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Despidos en el Estado: Del Caño criticó a Macri y Prat Gay

El referente del Frente de Izquierda y ex candidato presidencial por esa fuerza atacó las justificaciones que vienen esgrimiendo el presidente, el ministro de Hacienda y otros funcionarios nacionales.

Sábado 16 de enero de 2016 | Edición del día

El presidente y su ministro de Hacienda Prat Gay vienen justificando los más de 20 mil despidos de estatales, acusándolos de "ñoquis" y de "militantes políticos". En ese marco, el referente del Frente de Izquierda salió al cruce del gobierno y planteó una propuesta para defender el empleo. Aquí la respuesta de Del Caño.

Vayamos por partes, para responder uno por uno los argumentos

  •  Parece que el presidente y sus funcionarios quieren hacernos creer que la totalidad de los despidos en el Estado son de personal “acomodado” por la administración kirchnerista. La realidad es, sin embargo, muy distinta.

    Más allá del "pase de facturas" entre las dos gestiones, lo que el gobierno puso en marcha son, mayoritariamente, cesantías concretas a verdaderos trabajadores, esos que se presentan a la mañana todos los días para cumplir funciones en sus puestos de trabajo. Esta es la realidad que me informan quienes trabajan en las reparticiones estatales y es lo que denuncian los trabajadores que han comenzado a movilizarse.

    Recientemente, en el conflicto de La Plata, ocasionado por el despido de 4.500 trabajadores municipales, pude ver cómo el intendente Julio Garro pasó rápidamente de la “revolución de la alegría” a los gases lacrimógenos y a las balas de goma. Parece que se le acabaron los "argumentos". Luana Simioni, delegada de ATE y ex candidata del PTS-Frente de Izquierda en esa ciudad, denunció en la manifestación que los municipales despedidos “lejos de ser ‘ñoquis’, como pretende hacer creer el intendente, muchos tienen varios años de antigüedad”.

    También, se multiplican los despidos en Córdoba y en mi provincia, Mendoza, donde el gobierno de Cornejo, sus intendentes radicales y los del PJ como Salgado de Santa Rosa (que directamente cerró el municipio) despiden a centenares en cada Departamento. Ya son miles los despidos de estatales, docentes y municipales. La única “solución” que parecen tener a mano esos gobiernos es la represión contra los trabajadores y trabajadoras que salen a enfrentar esas políticas.

    La campaña de desprestigio contra los estatales y los despidos continúan en todo el país. La encabezan Mauricio Macri y su ministro de Hacienda y Finanzas. Los grandes medios de comunicación reproducen un discurso que no es novedoso. Al contrario, le encontraron la vuelta al tema para repetir la acusación que hacía el menemista Bernardo Neustadt en los ’90. Ya no se trata de "vagos", ahora directamente son “ñoquis” que no trabajan y pasan a cobrar.

    No son solo los integrantes del nuevo gobierno quienes despiden. También hay intendentes kirchneristas que avanzan con los despidos en localidades como Merlo, Malvinas Argentinas, Posadas y otras.

    ¿Quiénes son en realidad los despedidos? Son pocos los funcionarios enriquecidos de la gestión anterior que han sido cesanteados. Si se los separa del cargo, como sucede cada vez que hay un cambio de gobierno, salvo excepciones, conservan su trabajo en otro puesto.

    Evidentemente no se trata de remover a la casta política de altos sueldos que colocó el kirchnerismo. El ejemplo de Lino Barañao -nombrado por Cristina Kirchner- que continúa como ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, es una clara muestra.

    Tampoco "vuelan" los espías como Ciro James, esos misteriosos y "secretos" personajes que se acumulan en las fuerzas de seguridad, dedicados a perseguir, por ejemplo, a los docentes y que, obviamente, ningún maestro conoce.

    Para sintetizar, la respuesta a la pregunta que introduje más arriba es sencilla. Lo que dicen Macri y Prat Gay es mentira. Entre los despedidos hay miles de trabajadores que cumplen cotidianamente sus tareas.

  •  El argumento que le sigue al de los "ñoquis" es el de que “son militantes políticos”. Lo dijo Macri el martes 12 por todos los medios y lo repitió Prat Gay el miércoles 13 con la poco sutil expresión de deseo de que quiere un Estado “al que no le sobre la grasa de la militancia”. Se trata de un llamado a la “caza de brujas” que nos retrotrae a los tiempos más nefastos de este país.

    El trabajador estatal que tenga una determinada militancia política es considerado por el ministro "población sobrante". Lo enunciado por el presidente y su ministro atenta contra la ley 23.592 referida a la discriminación. Junto a Myriam Bregman en el Congreso vamos a denunciar lo que consideramos una política abiertamente persecutoria que viola derechos democráticos elementales.

    El argumento contra la “militancia” está siendo usado, además, para liquidar programas enteros en el Estado y promover despidos masivos sobre todo en las áreas culturales o sociales, como sucede con el Centro Cultural Kirchner.

  •  Mauricio Macri también presentó al Estado de la Ciudad como un modelo a seguir, contraponiéndolo a la administración kirchnerista. Parece que cuando él era jefe de Gobierno se habría avanzado en una especie de paraíso "moderno" y "eficiente" donde hasta se implementa “el expediente electrónico”. Sin embargo, como lo sabe cualquier persona por experiencia propia, para la mayoría de los asuntos importantes la respuesta casi siempre es la misma: “se cayó el sistema”.

