Economía

IMPUESTO AL SALARIO

Demagogia opositora: leves mejoras mientras un millón de trabajadores seguirá pagando

El proyecto acordado entre el FpV, el FR, el Bloque Justicialista y otras bancadas establece módicas mejoras para un sector de los trabajadores. El FIT señala que el salario no es ganancia.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 7 de diciembre de 2016 | Edición del día

Con negociaciones tensas de último momento, durante la tarde de ayer la oposición a Cambiemos logró consensuar un proyecto de ley para modificar el Impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría que afecta las rentas del trabajo personal, entre ellas el salario de los trabajadores bajo relación de dependencia y el ingreso de jubilados.

Luego que alrededor de setenta proyectos se hubieran presentado en el Congreso, las últimas semanas habían decantado cuatro para debatirse. El único que planteaba la abolición del impuesto al salario era del Frente de Izquierda.

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Apenas llegado a un acuerdo entre el Frente para la Victoria (FpV), el Frente Renovador (FR), el Bloque Justicialista y otros bloques, el diputado massista, Oscar Romero, y el ex ministro de Economía y actual legislador del FpV, Axel Kicillof, frente a la prensa dieron detalles de los puntos acordados. También se sumaron a apoyar el proyecto de consenso el Movimiento Evita, Libres del Sur y el socialismo.

Lo central fue un acuerdo sobre el nuevo mínimo no imponible debido a que el proyecto original del FpV no establecía montos, sino criterios de definición. El proyecto de consenso establece que los solteros que superen $ 33.500 de sueldo bruto mensual ($ 27.805 netos) pagarían el impuesto. En el caso de los casados con dos hijos, el mínimo no imponible se sitúa en $ 44.000 en bruto ($ 36.520 neto). Se estima que con esos parámetros un millón de trabajadores seguirán pagando.

Esto implica un incremento de más del 45 % del mínimo no imponible mientras el proyecto del macrismo lo aumentaba 15 %. También el mínimo no imponible será más elevado para las provincias patagónicas, incluida La Pampa.

Asimismo, el proyecto opositor plantea una fórmula para el ajuste automático del mínimo no imponible; exenciones para el aguinaldo, horas extras, pagos por productividad y alquileres hasta $ 6.000. A la vez, graba con impuestos algunos ítems del juego y la renta financiera, como así también repone las retenciones a las exportaciones mineras que fueron eliminadas por el macrismo. Los jueces y trabajadores judiciales seguirán sin pagar mientras sí lo harán los nuevos magistrados que se incorporen al sistema judicial.

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Un proyecto caído en desgracia

En febrero pasado, el Gobierno de Mauricio Macri había subido el mínimo no imponible. Con las cifras vigentes pagan el impuesto los trabajadores casados (con dos hijos) cuyo sueldo bruto mensual es de $ 30.000 ($ 25.000 neto) y los solteros cuyo ingreso bruto es de $ 22.560 ($ 18.800 neto).

El proyecto de Cambiemos se proponía elevar el mínimo no imponible un 15 %, lo cual suponía que los asalariados solteros sin hijos pagarían el tributo cuando ganen más de $ 21.712 netos mientras que para los casados con dos hijos lo establecía en $ 25.231 netos. Por los vericuetos de las deducciones, el aumento del 15 % para los casados era en realidad menor.

Siendo que la inflación estimada para el año próximo no baja del 20 %, el aumento del 15 % del mínimo no imponible significaba que más trabajadores caerían en las redes del impuesto.

Además, el proyecto de Cambiemos, al igual que el acordado por la oposición, modificaba las escalas del impuesto. También planteaba cambios en el Monotributo.

El proyecto ahora caído en desgracia había pasado la semana pasada a la Cámara de Diputados con dictamen por mayoría. Ayer juntó 88 votos a favor y 144 en contra, además de cuatro abstenciones. Se trato de un fuerte revés para el oficialismo.

Debate caliente

En el inicio del debate, el macrista Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, sostuvo que esta "no es una discusión técnica, es una discusión política, se quieren llevar por adelante al Gobierno nacional generando una reforma y un desfinanciamiento de las provincias y del Ejecutivo nacional que no hicieron en doce años".

