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Despidos y cierres en metalúrgicas: ¿y la UOM?

La semana pasada la empresa de ascensores Servas, de Laferrere, despidió 32 trabajadores. La fábrica Mabe de Morón, amenaza con cerrar la planta. Cuál es la política del gremio.

Jueves 3 de mayo | 09:14

El dia viernes 27 se dio a conocer que el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria para que no se lleve adelante el paro nacional y movilización de la Unión de Obreros Metalúrgicos (UOM) del 3 de mayo. El gremio, a nivel nacional, había anunciado que se disponía a pelear por un salario básico de 17 mil pesos juntos con otros reclamos impuestos por la base de las fábricas: como poner freno a los despidos en el sector. Ante la resolución ministerial, los dirigentes del sindicato aceptaron dicha conciliación y levantaron las medidas.

Los trabajadores metalúrgicos han sido de los sectores industriales más golpeados en estos últimos años. La precarización laboral y los bajos salarios, que sólo se compensan con extenuantes horas extras (en los casos donde se puede realizar), es un problema generalizado que persiste desde hace más de una década, pero a su vez es lo que le garantizó las ganancias a las empresas.

En los dos últimos años, con Mauricio Macri, hay que agregarle a esta difícil situación, que se registraron 20 mil despidos, como el mismo sindicato denuncia, aunque no han llamado a ni una sola medida contundente para frenarlos.

La semana pasada hubo nuevos despidos en Servas de La Matanza, y se anunció el cierre de Mabe el Morón, por dar sólo dos ejemplos.

La UOM y el lejano 2019

Las conducciones de la UOM La Matanza y Morón supuestamente son críticas del Secretario General nacional, Antonio Caló, o por lo menos eso dicen en las fábricas de la zona y en sus discursos públicos en los medios. Quieren “despegarse” del dirigente de la UOM nacional porque este quedó ante la base como un entregador: porque no movió un dedo para frenar los despidos, sumándose al grupo de la burocracia sindical que mantiene la tregua con el gobierno para dejar pasar los ataques y las paritarias a la baja.

Entre los delegados de ambas seccionales hay sectores que el último 18D, cuando se votó la reforma previsional, se desprendieron de sus columnas y fueron al frente, junto a los partidos de izquierda, como el PTS, a resistir la represión del Gobierno. Mientras que a su vez, entre los trabajadores persiste mucha bronca con los tarifazos, el techo a las paritarias y las condiciones de trabajo precarias que perduran, que principalmente golpean a los más jóvenes.

Pero ante los ataques de los empresarios y el Gobierno, ¿cómo hay que enfrentar los despidos y cierres de fábrica? ¿Esperando hasta diciembre de 2019? ¿Y mientras tanto?

La seccional La Matanza, por ejemplo, es integrante de la Corriente Federal, ligada al diputado nacional Walter Correa, de Unidad Ciudadana. Y Souto, titular de la de Morón, recientemente se reunió con Martín Sabbatella. Ambas seccionales metalúrgicas, vinculadas a sectores del kirchnerismo, salen a diario en los medios locales denunciando a Macri, el ajuste, sus medidas económicas neoliberales, sus ataques al pueblo trabajador.

Souto ha llamado hace unos días a la unidad “para enfrentar las políticas neoliberales del Gobierno Nacional y su expresión en Morón, encarnada por Ramiro Tagliaferro”, dejando bien en claro cuál es su objetivo: “que la unidad sea real para ganar en el 2019”.

Tanto la UOM La Matanza como la de Morón, están jugadas al armado electoral que pregona todo el peronismo, mientras los trabajadores y sectores populares pagan el tarifazo, sus salarios nunca le ganan a la inflación, se inundan, sufren los cortes de luz.

Esta política se expresa también en que recorren las fábricas planteando que “la próxima voten bien”, como los delegados de La Matanza, actuando como un factor de desorganización de la enorme bronca que hay por abajo.