    En el Estado Nacional, que viene de ser gobernado por el kirchnerismo, reinan la precariedad laboral y los bajos salarios. Pero en la Ciudad que le dejó Macri a Rodríguez Larreta la situación no difiere sustancialmente. Hubo pases a planta permanente pero los trabajadores ni siquiera pudieron conservar el sueldo que tenían. Todos sin excepción, hasta los coordinadores y los jefes, fueron ubicados en las categorías más bajas.

    Lo que gastó el gobierno de la Ciudad otorgando la planta permanente se lo "compensó" achatando de manera inaudita la pirámide salarial. Con el chantaje de que con la efectivización obtendrían estabilidad obligaron a los trabajadores a aceptar salarios de miseria. Hace diez años que la carrera administrativa no se mueve en la Ciudad. Incluso sigue habiendo miles de contratados. Se calcula que entre 7.000 y 9.000 son monotributistas, la forma más precaria de contratación donde, parafraseando los slogans que tanto le gustan a Cambiemos, la estabilidad laboral es “cero”.

    ¿Qué “modernización” puede haber habido en el Hospital Borda, donde a palazo limpio y balas de goma cerraron un programa entero como el de Talleres Protegidos? ¿O en el Hospital Garrahan, donde año tras año el gobierno de la Ciudad retacea partidas presupuestarias?

    La persecución laboral también es moneda corriente. Al sindicato opositor ATE no se le reconocen legalmente varias juntas internas. Macri prefirió transar con el oficialista SUTECBA, que nunca tuvo problemas en hacerle de “fuerza de choque” si lo necesitaba. En Estadísticas de la Ciudad, en el Teatro Colón, en Contaduría, en Buenos Aires Presente, la persecución a los que pelean por sus reivindicaciones incluye hasta despidos o la judicialización de dirigentes, como el caso de la Junta Interna de ATE de Promoción Social. Tal como lo hizo el kirchnerismo en el Estado nacional, como por ejemplo con la Junta Interna de ATE INDEC y sus trabajadores.

  •  Detrás de la campaña contra los "ñoquis" y la "militancia", detrás del discurso de que se busca un Estado "eficiente" y "moderno", a lo que se apunta es a achicar el gasto estatal a través de la reducción masiva del empleo público.

    Las cesantías tienen además la función de disciplinar al conjunto de la clase obrera para bajar las expectativas en las próximas paritarias.

    La gran precariedad laboral existente en el Estado, heredada del menemismo, continuada bajo el kirchnerismo y utilizada por los gobernadores de cualquier signo político, se plasma en una variedad enorme de contratos que permite a los funcionarios despedir a su antojo. No por nada lo primero que hizo Macri antes de comenzar con los despidos fue suspender los concursos a los pocos trabajadores que por este mecanismo le habían anunciado que serían efectivizados.

    En esta situación de inestabilidad laboral gigantesca se apoya Macri para cortar el hilo por lo más delgado.

  •  “Nuestro compromiso es cuidar el empleo argentino” remató el presidente en su conferencia del martes pasado. Es cínico insinuar que ante el avance de los despidos, va a aprovechar su viaje a Davos para conseguir inversiones e instalar nuevas "fábricas".

    Por lo pronto, los patrones en el sector privado ya comenzaron a seguir su ejemplo. Cada vez son más las empresas que recurren a "retiros voluntarios" (despidos encubiertos), acumulan deudas salariales o directamente, a tono con la política estatal, no renuevan contratos.

  •  Igual que ahora, a comienzos de su mandato como jefe de Gobierno, Macri intentó echar a miles de municipales. Fue la lucha de los trabajadores lo que lo obligó a retroceder. Por eso creo que es fundamental que las direcciones sindicales convoquen a un plan de lucha unificado de todos los estatales para terminar con la persecución, los despidos masivos y la precarización laboral. La primera medida tiene que ser un paro nacional para enfrentar este ajuste. Esta exigencia la venimos realizando de manera pública.

    Pero sabemos que en muchísimos lugares de trabajo hay una sana desconfianza en las conducciones gremiales, tras años de entregas y pactos a espaldas de los trabajadores. La exigencia de paro nacional a las direcciones de los sindicatos podría cobrar más fuerza si se multiplicaran las asambleas en las reparticiones y oficinas públicas, donde entre afiliados y no afiliados a los sindicatos, entre efectivos y contratados, se discuta democráticamente y se unifiquen fuerzas para imponerles a las direcciones el paro y un plan de lucha.

    Además, desde el PTS y el Frente de Izquierda hemos puesto a disposición de las organizaciones de trabajadores el proyecto presentado junto a Myriam Bregman en el Congreso por el pase a planta permanente de todos los contratados y para prohibir los despidos.

    Durante la campaña electoral denunciamos que tanto Macri como Daniel Scioli preparaban un ajuste. Es lo que está aplicando hoy el gobierno de Cambiemos. Mi negativa a participar de la convocatoria al "diálogo nacional" –al que sí asistieron Scioli, Massa, Rodríguez Saa y Stolbizer- tuvo que ver, precisamente, con no avalar estas medidas antipopulares. ​

    En estas semanas hemos participado en las movilizaciones contra los despidos en el Estado y en empresas privadas y lo seguiremos llevando a cabo. Como señalamos desde el primer momento, nuestro compromiso es con los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre.







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