Géneros y Sexualidades

ROSARIO

Del Encuentro de Mujeres al acto del FIT: Atlanta siempre estuvo cerca

Miles de mujeres participaron del Encuentro Nacional en Rosario. Pan y Rosas-PTS fue parte destacada. El Frente de Izquierda es la única oposición seria al macrismo y se propone luchar por los derechos de las mujeres y de los trabajadores. Recapitulamos las batallas de cara al acto más importante de la izquierda en décadas.

Miércoles 26 de octubre | Edición del día

Los cuerpos y las mentes de las miles de mujeres que dieron vida al Encuentro de Mujeres en Rosario siguen conmovidos y movilizados por agravios que no por ser ancestrales pierden fuerza. Como si fuera una ofrenda, una verdadera “contraofensiva” misógina, luego del Encuentro, 15 mujeres fueron asesinadas por la violencia machista.

La saña y el odio con los que trataron a la joven Lucía en Mar del Plata removieron el hartazgo de millones en todo el país que en cada lugar de trabajo, de estudio o de encuentro, masticaron la bronca, compartieron el dolor. En cada una de esas charlas se preparó la enorme movilización del 19 de octubre, en la que cientos de miles de personas abrieron los paraguas y, bajo una lluvia incesante, gritaron y rugieron #NiUnaMenos.

Un rugido dijo nuevamente #NiUnaMenos

Quizás en la movilización del 19O, incluso más que durante el Encuentro, sectores de las mujeres trabajadoras tuvieron un protagonismo activo. El repudio al asesinato de Lucía fue tan grande, que en decenas de lugares de trabajo hubo reuniones, horas de paro, fotos, un nivel de participación destacable y nuevo. En Pepsico, impulsado por la Comisión Interna dirigida por sectores clasistas y el PTS, hicieron horas de paro. En otras fábricas, como Kromberg, las empresas y burocracias “toleraron” que las obreras y los obreros puedan expresar su bronca, sacando una foto con una enorme leyenda de #NiUnaMenos.

La bronca y la fuerza de la clase trabajadora

De conjunto, de todos modos, con la misma fuerza con que la burocracia sindical evita que se exprese la bronca de los trabajadores contra el ajuste de los gobiernos nacional y provinciales, frenando la posibilidad de una huelga general con la que la clase trabajadora se exprese como un masazo, los sindicalistas evitaron que las trabajadoras y los trabajadores se expresen el 19O haciendo una enorme demostración de fuerzas de mujeres y varones contra el crimen social de los femicidios, que se da a la vera de un Estado cómplice y responsable.

Una huelga general contra los ataques al salario, contra los despidos, contra los tarifazos pero también contra los femicidios, sería un verdadero sacudón político, un cimbronazo que no solo trastocaría la modorra que provocan la tregua sindical y la colaboración política de la oposición peronista, sino que sería una verdadera conmoción en cada lugar de trabajo, en cada hogar. La clase trabajadora diría, con su voz inigualablemente audible, que no permite ataques a las condiciones de vida, la degradación del salario ni la precarización, pero que tampoco tolera la violencia machista, las opresiones de género, homofóbicas o xenófobas, ni los crímenes de odio. Esta bandera solamente la levanta el Frente de Izquierda y será levantada en Atlanta.

Los que ponen palos en la rueda

Curiosamente, o no tanto, sectores políticos como los que detentan la mayoría en la Comisión Organizadora de los encuentros de mujeres, sobre todo Patria Grande, el PCR y sectores feministas, hacia el 19O defendieron la idea de un paro (solo) de mujeres, militando contra la perspectiva de que millones de mujeres peleen codo a codo junto a los varones de cada lugar de trabajo. Una política que se compaginó perfectamente con la de la burocracia sindical: unos no quieren que la política de las calles entre a las organizaciones sindicales. Otras, que el movimiento de mujeres no conmueva y logre la unión con millones de trabajadores. No son pequeñeces.

