capital financiero. Pero no es así: la investigación abriría paso al rechazo soberano de una deuda odiosa como planteó Nicolás del Caño del FIT.

¿Por qué hay que poner en discusión otra opción frente a la deuda? Les propongo pensar en tres motivos.

El primero es que ya contamos con una historia de estafas de la deuda. Con la dictadura de 1976 no paró de crecer: de 8 mil millones de dólares se fue a 323 mil millones de dólares al finalizar el gobierno de Macri. En ese período se pagaron 600 mil millones de dólares. También sabemos que de la dictadura para aca creció la pobreza y el desempleo. Entonces pagar la deuda no permitió crecer al país, fortaleció la dependencia del país. ¿Por qué seguir repitiendo las viejas recetas cuando hay otra opción?

El segundo motivo es por la situación económica y social que ya existe hoy. Son 5 millones y medio de trabajadores afectados por ataque al salario: 1 de cada 4 trabajadores registrados sufrió algún tipo de ataque a sus condiciones de vida, según el Observatorio de despidos en pandemia de LID. Ayer el periodista Diego Genoud dio a conocer datos de una encuesta de Adesco: solo 1 de cada 3 encuestados sostiene su nivel de ingresos previo a la irrupción del COVID-19 y 4 de cada 10 no están trabajando, o porque su empleo ya no existe más o porque la actividad que desempeñaban no está permitida.

UNICEF publicó ayer sus proyecciones de la pobreza infantil para Argentina: estima que entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020 habrá 1,3 millones más de niños y niñas. En un año más de un millón de nuevos chicos pobres. A la izquierda siempre le exigen que diga dónde se probó su propuesta, ¿pero su alternativa es este presente de pobreza? ¿Prefieren aceptar esto que pensar siquiera en otra opción?

Chocan con esta realidad las decisiones que viene tomando el gobierno en la pandemia, porque siguen privilegiando a los mismos ganadores. Vicentin y todos los retrocesos que avalan a los estafadores; los grandes dueños de la tierra; los bancos que siguen ganando y no está ni siquiera en discusión tocarle las ganancias que sólo en mayo aumentaron sus ganancias 41,6%. Anunciar un aporte por única vez a las grandes fortunas hace meses que todavía no aparece, y mientras tanto darle más beneficios impositivos a los que están ganando como Mercado Libre.

El tercer motivo es por el futuro. Viendo el anuncio del propio ministro de Economia Martín Guzman, además de que el gobierno les mejoró la oferta en 17 mil millones de dólares, el acuerdo con acreedores externos centralmente es sobre extensión de plazos. Patean los pagos más grandes para el período 2025-2035. En 5 años el peso de la deuda sobre el país va a ser enorme. Son las generaciones futuras, o no tan futuras, las que vamos a tener que pagarla.

¿De dónde va a salir esa plata? Si el país crece, con suerte porque los pronósticos en todo el mundo son muy malos, eso irá a la deuda. Otro de los clásico mecanismos es el ajuste. Y aca me quiero detener en el FMI, que es el próximo capítulo sobre la deuda y el más difícil.

Porque este organismo internacional no hace quitas de deuda, sólo negocia plazos, y a diferencia de los acreedores externos exige un plan económico que haga sostenible los pagos. Dicen “ordenar las cuentas del estado”, hacer “ajuste fiscal”, términos que en criollo significan ajuste: reformas jubilatorias, flexibilización laboral. Que sea el pueblo trabajador, los jubilados, las y los trabajadores informales, precarizados los que se ajusten para pagar una estafa.

Así como las opciones con la deuda no son sólo default o renegociar, la orientación del conjunto de la economía también tiene opciones aunque te las quieran ocultar. Los sectores empresarios y de la derecha le exigen al gobierno un plan económico, y quieren decir algo bastante parecido al FMI: ajuste sobre el pueblo trabajador.

El gobierno habla de ponerse “objetivos alcanzables”, que termina siendo administrar sobre la marcha la miseria existente. Otra alternativa es reorganizar la economía con una planificación racional: empezando por tomar medidas soberanas de desconocer las estafas de la deuda, y atacando los intereses más concentrados en función de las necesidades sociales de las mayorías. Apuntar a la gran propiedad de terratenientes y otros estafadores como Vicentin, a los grandes bancos que se fugan la plata y especulan con los ahorros de la población. Una planificación racional que ponga todos los recursos del país en función de los intereses del pueblo trabajador.

Estas medidas no se resuelven en negociaciones de escritorio entre funcionarios ni tampoco por decreto, el gobierno mostró que retrocede al primer grito. Es la fuerza de los pueblos latinoamericanos que se ha movilizado como en Chile, Ecuador, Bolivia, la que tiene en sus manos el poder de demostrar que es la mayoría y para que la crisis la paguen ellos.







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