SINDICATO DE TELEFONISTAS DE LA REPÚBLICA MEXICANA

Democracia en nuestro sindicato: que la base telefonista decida en el STRM

La Asamblea Nacional para la Revisión Salarial de este año que se dio cita en Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana y las recientes negociaciones con la empresa Teléfonos de México mostraron que las medidas tomadas hasta ahora no alcanzan para poder enfrentar los ataques de la patronal y pelear por un aumento salarial digno.

Jueves 25 de mayo | 16:42

La Asamblea Nacional para la Revisión Salarial de este año que se dio cita en Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana y las recientes negociaciones con la empresa Teléfonos de México mostraron que las medidas tomadas hasta ahora no alcanzan para poder enfrentar los ataques de la patronal y pelear por un aumento salarial digno de acuerdo a la inflación y el costo de la canasta básica familiar, al aceptar el 4.2% y 1000 vacantes, decisión presentada a la base como una victoria rotunda.

Además, se propuso nuevamente la prórroga del emplazamiento a huelga por violaciones al CCT, cuestión sobre la que nosotros como base no tuvimos voz ni voto realmente. Al mismo tiempo, la falta de información acerca de las negociaciones entre la empresa y el IFT para resolver la separación funcional nos impide tener una visión más clara y participar de forma democrática y transparente en esos debates. Como compañeros del STRM tenemos derecho a conocer toda la información disponible y a expresar con base en ella, nuestras opiniones y críticas.

La dirección sindical debe informarnos muy claramente todo lo que sabe y la razón del nuevo retraso en el estallamiento de huelga, cuando esta es nuestra mejor arma para defender nuestros puestos y derechos laborales. Si esto no sucede corremos el riesgo de permitir que la empresa y el IFT, con el respaldo de la Secretaría del Trabajo, pacten sin nuestro conocimiento el futuro de nuestros trabajos.

Los primeros responsables por la carencia de métodos más democráticos de funcionamiento sindical son el Secretario General y los coordinadores que lo acompañan. La defensa desmedida a Francisco Hernández Juárez que en estos espacios es común ver, es uno de los principales problemas que enfrenta nuestro sindicato, ya que esto refuerza la idea de que necesitamos de la existencia de una figura que se eleve por encima de la base para concentrar un enorme poder y capacidad de aprobar lo que él decida. Pero es la base quien debe vigilar a sus dirigentes, hacer propuestas abiertamente y aprobar cada resolución que el Comité ejecutivo proponga, así funciona un sindicato democrático.

La revisión estuvo marcada por la subordinación de Francisco Hernández Juárez al Secretario del Trabajo Alfonso Navarrete Prida, al cual FHJ presentó como “nuestro aliado”. Sin embargo, este priista apoyó los despidos en Pemex para “elevar la competitividad” y ha sido fiel defensor de las reformas estructurales, incluida la Reforma Laboral que terminó por abrir aún más la brecha entre ricos y pobres en México, ¿cómo puede ser aliado de los trabajadores y trabajadoras?

Además y muy importante, ¿qué pensamos los compañeros de base?, ¿estamos de acuerdo en que nuestro futuro y trabajo dependan de un priista del gabinete de Peña? Esta relación de FHJ con los políticos de los partidos patronales no es nueva. Sobre esta base es como la dirección del STRM se niega a impulsar una verdadera alianza con los sectores en lucha para llevar adelante paros y movilizaciones ante los ataques del gobierno y empresarios y solo recurre a alianzas con los políticos que impulsan reformas que golpean a millones de trabajadores en el país.

El verdadero papel de una dirección sindical

Como telefonistas sabemos que nuestra organización se encuentra controlada por una planilla única (verde) que no permite la libertad de crítica. Esta planilla, aunque pretenden mostrarla como una gran fortaleza defendida por coordinadores y la mayoría de los delegados se ha convertido realmente en un problema, ya que arrebata el papel que la base debe desempeñar en la toma de decisiones, participación que fortalecería a nuestra organización.

La idea incrustada por las y los coordinadores, de que es indispensable la presencia de FHJ para defendernos, va completamente en contra de lo que debería ser un sindicato plenamente democrático. Los sindicatos deben operar sobre un principio básico, que es la rotatividad en los cargos sindicales y la democracia en la toma de decisiones, pues es en la base trabajadora donde se encuentra la fuerza de nuestra organización y con estos métodos democráticos gozaríamos de una pluralidad de ideas, principio fundamental de las organizaciones de los trabajadores.

La oposición y la crítica deben tener derecho a voz y estar representadas

En muchas ocasiones, las críticas son descalificadas, con el argumento de que provienen de una minoría que "quiere dividir al sindicato".

Pero pelear por un sindicato democrático en el que el poder de decisión de la base sea nuestra principal fortaleza, no tiene nada que ver con dividir al sindicato. La planilla verde, que opera como partido único, ha fortalecido esta visión de que todo aquel que la critique busca dividir y debe ser sancionado, anulando así la posibilidad de que surjan opiniones diversas y que estas estén representadas abierta y democráticamente, las cuales reforzarían la democracia interna.

Las asambleas deberían operar como un centro de debates y opiniones que abonen a que la base decida qué posición es la más correcta. Desafortunadamente la oposición y los sectores críticos ocaciona que estas no puedan ser expresadas de manera clara y frontal, ya que las amenazas de los coordinadores son cotidianas.

Las sanciones a aquel que critique son inadmisibles en un sindicato que se reivindique democrático. Pero la dirección sindical se encarga de convencer a la base de que estos sectores son contrarios al sindicato Por al contrario, queremos fortalecer al sindicato, con base en la participación activa de la base en la toma de decisiones.

Para frenar los ataques de la patronal y del IFT, es necesario que la base exija la total apertura y representación de todas las opiniones, mismas que fortalecen el debate y abren la oportunidad de que la base pueda decidir y votar por delegados que en verdad los representen.

Respetos plenos para la pluralidad de ideas es una tarea de toda la base, no importando que estas ideas sean distintas entre sí, si se apoya a la planilla verde o no, o cual es nuestra visión sobre el Comité Ejecutivo, todos debemos defender la participación democrática.






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