Géneros y Sexualidades

ARICA

Desafíos de la Movilización Universitaria en la UTA

El movimiento estudiantil en la Universidad, impulsado por las demandas de género y autodenominándose feminista, ha dejado entreabiertos distintos debates en cuanto a la orgánica de la movilización.

Viernes 1ro de junio

Ya sea paralizando por días o semanas, o mediante la toma de un espacio, como lo es el caso de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas (Facsojur) actualmente en toma y paro indefinido. Diversas han sido las carreras que paulatinamente se han sumado a las movilizaciones y convocatorias en la Universidad de Tarapacá de Arica.

La demanda sentida por cientos de estudiantes tiene que ver principalmente con la necesidad de luchar contra el acoso en las aulas universitarias, contra una violencia machista generalizada, que tiene distintas expresiones en la realidad: Acoso, discriminación por género, precarización laboral, entre otras.

Este nuevo ascenso del movimiento estudiantil se conjuga de cierta forma tomando las demandas del movimiento de mujeres a nivel nacional e internacional. Poco más de dos semanas han pasado desde que partieron las movilizaciones dentro de la Universidad, siendo FACSOJUR la primera facultad en movilizarse, seguida la Facultad de Educación y Humanidades, y carreras como Tecnología Médica mención en Oftamología, Ingeniería Eléctrica, entre otras.

El carácter de la toma: Viva y Mixta

A pesar de que estas demandas vienen desde hace ya varios años y las denuncias por violencia de género y acoso sexual, la Universidad de Tarapacá y en especial sus autoridades, jamás vieron la necesidad de levantar un protocolo contra el acoso. Sin embargo, la Comisión Contra el Acoso Sexual de la carrera de Historia y Geografía se encargó de un largo y serio proceso para elaborar un protocolo Contra el Acoso en la Universidad, que incluye a trabajadoras, docentes y estudiantes, y que actualmente apela a ser validado y considerado por la autoridad universitaria.

El protocolo mencionado anteriormente ha sido parte de las discusiones al interior de la toma de FACSOJUR en diversas actividades. De esta forma la toma se ha mantenido vitalizada por cronogramas que contemplan charlas, jornadas de discusión, talleres recreativos y círculos de reflexión. Además se ha facilitado que algunas carreras puedan organizarse en asambleas abriendo las puertas a las instancias programadas y a las discusiones que se desarrollan a nivel político y teórico.

Un punto importante es el carácter mixto de la toma, y que las asambleas de facultad siguen siendo las instancias máximas de evaluación. Además, se ha fortalecido un petitorio que ha sido discutido en jornadas abiertas –aunque no sin contradicciones- y se ha ido trabajando, para que aborde ejes centrales de la estructura universitaria.

Guarderías infantiles con horario continuado para estudiantes y trabajadoras/es, un nuevo formato para la evaluación docente, protocolo contra el acoso independiente a las Autoridades, y el paso a planta de quienes hoy son víctima del subcontrato en la Universidad. Estas son algunas de las demandas que se levantan en el petitorio, y que pretenden unificar al conjunto del estudiantado contra las violencias de la estructura universitaria.

¿Cuáles son los desafíos actuales del movimiento?

El gran desafío del estudiantado para la conquista de sus demandas es lograr en esta movilización la unificación de un petitorio desde los pisos mínimos. Es momento de que el movimiento estudiantil de la UTA busque la unidad con las y los trabajadores, transformando esto en la guía para la movilización, discutiendo estas demandas en las todas las carreras, buscando así sumar adherentes a la gran lucha por la educación no sexista y contra la precarización en las universidades.

Hoy en día existe una clave que se ha abierto; y es la unidad concreta con funcionarias/os de la UTA, quienes hace unos días enfrentaron elecciones por una nueva representante. Esta nueva dirigencia hoy se muestra interesada hilar las demandas y unirlas a la actual movilización estudiantil en forma de un piso mínimo, abriendo el espacio para la conquista de la democratización efectiva de la Universidad a través de un Cogobierno Triestamental con elección democrática de las autoridades universitarias.

Finalmente la movilización de las y los estudiantes en torno a las demandas de género que desde hace años se exigen dentro de la Universidad, hoy marcan el acontecer de la vida en la UTA, estableciendo los cimientos para un camino a paso firme hacia la unidad de estudiantes y trabajadores.






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