Sociedad

CÓRDOBA / PROBLEMÁTICA DEL AGUA

Desde el gobierno no se asume que haya una problemática concreta con el agua

La falta de inversión, mantenimiento, y la inacción de los organismos de contralor encargados de controlar a la empresa Aguas Cordobesas, han generado que el consumo de agua de red sea peligroso para la salud.

David Voloj

@VolojDavid

Sábado 28 de octubre | Edición del día

Entrevistamos a Exequiel Di Tofino, Profesor de Química de la Universidad Nacional de Córdoba que hace más de siete años investiga aguas y efluentes sobre las cuencas hídricas en Córdoba, Los Molinos, Dique San Roque y La Quebrada. A fines de 2015, llevó adelante, junto con alumnos del Colegio Nacional de Monserrat, una investigación sobre la calidad del agua del río Suquía, cuyas muestras arrojaron resultados alarmantes a nivel de contaminación.

Especialista en Química y tecnología de los Alimentos y en Biofisicoquímica, Di Toffino considera que la situación de las cuencas hídricas de la provincia es crítica. La falta de inversión, mantenimiento, y la inacción de los organismos de contralor encargados de controlar a la empresa Aguas Cordobesas, han generado que el consumo de agua de red sea peligroso para la salud.

En tu opinión, ¿cuáles son los factores que intervinieron para que, desde el jueves pasado, haya habido problemas con la toma principal de agua de Córdoba que alimenta a la planta del Suquía?

Los factores que intervinieron en la problemática del agua están relacionados con el arrastre de sustancias sólidas, cenizas y restos que han quedado de incendios forestales alrededor de la cuenca del San Roque, y que por las numerosas y cuantiosas precipitaciones han sido arrastradas a embalse del dique San Roque.

En particular, el dique San Roque provee agua a través de la Planta Potabilizadora Suquía que opera la empresa Aguas Cordobesas S.A. y que suministra agua de red al 70% de la ciudad de Córdoba, mientras que el dique Los Molinos provee al 30% restante de la ciudad que corresponde prácticamente a la zona sur.

¿A qué se debió la falta de abastecimiento de agua de casi el 70% de la Ciudad de Córdoba y Sierras chicas?

Esa gran cantidad de materia solida arrastrada ha generado complicaciones serias en el suministro y transporte del agua. Pero además de eso, hay claros indicadores físicos-químicos y microbiológicos que cada vez son más alarmantes debido a la falta de mantenimientos mínimos en la cuenca y que, después, en la parte de tratamiento del agua, se hace más difícil poder garantizar. No solo hubo que reducir y realizar una limpieza del material grueso, de la materia orgánica, material sólido en la zona de toma de agua para poder garantizar el suministro, sino que también había que estabilizar algunos índices y contaminantes físico-químicos y microbiológicos. Esto es lo que llevó a la empresa a la empresa a cortar en su totalidad el suministro casi por 48 horas. Esto antes no era tan evidente porque justamente los índices no eran tan alarmantes como ahora.

Otra cuestión es que esto se va a volver cada vez más frecuente debido a la cantidad de zonas deforestadas y a que la bajísima posibilidad de absorción de agua por parte del suelo implica que el arrastre de sustancias y materia solida sea cada vez más cuantiosa, a lo que se incorpora además los residuos cloacales que provienen de localidades de alrededor del dique sin tratamiento alguno y prácticamente ingresa al embalse en crudo.

¿Cómo ves la política de gestión de cuenca para Córdoba? ¿Se podría haber evitado este problema?

La política de gestión de cuencas en Córdoba es bastante precaria. No se toman ni se han tomado medidas hace tiempo respecto a las condiciones del agua. Son circunstancias totalmente evitables. Hay tratamientos que se pueden aplicar en cada una de las localidades dentro de la cuenca y que permiten mejorar la calidad del agua. Por lo tanto, el tratamiento que se tendría que hacer sería mucho más eficiente, más rápido y más económico, incluso utilizando una menor cantidad de recursos. Esto lo han mencionado varios profesionales desde hace tiempo y no se toman cartas en el asunto.

En forma local y esporádica se han implementado algunas medidas, pero si no se mantienen en el tiempo o no se toman otras medidas para evitar que los efluentes continúen llegando sin tratamiento al embalse, el deterioro del agua va a ser cada vez más acentuado, más rápido, y con lo cual los tratamiento posteriores para potabilizar el agua resultarán cada vez más complejos y más costosos. Esto sin hablar del impacto en la salud de la población.

¿Qué consecuencias traen estos problemas en la calidad del agua de red que consumimos en Córdoba?

Los problemas que trae esto para la provisión de agua son marcados. La turbidez aumenta y existe un deterioro físico-químico y microbiológico. Fundamentalmente hay desarrollo de algas microscópicas (no son las algas que se ven en el embalse) y que actualmente hay entre 6 y 7 especies en desarrollo en el agua. Entre ella la microcistis, que es un alga microscópica que se absorbe a nivel de piel.

Esto es importante porque la microcistis no se mata ni con la cloración del agua ni con tratamientos fuertes, eventualmente se podría tratar con algún tipo de ácido pero el agua no sería apta para uso y consumo humano. Esta microalga, que se absorbe por piel, puede traer problemas a largo plazo, como carcinogénesis, problemas de hígado, puede ocasionar ceguera, entre otros aspectos perjudiciales si el cuerpo es expuesto de forma crónica. Ni hablar si el agua se consume.

