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OPINION

Delicado equilibrio: Gerardo Morales, Cambiemos y el viento de frente del FMI

El Gobernador de Jujuy afirmó que se vienen meses difíciles, mientras avanza comandando el ajuste en la provincia con recortes en la obra pública y del poder adquisitivo de los salarios. Mantener su imagen política junto a Macri se torna una difícil tarea.

Sábado 14 de julio | 01:58

"La situación es muy complicada, se vienen dos o tres meses difíciles. El desafío central del Gobierno y de los gobernadores es que se mantenga el nivel de la economía hasta que se ordenen algunas cuestiones, como bajar las tasas de interés", aseguró Morales en diálogo con Luis Novaresio en radio La Red.

Las palabras del gobernador Gerardo Morales podrían sonar un tanto inesperadas, viniendo de un soldado de Macri, que recibió la condecoración presidencial siendo incorporado a su “mesa chica” como asesor. Corrían los primeros días de la tempestad económica iniciada hacia fines de abril.

En esos turbulentos días Cambiemos –con el apoyo de los gobernadores del PJ- llegó nuevamente al fondo y le propuso al FMI un paquete de fuerte ajuste con una hoja de ruta que terminaría en el “déficit cero” allá por 2020.

Gerardo Morales cargó gran parte de la responsabilidad de la corrida contra el peso en las espaldas de un caído de la causa cambiemita, el renunciado Federico Sturzenegger, ubicándose de esta manera en el bando de Marcos Peña en la feroz interna que mantenían dentro del gobierno.

Junto con sus apreciaciones respecto de la marcha de la economía Morales llegó incluso a pronunciarse en medios nacionales respecto del proyecto de Ley de Interrupción voluntaria del embarazo, afirmando que el mismo sería un paso adelante. Palabras que recibieron la negativa inmediata de sus senadores nacionales que votarían contra el proyecto.

Entonces nos preguntamos si este sinceramiento con la delicada situación económica obedece a ¿una suerte de realismo con el cual pretende ganar cierto margen respecto de Macri quien tiene cada vez pero imagen?, ¿Es una forma de adelantar las malas noticias que trae el ajuste pactado con el FMI para lo que resta del año y el que viene? ¿O es una manera también de marcar la cancha dentro de la UCR frente a la bomba que le tiró Elisa Carrió mostrando la subordinación de los dirigentes radicales ante el macrismo?

El origen de los encuentros y desencuentros

Las declaraciones de Gerardo Morales fueron luego de una cena con otros gobernadores y legisladores más íntimos del presidente Macri. El tema de discusión fue la aprobación del presupuesto 2019 que trae un ajuste de casi de 100.000 millones de pesos extras, al previsto en los primeros borradores enviados al FMI, totalizando la friolera de 300.000 millones de pesos que se deben recortar del gasto público el año que viene. Sin dudas, la cena tuvo un postre difícil de digerir.

La provincia de Jujuy, al igual que otras, se ve afectada por la reducción de los envíos de fondos nacionales para las obras públicas (un 27% de recorte hasta mayo). Pero dada su extrema dependencia del financiamiento de la Nación para el funcionamiento del Estado provincial, un recorte de esta magnitud la pone en una perspectiva inflamable.

Según un estudio del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) la Rioja junto con Jujuy encabezan el ranking de provincias que tienen mayor necesidad de financiamiento a través de las partidas denominadas “transferencias no automáticas” que representa el envío de fondos discrecionales. El FMI puso en la lupa este tipo de gastos. No puede ser menor la preocupación de Gerardo Morales y de sus ministros.

Por el momento, avanzaron con el congelamiento de la planta permanente en el Estado y con una paritaria del 15% en tres cuotas, cuando la inflación rondaría el 30%. El ajuste que hacen pagar al pueblo trabajador, no se condice con sus privilegios de ingresos de miles de pesos que siguen intactos como es el caso de los legisladores que perciben por sobre su dieta un ingreso equivalente extra y en negro para uso discrecional.

Hacia 2019 el presupuesto contempla una inflación del 17%, mientras que el acuerdo con el FMI que se pudo conocer en el día de ayer, establece una pauta salarial del 8% hasta junio. Si esto ocurre los salarios van a volver a caer al fondo.

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¿Un capitán tempestad?

Con el viento de frente de la economía y del ajuste fiscal, Gerardo Morales, empieza a ubicarse como un piloto de tormentas. Mientras trata de no caerse de los privilegios que obtuvo de la billetera del Tesoro nacional en los primeros años de la gestión Cambiemos, ahora intenta mostrarse algo diferente y evitar el tono optimista del macrismo, sabiendo que en su feudo puede salirle caro imitar el discurso de la alegría y los globos amarillos.

Pero pese al discurso más realista de Morales, el límite que tiene es no poder evitar sacarse la foto con Macri, como si lo harían los gobernadores del PJ, quienes sin foto votarían los recortes en el presupuesto 2019 que exige el acuerdo con el FMI.

Dadores de gobernabilidad

Por ahora la ayuda para contener el creciente malestar viene de la mano de un PJ que por más que intente, le queda grande el traje que Gerardo y su vice Haquim, les asignaron como “oposición”. El peronismo con su presidente empresario, Rubén Rivarola, (entre otros miembros de igual pertenencia de clase) están más preocupados por generar negocios a través del Estado en Limsa o los casinos en la capital jujeña que por la crítica situación de los trabajadores y el pueblo pobre.

La otra muleta de Morales son los sindicatos que cruzados por sus internas evitan organizar a las bases y que el malestar profundo se transforme en un plan de lucha que en las calles enfrente el ajuste en curso.

En el caso del ingenio La Esperanza la posibilidad de avance de los despidos del gobierno y la venta por monedas fue posibilitada por ambos sectores. El PJ y la conducción sindical. A pesar de su colaboración, el gobierno no pudo anotarse un poroto con una de sus principales políticas de campaña. La imagen negativa por su gestión en La Esperanza superaba el 65% según una encuesta.

Pero como sabemos cuándo el hambre aprieta los discursos se quedan cortos, más aún cuando empiece a sentirse con toda su fuerza el ajuste. Los datos de desempleo, empleo en negro y pobreza de principio de año no son alentadores. Los que vendrán lo serán mucho menos.

Un partido de la clase trabajadora

Desde el PTS en el Frente de Izquierda insistimos que existe un Plan B al ajuste del FMI, Macri y los gobernadores. Romper con el acuerdo con el fondo monetario, no pagar la ilegítima, ilegal y fraudulenta deuda externa, la pelea por paritarias libres acordes a la inflación y la defensa de los puestos de trabajo, junto con impulsar la pelea en las calles del movimiento de mujeres, son parte de las medidas que es necesario llevar a cada gremio, colegios y facultades para que se pueda poner en movimiento la fuerza social de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Para que esta pelea sea posible necesitamos construir un gran partido de la clase trabajadora. Porque como ha mostrado la historia, ante cada saqueo de los capitalistas y sus gobiernos, se trata de ellos o que ganemos nosotros.







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