Política

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Desaparición de Facundo Astudillo Castro: ¿qué dice el silencio de Kicillof y Berni?

La Policía Bonaerense “no te cuida”. Te puede secuestrar y desaparecer. Así lo denuncia Cristina Castro, la madre del pibe de Pedro Luro que falta hace más de dos meses. Hay silencio oficial y la Policía sigue “investigándose” a sí misma. La izquierda pide que Berni dé explicaciones.

Daniel Satur

@saturnetroc

Martes 7 de julio | 14:51

Facundo Astudillo Castro | Comisaría de Mayor Buratovich

El 30 de abril Facundo Astudillo Castro salió desde la casa de su madre, ubicada en la localidad bonaerense de Pedro Luro. Partió rumbo a Bahía Blanca, distante a 125 kilómetros. En la ruta, a la altura de Mayor Buratovich, fue parado por un grupo de policías bonaerenses, quienes lo habrían detenido bajo la excusa de que no tenía “permiso para circular”. Esa fue la última vez que lo vieron al menos tres personas del pueblo.

Este lunes Cristina Castro, madre de Facundo y trabajadora de una estación de servicio en Pedro Luro, habló en el programa Se tenía que decir de La Izquierda Diario. Allí relató detalles del caso y exigió verdad y justicia por su hijo.

En diálogo con Crónica HD, este martes Cristina dio más detalles y lanzó algunas definiciones que deberían preocupar a más de un funcionario de la provincia de Buenos Aires.

“La Policía no se atreve a mirarme a los ojos”

Castro recuerda el momento en que, en medio del rastrillaje del 19 de junio en la zona donde se vio a Facundo por última vez, se enfrentó a la Policía. “Nosotros pedimos un rastrillaje para ubicar el teléfono de Facundo, porque él me había llamado desde Mayor Buratovich (esa fue su última llamada). Ahí empezamos a ver tantas cosas, no me miraban a los ojos y de hecho la Policía no nos habían avisado que se iba a hacer el rastrillaje”.

“En la entrada a ese pueblo había cinco patrulleros y el encargado de la comisaría salió a decirnos ‘ustedes no tienen que buscar acá, acá solo se le labró el acta a su hijo, ustedes tienen que buscar más adelante’”, detalla la mujer. Y agrega que ese mismo día se le acercó un policía y le dijo “soy amigo de tu hijo, tu hijo venía y me contaba cosas”, lo que a ella en ese momento le pareció “totalmente incoherente”.

Antecedentes

La madre de Facundo recuerda que su hijo llevaba años organizándose en grupos culturales y de derechos humanos. “Tenía una batucada y pertenecía a un grupo por la memoria, la verdad y la justicia. Cuando era menor de edad era muy hostigado por la Policía por eso, acusándolo a él y sus compañeros de ‘los negritos drogones del otro lado de la vía’”, afirma.

“Y una vez Facundo tuvo un accidente en la moto, cerca de casa. Cuando llegué al lugar subí a la ambulancia con él y la moto quedó en la calle, golpeada pero no rota. Al ir a buscarla al corralón municipal, donde la había dejado la Policía, la moto estaba hecha pelota. En ese momento nos callamos la boca”, recuerda Cristina.

Para la madre de Facundo, como para sus abogados Luciano Peretto y Leandro Aparicio (quien patrocina también a la familia de Daniel Solano, desaparecido en Río Negro en noviembre de 2011), el joven “nunca salió de Mayor Buratovich. Somos pueblos chicos y nos conocemos todos, si algo pasa lo sabemos enseguida”.

Buscando aumentar la confusión (¿el encubrimiento?) y como indica su tácito “manual de operaciones”, la Bonaerense montó un operativo de “búsqueda” en Pedro Luro, cuando no hay indicios de que Facundo haya vuelto allí.

“Hicieron un despliegue descomunal en el pueblo, le pidieron documentos a todo el mundo, requisaron los autos. A la salida de mi trabajo me pidieron documentos a mí y ahí me dijeron ‘ah, es usted, señora, estamos haciendo todo esto por su hijo’. Llegué a mi casa llorando, no entendía nada”, dice con bronca. “La Policía de Buratovich tiene que decir qué hicieron con mi hijo”, sentencia.

Responsabilidades políticas

Enseguida, el razonamiento de Cristina Castro conduce a las autoridades de la provincia de Buenos Aires, especialmente a los funcionarios del Poder Judicial, al gobernador Axel Kicillof y al ministro de Seguridad Sergio Berni.

“No puede ser que sigan dando vueltas, que no nos den ninguna respuesta y que los policías de Buratovich sigan trabajando como si nada”, se indigna la madre de Facundo.

“Intenté llegar al señor Berni y a Kicillof, he mandado audios, fotos, millones de cosas. También al Presidente (Alberto Fernández). Lamentablemente nadie me respondió. Estamos en uno de los últimos pueblos de la provincia. Si no vivimos en Capital parece que no somos personas”, reflexiona la mujer.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) también se hizo eco de la denuncia de la familia de Facundo y esta semana anunció que, “en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, se presentará como querellante institucional y ya pidió que se aparte a la Policía de la causa que tramita en la justicia provincial”.