El legislador remarcó que Cambiemos tiene "una responsabilidad como Poder Ejecutivo Nacional de gestionar racionalmente y de priorizar lo que estamos haciendo con los recursos de los argentinos" al tiempo que criticó al kirchnerismo porque "en doce años no hicieron nada para modificar" la situación y "son los voceros de una propuesta regresiva".

Kicillof acusó al oficialismo de ser "generoso con los sectores concentrados, pero cuando llega a los trabajadores dice que se le acabó la plata", por eso, lo instó a "cumplir con las propias ideas y la plataforma electoral sobre todo con los que menos tienen".

En el debate parlamentario Kicillof recordó que "hubo una promesa electoral taxativa" del presidente Mauricio Macri durante la campaña de que ningún trabajador iba a pagar Ganancias. El ex ministro tiene una memoria selectiva. El diputado parece no recordar que, junto con Cristina Fernández, fue uno de los funcionarios del anterior Gobierno que fustigó a los trabajadores por el reclamo contra el impuesto al salario en simultáneo que hacia acuerdos con el Club de París y la Chevron.

Marco Lavagna, hablando por el FR, lamentó que el Ejecutivo "no quiso ponerse a buscar consenso con este tema" y alertó que la propuesta del oficialismo "termina incorporando nuevos trabajadores al Impuesto a las Ganancias y para nosotros era un tema filosófico". Durante la campaña electoral, el FR también prometió, como el macrismo, la eliminación del impuesto al salario. Su “filosofía” es cambiante.

El legislador massista también se dirigió a los gobernadores para que se queden "tranquilos" porque la propuesta acordada por la oposición tiene "mucha responsabilidad con el costo fiscal" de las provincias. Lavagna remarcó que se redujo de $ 30.000 a $ 20.000 millones la brecha entre la propuesta de la oposición y del oficialismo y remarcó que se busca "un impuesto que sea progresivo".

Más temprano, el referente del Frente de Izquierda (FIT), Nicolás del Caño, señaló que "seguimos sosteniendo que el salario no es ganancia. Por eso los trabajadores no tienen que pagar".

En el recinto, Néstor Pitrola, diputado por el FIT, afirmó que desde la oposición "están defendiendo el concepto de que se le meta la mano en el bolsillo a los trabajadores con el Impuesto a las Ganancias" y defendió su propuesta de exclusión al salario de convenio de este gravamen.

El final de la sesión mostró a un oficialismo al “borde de un ataque de nervios” cuando la jefa de la bancada massista, Graciela Camaño, pidió cerrar el debate habiendo una larga lista de oradores por Cambiemos anotados.

Silvia Lospennato (PRO) enardecida rechazó la moción de orden realizada por Camaño y dijo a la oposición que “no son democráticos, no les alcanza con perder las elecciones, siguen siendo tiranos, abusan del reglamento para cortar la sesión”. También trató a la oposición de irresponsable por el “agujero fiscal” que generaría.

Luego Camaño devolvió gentilezas apuntando al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, acusándolo de apelar a “una vieja treta de quienes dicen representar la nueva política”, darle la palabra a diputados del oficialismo para prologar el debate, y denunció que los gobernadores peronistas estaban recibiendo “llamadas telefónicas del jefe de Gabinete”, Marcos Peña, para “quebrarle la voluntad a los diputados”.

Finalmente, en menos de tres horas la oposición logró la sanción en general del proyecto con 140 votos afirmativos, 86 negativos y 7 abstenciones. El proyecto pasa con media sanción al Senado.

El senador Miguel Angel Pichetto, del FpV y vía de transmisión de la voluntad de muchos gobernadores peronistas, había anticipado que esperará a ver el texto final del proyecto votado el Diputados para tomar alguna decisión.

Del Caño intervino en las redes sociales ironizando sobre qué pasaría si el nuevo proyecto se aprueba en el Congreso y Macri veta la ley: “¿La CGT seguirá arrodillada a Macri y los empresarios? “, preguntó.

Como se vio con la Ley antidespidos, la voluntad de lucha en las calles no está a la orden del día de las cúpulas sindicales. Y la votación de ayer tiene un alto contenido de demagogia en vistas de las elecciones del año próximo. El destino de lo votado tiene un final abierto.








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