Esta política de las seccionales del Oeste de la UOM, aunque no sea idéntica en el discurso a la de Caló, es también la que permitió, hasta acá, que pasen los 20 mil puestos de trabajo que se perdieron sin resistencia, ya que no plantearon ninguna aleternativa. Cuando todos los trabajadores muestran, como el 18D, que no quieren bajar los brazos y agachar la cabeza.

Durante el verano vimos esa disposición en los trabajadores de la metalúrgica Stockl, de la zona Sur, o en Rapistand de La Matanza y también en Envases del Plata de Morón. Pero la política de sus conducciones, de encerrar cada conflicto en su propia planta, de no coordinar con otros sectores, ni de tomar medidas de lucha seccionales o provinciales, impidió que se desarrollen.

Pero incluso en estos momentos, que el Gobierno atraviesa la crisis por el rechazo masivo a los tarifazos, la política de los dirigentes locales es aún más criminal.

Dos ejemplos

Recientemente se anunció el posible cierre de la planta Mabe, ubicada en Morón, que puede dejar 120 familias en la calle. Pero los delegados de la UOM Morón, en vez de convocar asambleas para preparar un plan de resistencia a los despidos y el cierre, persuade a los trabajadores para que “agarren” las indemnizaciones “antes que sea tarde”.

Algo similar sucede en La Matanza. En Servas, ubicada en Laferrere, la patronal primero despidió a 32 obreros el dia lunes 23 de abril y cerró la plata, para evitar medidas dentro de la misma. Luego, el Ministerio de Trabajo decretó la conciliación obligatoria. Pero la empresa no la respetó, dejando a los despedidos en la calle, mientras del portón para adentro la planta volvió a trabajar. ¿Qué plantearon los delegados de la UOM La Matanza?

Primero, Ezequiel Acebo, delegado de la fábrica y tesorero de la seccional local, declaró en Diario Popular que “hay alternativas a los despidos para conservar las fuentes de trabajo, como disponer por ejemplo suspensiones” (sic) o “hay que respetar la conciliación obligatoria”, cuando la empresa Servas fue la primera en romper el dictamen del Ministerio y dejó a los despedidos en la calle sin que el gremio opusiera ninguna resistencia.

Luego, en una nueva reunión en la cartera laboral, la patronal para no aceptar el ingreso de los 32 despedidos, propuso reincorporar a 15. Lo que demuestra que con medidas de lucha se podría hacer hecho retroceder a la empresa de su plan original, con todos adentro.

Ni las suspensiones ni los despidos ni los cierres pueden ser aceptados sin oponer una seria resistencia. Aceptarlos significa que familias enteras no tengan el pan para sus hijos, que no puedan pagar las altísimas tarifas en los servicios esenciales como la luz y el gas que nos impone el gobierno, significa el deterioro de las condiciones de vida de las familias trabajadoras. Este rol de las conducciones sindicales es el que juega a favor de la desorganización y desmoralización. Por eso hay que militar por otra alternativa.

Organizarse por otra perspectiva

Cuando las empresas se llevaban enormes ganancias, trabajamos con salarios miserables y condiciones precarias, con mucha inestabilidad. Y ahora, que golpea la crisis, quieren que los trabajadores seamos los primeros en pagarla, con despidos y cierres, cuando no la generamos. ¡Que abran los libros de contabilidad y demuestren cuánto se llevan el patrón, y cuánto los trabajadores!

Es por toda esta situación que necesitamos asambleas realmente democráticas en todas las fábricas, para votar un plan de lucha serio para romper el techo a las paritarias, para terminar con la precarización e inestabilidad laboral. Para enfrentar organizados los despidos y los cierres de plantas.

Con paros, movilizaciones y coordinando con otros sectores: como los que están en lucha y son un ejemplo (como las enfermeras del Hospital Posadas o los tercerizados del Ferrocarril Sarmiento), y junto a los gremios que se proponen romper el techo, como el subte, los docentes y otros, donde también se proponga tirar abajo el tarifazo. Por esta perspectiva, desde el PTS y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas que impulsamos, nos organizamos de manera independiente de los patrones y la burocracia sindical que sólo espera las urnas del 2019.








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