×
Red Internacional
La Izquierda Diario

Reproducimos la carta de Ester Ardovino, una de las vecinas del barrio Los Ceibos de González Catán que pelea por una vivienda.

Jueves 25 de febrero | 19:04

CARTA ABIERTA DE UNA MUJER EN LA TOMA

Quizás me reconozcan como usurpadora, como muchas personas quieren etiquetarnos. Pero hoy, con mucho pesar, no es así.
Soy Ester Ardovino, madre de cuatro hijos, abuela de dos nietos y por más de quince años enfermera auxiliar. Una persona que trabajó toda su vida y que aún así, nunca pudo tener la oportunidad de tener una vivienda digna.

A todo esto, siempre me conformé y jamás peleé por mis derechos. Pero el día 20 de marzo del 2020 nuestras vidas cambiaron. Llegó una pandemia, la cual sacó a la luz todo lo que el Estado corrupto quería ocultar. La emergencia habitacional, los trabajadores en negro, la miseria y el hambre de un país que dice basta.

Llena de miedos, el día 23 de agosto decido ocupar el cual hoy es mi hogar, después de vivir durante años cinco familias en un terreno de 10 x 20 mts. Llena de incertidumbre y aún sabiendo lo que podía pasar dije BASTA.

Necesito que el Estado me garantice que yo, una paciente de RIESGO, pueda sobrevivir a esta pandemia porque nosotras no tenemos privilegios. Ya no podía seguir viviendo así y mis hijos tampoco.

No estoy pidiendo que me regalen nada. Nunca pedí que lo hagan, sino que me garanticen que pueda sobrevivir como cualquier millonario a esta pandemia. Y que no, por ser una trabajadora de la salud, como tantos otros trabajadores de nuestro país, tener que padecer esta pandemia sin tener un lugar para cuidar a su familia .

Hoy en nuestra toma somos más de 300 familias peleando por lo mismo, en peores o mejores condiciones. Muchas mujeres están acá porque escaparon de situaciones de violencia por sus parejas. Y hoy el Estado hace vista gorda. Somos despojo de una sociedad al no permitirnos ni siquiera tener agua para nuestros hijos.
Un gobierno en el que muchas familias confiaron, hoy le dan la espalda. Un gobierno que dijo que iba a velar por la gente que más los necesitara y aún así nos ignora.

Te puede interesar: Carmen, de la dictadura paraguaya al grito por vivienda y trabajo de Guernica

Hoy estoy acá contando mi verdad. No soy una delincuente, no estoy pidiendo que me venga todo de arriba. Soy una trabajadora, ama de casa, madre, abuela y amiga y desde que estoy acá cambió mi vida. He decidido luchar junto a muchas mujeres y familias por nuestros derechos, como lo venimos haciendo con las compañeras de Guernica para juntarnos con los que estamos en lucha. Para juntarnos con los que seguimos luchando.

El Estado tenía olvidado todo esto, para ellos era un vuelto. Para mí la oportunidad de sobrevivir a la pandemia y para muchos no dormir en las calles. Vuelvo a repetir, soy Ester Ardovino y hoy digo BASTA.

Quiero que el Estado garantice mi hogar. Y con esta carta abierta llamo a las mujeres trabajadoras a que seamos miles en las calles. Este 8 de marzo digamos todas juntas BASTA y salir a pelear por nuestros derechos
NI UNA MENOS SIN VIVIENDA. NI UNA MENOS SIN TRABAJO




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias