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Derecha xenófoba promete restaurar la “cordura” en la política migratoria británica

El líder del eurófobo y antiinmigración UKIP, Nigel Farage, prometió este miércoles devolver la “cordura” a la política migratoria del Reino Unido, un eufemismo para referirse al control de “la cantidad y la calidad” de los inmigrantes que llegan y prohibiéndoles el acceso a las prestaciones sociales.

Jueves 5 de marzo de 2015 | Edición del día

En un discurso en Londres para exponer su política de inmigración, punta de lanza del partido en las elecciones generales del 7 de mayo, Farage dijo que quería devolver "a la normalidad" los niveles de inmigración anuales, situándolos en las cotas vistas entre 1950 y el año 2000, de unas 30.000 personas al año.

El líder del UKIP, que criticó la presunta entrada masiva de inmigrantes del este de Europa desde el cambio de milenio, se negó a establecer un límite de llegadas, pese a que un colega de partido lo fijó ayer en un máximo de 50.000 personas.

Farage, que opta a un escaño por la circunscripción inglesa de South Thanet, cargó contra el primer ministro, el conservador David Cameron, por haber roto su promesa de reducir por debajo de 100.000 personas la inmigración anual neta, que ascendió en el año hasta el pasado septiembre a 298.000 personas.

El político de extrema derecha, cuya principal promesa electoral es salir de la Unión Europea (UE), propuso introducir un sistema de puntos como el australiano, que permitiría seleccionar a los inmigrantes que entran en el Reino Unido, tanto comunitarios como de fuera, según sus calificaciones y valor añadido.

Así, los aspirantes a un visado de trabajo temporal de cinco años deberían tener un contrato de trabajo con ingresos superiores a las 27.000 libras anuales (35.000 euros) -con excepciones, como las enfermeras- y cualificaciones deseables.

Durante el periodo del visado -tras el cual podrían solicitar la residencia permanente-, no podrían pedir ayudas sociales ni usar el sistema público de salud, por lo que tendrían que sacarse un seguro médico privado.

Según Farage, el aumento de la inmigración ha tenido el efecto de "comprimir los salarios" y solo beneficia "a las grandes empresas" y a los ricos, pues tienen así mano de obra barata y "jardineros, niñeras y chóferes" a buen precio.

"Como partido, no tenemos ningún prejuicio por nacionalidad, religión o raza, pero pedimos un retorno a la cordura -aseguró-. El Reino Unido tiene que recuperar el control de sus fronteras y de su política migratoria".

Farage recordó que no es posible recuperar ese control si el país continúa siendo miembro de la UE, "donde se abre la puerta a 500 millones de personas".

De acuerdo con el candidato, que en 1992 dejó el Partido Conservador por la firma del Tratado de Maastricht, sus propuestas son "justas" y "más éticas", pues se eliminarían los privilegios con que ahora cuentan los ciudadanos europeos.

El ministro británico de Economía, el conservador George Osborne, respondió a las propuestas del UKIP diciendo que el partido cambia su enfoque a diario e "improvisa sus políticas".

Aunque, según las últimas encuestas, la formación se sitúa como tercera fuerza del país en número de votos, por detrás de laboristas y conservadores, es improbable que en mayo saque un alto número de escaños, al ser el sistema electoral británico mayoritario uninominal (sin representación proporcional).







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