Política México

ELECCIONES 2017

Delfina Gómez exige recuento de votos: ¿cómo enfrentar al PRI en el Edomex?

Encabeza la excandidata del Morena a la gubernatura del Estado de México marcha de 400 hasta San Lázaro. La mayoría figuras del partido de Andrés Manuel López Obrador, entre ellos Horacio Duarte, dirigente estatal, y Nazario Gutiérrez, expresidente municipal de Texcoco.

Martes 25 de julio | 16:48

Este lunes 24 de julio, Delfina Gómez, junto con un contingente de 400 personas, entre ellos también Martí Batres, marchó desde Texcoco hasta San Lázaro, donde se encuentra la Cámara de Diputados en la Ciudad de México. Su demanda: “que se limpie la elección” del 4 de junio pasado, en la que se dio por ganador a Alfredo del Mazo, candidato del PRI y primo de Peña Nieto.

La excandidata afirmó que con estas acciones “se inicia otro capítulo en la historia del Estado de México: la defensa de millones de voluntades que le dieron a Morena el triunfo en las urnas…, quedarnos con los brazos cruzados significaría permitir la corrupción y la impunidad”.

Denunció que los comicios del 4 de junio son “el reflejo del estado corrupto que guardan las instituciones. (Enrique) Peña Nieto y Eruviel Ávila, en complicidad con el IEEM, el INE y el Tribunal (Electoral) local, operaron y violaron sistemáticamente la ley. (Alfredo) Del Mazo no ganó, aunque intenten imponerlo”.

Es así que demandó a los órganos electorales federal y estatal el deslinde de responsabilidades y la aclaración sobre la entrega de citatorios falsos de la FEPADE a representantes de Morena los días anteriores a la votación, la distribución masiva de volantes falsos del IEEM para asustar a los vecinos con supuestas balaceras en las casillas durante la pasada jornada electoral; las cabezas de cerdo ensangrentadas en casillas y oficinas de ese partido, y el uso de call centers para amedrentar a votantes del partido de López Obrador.

Delfina Gómez declaró que “como representantes del pueblo, esta soberanía no puede mantenerse ajena ante las evidencias de complicidad entre el gobierno federal y los institutos electorales, así como del Tribunal Electoral local, que solaparon una larga lista de irregularidades y violaciones a la ley electoral”.

El domingo 23 el Morena instaló un campamento en los terrenos del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el primero de los cuatro puntos donde se manifestarán durante los próximos 10 días.
El contingente pasó la noche en plantón en las cercanías de San Lázaro y este martes acudirán a la Basílica de Guadalupe.

La agenda de Gómez incluye la visita de distintos municipios localizados entre Texcoco y Toluca, y está planeada la realización de mítines tanto en la Cámara como en la Secretaría de Gobernación, la Residencia Oficial de Los Pinos y el Tribunal Electoral del Estado de México.

¿Es suficiente para enfrentar el fraude?

Las mayorías, aun con el fraude, el pasado 4 de junio demostraron que están hartas del PRI, de la militarización, de las reformas estructurales, de la violencia contra las mujeres, de la profunda degradación de las condiciones de vida y de trabajo. Por eso votaron a Morena, considerando a este partido una alternativa frente al gobierno de Eruviel Ávila, quien consolidó un verdadero infierno en el estado.

Este fraude y el atropello de la voluntad de millones de trabajadores, de mujeres y de jóvenes que votaron a Delfina Gómez, preparan el camino para nuevos ataques reaccionarios contra las mayorías oprimidas y explotadas.

Una marcha como la que realizó Morena, nutrida sólo por un pequeño contingente, resulta impotente como defensa de la voluntad popular ante la maquinaria del PRI y sus socios del PAN y del PRD, que avalaron la declaración de Del Mazo como ganador.

Mientras en las redes se evidenció el profundo repudio al fraude de las bases honestas del Morena, la dirección del partido no convocó a movilizaciones masivas en las calles. Ahora tampoco. Si quisieran, podrían movilizar a millones y golpear sobre el gobierno de Peña Nieto. Pero hasta ahora, lo que se evidenció es que López Obrador y la dirigencia del Morena no quiere combatir al régimen que impuso las reformas estructurales y desapareció a los 43 normalistas de Ayotzinapa. ¿Acaso teme la dirección de este partido que una movilización amplia los desborde y se plantee una lucha más frontal contra las instituciones?

Su conservadurismo da oxígeno al PRI, muy golpeado por los escándalos de los gobernadores corruptos y la pérdida masiva de votos en distintos estados, entre ellos el Estado de México. Con esta tregua, el PRI se fortalece para imponer un nuevo fraude en 2018.

Para enfrentar las acciones fraudulentas del tricolor en el Estado de México y sus planes contra las grandes mayorías, es necesario preparar la más amplia movilización en las calles, encabezada por las organizaciones de los trabajadores, contra el PRI y las instituciones de este régimen.

Con información de El Universal, El Financiero y Milenio






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