¿Es recomendable tomar el agua de red inmediatamente?

A contraposición de lo que la mayoría cree el hecho de clorar el agua, o el hecho de hervirla, genera una alteración de las moléculas de las microalgas dando lugar a una mayor toxicidad. Entonces, más allá de que el suministro de agua se halla normalizado, es conveniente no consumir el agua de red durante por lo menos una semana. Además, tratar de apelar a sistemas de filtración caseros, o sistemas de filtración artificial o consumir agua mineral para poder reducir.

¿Hubo desde el gobierno alguna medida o plan de contingencia?

Hay que decir que plan de contingencia a nivel gubernamental o por parte de los organismos de contralor claramente no hubo. Se ha dejado completa potestad sobre la condiciones del agua a la empresa concesionario del servicio Aguas Cordobesas S.A. No se implementa ningún plan de contingencia ante la situación porque en principio no se asume, desde el gobierno, que haya una problemática concreta.

¿Nos explicás cuáles serían las medidas extraordinarias que debería tomar Aguas Cordobesas para realizar el tratamiento efectivo de potabilización de agua?

Básicamente, hacer un tratamiento de limpieza sobre la cuenca misma, pero sobre todo aplicar medidas de tratamiento de las localidades aledañas que vierten afluentes prácticamente crudos sobre la cuenca. Y a nivel de tratamiento en la planta, hay que decir que hace décadas se le viene haciendo el mismo tratamiento al agua: la decantación, la precipitación, la cloración, entre otras. Pero sucede que en situaciones como esta lo que se hace es intensificar tales medidas, pero lo que hay que utilizar son sales de otros materiales, de aluminio, precipitantes específicos que son sumamente costosos, o hacer tratamientos de filtración inversa. Estos tratamientos son caros y, por el volumen de agua para el sector que se provee sería una medida más que extraordinaria. La empresa no podría implementarla o, en todo caso, le llevaría mucho más tiempo, y cortando el suministro de agua a la población. No obstante, la empresa cuenta con un ozonizador impecable, con el que se podría tratar el agua, pero por el alto nivel de consumo energético no lo utiliza. Esa aparatología la hemos pagado entre todos, con los aumentos en las boletas, y la empresa no la usa para no afrontar el costo. Ahora, ese es un problema de la empresa; los organismos de contralor deberían obligarla a hacer el tratamiento correspondiente del agua, con ese ozonizador, porque es su responsabilidad.

Hoy Córdoba tiene dos fuentes proveedoras de agua, el San Roque y Los Molinos. ¿Por qué Córdoba no tiene un plan de contingencia que le permita continuar abasteciendo la red de agua uno o dos días, para enfrentar situaciones como la de antes de ayer?

Más allá de que Córdoba cuente con esas dos fuentes que proveen agua, no hay un plan de contingencia porque requiere una inversión grande (que se podría hacer una sola vez, vale aclarar) para hacer una red alternativa que provea de agua a un sector de la ciudad, desde otra cuenca. En realidad lo que se debería emplear es un sistema de red alternativa de provisión de agua para tanques, inodoros, duchas; es decir, hacer una red doble de provisión de agua, en la cual una re-utilice agua para higiene, lavado de ropa, y todo lo que hace al consumo general; y otra red que involucre lo que es únicamente el consumo humano. Así, no sería necesario un plan de contingencia a futuro porque funcionarían de manera independiente. Como eso no sucede y es probable que no suceda, se podría hacer un sistema alternativo doble que funcione como cuenca de provisión de agua para el sector afectado.

¿Qué medidas tomarías vos?

Junto con algunos colegas también interesados en el tema estoy trabajando, hace ya un tiempo, en un sistema de filtros caseros, para que las personas puedan optimizar la calidad del agua de red que va a ser destinada para el consumo humano. Se trata de usar materiales que la gente puede conseguir en el súper o en la ferretería, para que pueda armar con un instructivo su propio filtro. Este filtro duraría, según los materiales, unas semanas o unos meses, y su renovación también sería simple. Además, se trata de trabajar con materiales sumamente económicos. Esa sería una de las tantas posibilidades para ir paleando la situación crítica del agua, como para que todo el mundo pueda tener acceso a una solución.

¿Cómo ves la calidad del servicio de agua en Córdoba, más allá de esto que ha sucedido en los últimos días?

El servicio es regular. No ha habido ninguna innovación en el tratamiento durante décadas. Se le agregan algunas sales, alguna sustancia particular, pero nada es significativo. No es marcada la diferencia en la calidad a medida que pasa el tiempo. Por el contrario, es cada vez más precaria el agua que se brinda. Tenemos la suerte de que realmente las condiciones del agua de tiempo atrás, los niveles de regulación natural, han sido muy buenos, nos han jugado a favor. Eso benefició a la empresa, porque le resultó fácil hacer el tratamiento. Pero a medida que pasa el tiempo y el deterioro ambiental se hace cada vez más marcado, estas circunstancias se van a repetir de manera frecuente. Así que pronto se va a tener que aplicar algún tipo de mejora, o poner a trabajar la aparatología que ya se tiene (pero no se usa por el costo) para mejorar significativamente la calidad del agua que consume la población.








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