Se “investigan” a sí mismos

En efecto, a casi 70 días del hecho y siendo la mayor sospechosa de la desaparición forzada del joven de 22 años, la Policía Bonaerense es quien tiene a su cargo la “investigación” de lo ocurrido con Astudillo Castro. Sería un despropósito si no fuera otra de las claves del “manual de operaciones” de este régimen político.

“Es la misma Policía la que está investigando, a pedido del ayudante fiscal Dimas García, quien desde el principio se ha manejado muy mal con nosotros, de hecho nos dijo que se iba a declarar ‘incompetente’ pero sigue al frente de la causa”, recuerda Cristina Castro.

Vale recordar que, bajo la cobertura de “averiguación de paradero” y con las actuaciones a cargo de la propia fuerza involucrada, el Poder Judicial y las autoridades políticas provinciales enviaron infinidad de casos de desapariciones al cajón de la impunidad. Jorge Julio López y Luciano Arruga, secuestrados en 2006 y 2009 respectivamente (gobernación Scioli) integran los primeros lugares de esa luctuosa lista.

Por eso los abogados de la familia están exigiendo que se declare la “incompetencia” para investigar los hechos tanto del Juzgado como de la Fiscalía de Villarino (partido al que pertenece Pedro Luro). Así lo confirmaron este mediodía a la periodista Adriana Meyer del diario Página|12. Buscan que el caso pase completo al fuero federal bajo la carátula de “desaparición forzada”, lo que de hecho apartaría a la Bonaerense de toda injerencia (al menos formal) en el expediente. Con ese tenor, de hecho, presentaron junto a la CPM una nueva denuncia penal ante Juzgado Federal 2 de Bahía Blanca.

Ruidos y silencios

Fuentes de la CPM confirmaron a este medio que no han recibido hasta el momento ninguna información o comunicación oficial sobre el caso, que cada vez trasciende más y va logrando romper el cerco mediático que desde hace más de dos meses se mantiene firme. De hecho la madre de Facundo hoy está empezando a ser entrevistada por los grandes medios nacionales, pero se sigue manteniendo la “cautela” en ciertas empresas periodistas sobre las muy cuestionables conductas de los funcionarios bonaerenses.

“Para ese señor (por Berni) parece que no existimos ni le interesan casos como el de Facundo”, afirma Cristina Castro. Y agrega que “acá, en Pedro Luro y más específicamente en Villarino, siguen pasando cosas, siguen golpeando gente y nos seguimos enterando de más casos y nadie hace nada. Me gustaría que Berni venga y tenga una entrevista con mucha gente de acá. Pero como acá se tapa todo, ‘yo te cubro y vos me cubrís’... Pero con nosotros se equivocaron, somos laburantes y los laburante no tenemos plata pero tampoco tenemos miedo”.

¿Por qué para los máximos representantes del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires este caso no es importante?

¿Por qué Kicillof, Berni, Julio Alak (ministro de Justicia y Derechos Humanos) y demás funcionarios bonaerenses mantienen un silencio ensordecedor sobre un hecho que, salvando todas las distancias y diferencias, tiene más de una semejanza con casos como el de Miguel Bru, Andrés Núñez, Julio López, Luciano Arruga e incluso Santiago Maldonado?

La voluntad y decisión de instalar un discurso (falaz) que intenta convencernos de que la (maldita) Bonaerense “nos cuida” en medio de la pandemia ¿puede mantenerse aún a costa de que más jóvenes caigan bajo las balas del gatillo fácil (como viene ocurriendo en las barriadas del conurbano) o incluso desaparezcan como por arte de magia y no haya explicaciones para sus seres queridos?

Huelga decir que no se puede esperar otra cosa que silencio y desinterés sobre el caso por parte de otros frente políticos, como por ejemplo Juntos por el Cambio. Precisamente la brutalidad y manejos de Bonaerense actual (más allá de los 28 años que la manejó el peronismo con Cafiero, Duhalde, Ruckauf, Solá y Scioli) es también un producto de la gestión Vidal-Ritondo de los últimos cuatro años. Si ese espacio llegar a tomar el caso de Facundo como bandera, no será precisamente para pretender verdad y justicia.

Por el momento en la Legislatura bonaerense y en el Congreso Nacional los únicos proyectos presentados para exigir respuestas sobre la situación del joven Astudillo Castro son los del Frente de Izquierda Unidad. Así lo hicieron el diputado provincial Claudio Dellecarbonara y el diputado nacional Nicolás del Caño al comienzo de esta semana.

“Mi hijo tiene que aparecer”, sentencia Cristina Castro ante quien quiera escucharla. Y no va a alcanzar con que el propio Berni o algún funcionario de tercera o cuarta línea la llame para expresarle sus “preocupaciones” con voz angustiosa.

Facundo Astudillo Castro tiene que aparecer, con vida y ya. A casi 70 días de haber sido visto por última vez, inobjetablemente, el Estado es responsable de encontrarlo.







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