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Demócratas quieren que se investigue la renuncia que le pidió Trump al fiscal general Sessions

La controversia en torno a la renuncia forzada del fiscal general de Estados Unidos, escaló este viernes con el pedido de una investigación por parte de los demócratas. El fantasma del rusiagate.

Viernes 9 de noviembre de 2018 | 17:37

Trump aprovechó su discurso triunfalista tras las elecciones de medio término para forzar la renuncia del fiscal general Jeff Sessions. Sin embargo, la controversia que generó el despido no solo mostró que el resultado electoral tenía poco de triunfo, sino que el pedido de los demócratas para que se investigue la movida del presidente, deja en evidencia que el fantasma del rusiagate será protagonista en los dos años que le quedan de presidencia.

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Los demócratas, que conquistaron el martes la mayoría en la Cámara Baja salieron envalentonados y, aunque aún no asumieron sus nuevas bancas, cuestionaron este viernes la legalidad del nombramiento de Matt Whitaker como nuevo fiscal general interino tras la renuncia forzada de Sessions, además de pedir que se abra una investigación sobre la forma en la que éste fue despedido.

Trump despidió a Sessions el miércoles, tras meses de tensión y de quejarse de que el fiscal general saliente no haya aceptado dirigir la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016. La negativa de Sessions a dirigir la investigación abrió la puerta en 2017 para que el caso lo tome el fiscal especial, Robert Mueller.

A los cortocircuitos ya existentes entre Trump y su fiscal general se sumó que en noviembre del año pasado, Sessions declaró que recordaba una reunión entre la campaña de Trump y enviados rusos, contradiciendo incluso una versión anterior suya, en la que negaba que hubieran existido contactos.

Trump quería despedir a Sessions hace tiempo pero esperó a que pasaran las elecciones por pedido de sus consejeros.

Lo cierto es que más allá de la irregularidad de la forma en la que forzó la salida del fiscal general, la controversia sigue con el elegido por Trumo para sucederlo. Matt Whitaker, que fue secretario de Sessions, expresó en distintas oportunidades que la investigación sobre el rusiagate era irrelevante, e incluso podría, si quisiera fiscalizar la labor de Muller y hasta quitarle el caso para ponerse él mismo al frente, lo que parece a todas luces un verdadero fraude de parte del magnate neoyorquino.

Es por eso que los demócratas aprovecharon el triunfo del martes para cuestionarlo. El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aseguró este viernes que "Trump ha ignorado la línea de sucesión legal" y "potencialmente" ha violado la Cláusula de Nombramientos de la Constitución.

Según dicha cláusula, se requiere que todos los altos funcionarios del Gobierno sean nominados por el presidente, con el asesoramiento y consentimiento del Senado.

En una carta dirigida a Trump, Schumer señala que Whitaker ha sido designado por motivos políticos, no ha sido confirmado por el Senado, y que el mandatario ha ignorado la línea de sucesión legal, que correspondería al vicefiscal Rod Rosenstein, quien sí fue refrendado por el Senado.

"No tengo conocimiento de ningún precedente para el nombramiento de un funcionario que no haya sido confirmado para convertirse en el Fiscal General Interino", subrayó Schumer.

Mientras tanto, otros líderes del Partido Demócrata en diversos comités del Congreso han manifestado ya su intención de adoptar acciones e investigar la abrupta salida de Sessions.

En un texto conjunto enviado a la Casa Blanca y al propio Whitaker, varios de ellos aseguraron que han iniciado los procedimientos para iniciar esas investigaciones en las comisiones del Congreso.

Los demócratas del Comité Judicial de la Cámara Baja, liderados por Bob Goodlate, enfatizaron que "el despido forzoso de Sessions como Fiscal General parece ser parte de un patrón de comportamiento continuo por parte del presidente que busca socavar la investigación" sobre la trama rusa.

Se referían así a los despidos fulminantes del exdirector del FBI James Comey o de su "número dos" Andrew McCabe, ambos involucrados en las investigaciones sobre la injerencia de Moscú en los comicios de 2016.

El revuelo fue tal que la Casa Blanca tuvo que salir a negar que el país haya entrado en una "crisis constitucional", como argumentan los demócratas y tuvo que confirmar que Trump no ha solicitado por ahora que el Departamento de Justicia limite la investigación sobre la trama rusa.

Lo cierto es que el despido apurado de Sessions en medio del discurso triunfalista que ensayó Trump para los medios el miércoles le terminó resultado contraproducente y resultaron un buen argumento para los demócratas que ya amenazaron con iniciar investigaciones sobre el rusiagate cuando consigan la mayoría de la Cámara Baja, a partir de enero de 2019. Si bien, al no tener el control del Senado no podrían hacer aprobar un pedido de impeachment contra Trump, el rusiagate será un fantasma que acompañará al magnate neoyorquino durante el tiempo que le queda de mandato.







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