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Deporte UNAM afectado por torniquetes y credencialización

Los torniquetes, rejas y las medidas represivas contra los universitarios llegan también a las instalaciones deportivas. La política de restricción de espacios llega al “ex reposo de atletas”. Está en riesgo el acceso al deporte para la comunidad universitaria.

Gabriel Bagundo

México | @g_bagundo

Martes 8 de agosto

En el marco de la implementación de una política generalizada de restricción de los espacios universitarios y a tres meses del feminicidio de Lesvy Osorio en el que de nada sirvieron las cámaras en el campus porque las autoridades universitarias han obstaculizado a la familia una investigación científica con seriedad, en el espacio deportivo conocido como el “ex reposo de atletas” se instalaron torniquetes y se pretende implementar la credencialización para el acceso.

En el “ex reposo de atletas” se practica el fisicoconstructivismo, boxeo, kendo, aikido, karate do, lucha, lima lama y otras disciplinas que han representado a la UNAM en justas diversas justas nacionales e internacionales. El gimnasio ha sido un espacio para la formación integral -cuerpo, alma y mente- de trabajadoras y trabajadores, estudiantes, ex alumnos y otros deportistas vinculados a la
comunidad universitaria.

El esfuerzo constante de los trabajadores académicos del deporte que ahí laboran ha conquistado que este espacio sea un referente deportivo dentro y fuera de la UNAM. Las labores comienzan desde antes de las 6 am y permanece activo hasta las 10 de la noche. Incluso en fines de semana y durante vacaciones la comunidad universitaria ha contado con este espacio abierto.

Represión y restricción de espacios deportivos

Durante las vacaciones administrativas las autoridades universitarias instalaron torniquetes para controlar el acceso a las instalaciones del ex reposo de atletas. Durante las primeras semanas de labores académicas se pretende terminar de restringir el acceso a estas instalaciones por la vía de la credencialización.

Los trabajadores académicos del deporte han rechazado estas medidas porque limitan el acceso a la recreación física a muchos usuarios, además de que ponen en riesgo la seguridad de los usuarios en caso de cualquier situación de emergencia.

La restricción de espacios deportivos destapa irregularidades

La instalación de torniquetes, la credencialización del acceso y otras medidas que se pretenden imponer no fueron consultadas con los trabajadores sino que fueron impuestas, pese al rechazo, por las autoridades de la universidad.

Estas medidas destaparon una serie de irregularidades con las que funciona el ámbito deportivo en la universidad. Las autoridades han argumentado que las diversas disciplinas que ahí se practican hacen un cobro irregular por los servicios que se brindan. Durante años, los instructores han solicitado a los usuarios cooperaciones no obligatorias que rondan en los 100 pesos mensuales.

Desvío millonario de recursos en Deporte UNAM

Los trabajadores académicos del deporte que laboran en el gimnasio aducen que no existe apoyo ni financiamiento de las autoridades universitarias para con el espacio deportivo. Tanto la compra de equipo, el mantenimiento, la limpieza y otras labores básicas para el funcionamiento del gimnasio se mantiene con las aportaciones de los usuarios de cada disciplina.

En una investigación del 2016, la revista Contralínea documentó y difundió “graves irregularidades” -investigadas en auditoría por instancias universitarias- por más de 20 millones de pesos en el ejercicio presupuestal destinado a deporte UNAM. Frente a una solicitud para hacer pública la información, los documentos fueron clasificados como “información reservada” hasta por 12 años por la administración de Enrique Graue. Mientras tanto, los gimnasios no cuentan con recursos.

Las medidas que pretenden establecer las autoridades de la UNAM no eliminan el cobro de cuotas, sino que pretenden institucionalizarlas para que las fiscalicen las propias instancias que están involucradas y ocultan estos desvíos millonarios.

Contrataciones irregulares de los docentes deportivos

Los trabajadores académicos del deporte que se desempeñan en el ex reposo de atletas cuentan con muchos años de trayectoria, formación y preparación. Algunos tienen 15 años o más formando generaciones de deportistas universitarios.

Sin embargo, no tienen un contrato con la UNAM en la categoría que les debería corresponder. Su salario lo reciben por honorarios en cheques de menos de 2 mil pesos al mes por laborar entre 9 y 10 horas diarias, incluyendo turnos de fines de semana. Como muchos otros miles de trabajadores académicos y administrativos de la UNAM, su entrega la hacen con gusto y profesionalismo.

La situación de contratación irregular los hace vulnerables a las amenazas que les han llegado a manifestar las autoridades deportivas. Esta misma contratación irregular los orilla a que no se les tome en cuenta en tanto comunidad académica que son como trabajadores de la UNAM.

De cara al XXXVI Congreso del STUNAM, es necesario que este sindicato ponga todas sus herramientas al servicio de garantizar la contratación y la estabilidad laboral de los trabajadores de esta área deportiva acorde a la labor que desempeñan. Del mismo modo, establecer mecanismos para garantizar que las modificaciones que se hagan al gimnasio no representen un riesgo para la seguridad de los usuarios.

Por el acceso irrestricto a los espacios deportivos para los universitarios

Los usuarios de las diversas disciplinas deportivas del ex reposo de atletas encuentran con preocupación la situación en la que se encuentra el espacio.

Muchos han mostrado su solidaridad para con la contratación irregular de sus entrenadores y no han sido pocas las personas que se encuentran preocupados por la posibilidad de perder el acceso al espacio en donde se desarrollan física e integralmente.

La UNAM recibe recursos multimillonarios que pagan todos los ciudadanos con sus impuestos directos e indirectos. Es grave que existan áreas sin presupuesto adecuado, que las autoridades pretendan institucionalizar los cobros de cuotas en las zonas deportivas –lo cual es un ataque a la gratuidad–, y que se restrinja el acceso a los espacios de la Universidad pública más importante de América Latina.

Este caso demuestra que la instalación de rejas, torniquetes y la restricción al uso de espacios no tiene que ver con la seguridad en el campus de la UNAM.






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