Bajo el grito del #NiUnaMenos, detrás de la genuina bronca de miles y miles de mujeres y hombres, se agazapa el oportunismo de sectores políticos patronales, que garantizan la impunidad y la violencia machista desde sus funciones estatales, o ni hablar empresarios que lloran lágrimas de cocodrilos mientras pagan peores salarios a las mujeres, impiden las guarderías y permiten el acoso. De lo que se trata, por lo que pelea Pan y Rosas, es de participar sin ningún tipo de sectarismo en las acciones y encuentros del movimiento de mujeres, pero luchando a su vez por una fracción amplia que se defina por la más plena independencia política, para unirse con los trabajadores y rechazar la tutela o la ligazón a cualquier fracción estatal. Esa es la disyuntiva: desarrollar un combativo y masivo movimiento de lucha o plantear demandas que sean absorbidas y podadas por el régimen político responsable de la misoginia. Como parte de esta pelea, queremos que Pan y Rosas-PTS intervenga con personalidad en el acto del Frente de Izquierda en Atlanta, en el que hablarán Nicolás del Caño y Myriam Bregman.

Construyamos Pan y Rosas y organicemos la influencia del Frente de Izquierda-PTS

Las mujeres del PTS vienen de hacer una gran experiencia política con miles de compañeras tanto en el Encuentro de Mujeres como en la marcha del 19 de octubre, que tomaron a Pan y Rosas como la agrupación en la cual organizarse, deliberar, decidir: tomar la lucha por los derechos de las mujeres en sus propias manos.

En Rosario, el Encuentro estuvo precedido de una gran pelea política de Pan y Rosas en la Comisión Organizadora, y por decenas de actividades donde se pudo confluir con cientos de mujeres que despertaron a la vida política con el #NiUnaMenos y que se organizaron por primera vez con Pan y Rosas haciendo bingos, torneos, actividades culturales, charlas en hospitales y facultades. En menor medida, pero muy sintomáticamente, mujeres obreras metalúrgicas y de la alimentación, además de maestras y empleadas domésticas, dijeron presente.

Con todas ellas nos proponemos que Pan y Rosas siga organizando a todas las mujeres que pelean por encuentros de mujeres democráticos y combativos, que buscan unirse con los trabajadores y que denuncian el compromiso de los gobiernos y partidos capitalistas con la violencia machista.

Este es un paso, uno muy importante, pero solo el primero que nos proponemos. El PTS, cada uno de sus militantes, se propone organizar políticamente al conjunto de los amplios sectores que influenciamos como conducción del Frente de Izquierda en Santa Fe. Aparte de relanzar Pan y Rosas, nos proponemos solidificar la fracción de obreros precarizados (metalúrgicos) que enfrentan los despidos, como Lucas Castillo, echado de Liliana que busca su reincorporación, o aquellos que se organizan en muchas otras fábricas, influenciados por Metalúrgicos de Base.

Además, organizar a aquellos familiares de víctimas del gatillo fácil, como Julieta Riquelme, que enfrentan todos los días de sus vidas al rol represivo de la Policía y la mascarada de los supuestos “progresistas”. Nos proponemos que aquellos estudiantes que luchan por un movimiento estudiantil independiente de los gobiernos, las burocracias estudiantiles y por la autorganización, se organicen con nosotros, y que todos los que nos acompañaron en la pelea en las elecciones anteriores para que emerja el Frente de Izquierda en Santa Fe, como una variante de los trabajadores, las mujeres y la juventud, se sumen a pelear y construir una izquierda consecuente con nosotros. Por último, interpelamos a los miles que difunden, escriben o leen La Izquierda Diario, como una voz de izquierda ante los grandes hechos de la realidad, frente a los capitalistas y sus medios.

Los tres locales que tiene el PTS en la ciudad de Rosario, un enorme centro cultural en pleno centro (Corrientes 938), un local en la fabril zona sur, en Hilario de la Quintana 2130, y otro en la populosa zona norte (Valentín Gómez 1965), son lugares de reunión, discusión y organización desde los cuáles queremos consolidar Pan y Rosas como agrupación en las facultades y sobre todo organizando a las mujeres trabajadoras en Comisiones de Mujeres, y organizar a todos estos compañeros y compañeras, peleando junto al PTS para fortalecer el Frente de Izquierda.

Organizando el conjunto de las compañeras y los compañeros con los que estamos dando importantes peleas e interviniendo en un enorme fenómeno de masas, queremos proponernos movilizarnos de a cientos al acto de Atlanta y, mientras tanto y a la vuelta, discutir democráticamente con todos ellos objetivos regionales, tanto de extensión, como en el fortalecimiento y desarrollo de “bastiones”, es decir lugares de acumulación y concentración en el movimiento obrero y estudiantil, así como una fracción del movimiento de mujeres que pelee en facultades y sindicatos.

…y vamos masivamente a Atlanta

Al acto del Frente de izquierda en Atlanta irán miles de compañeras, encabezadas por el PTS y Pan y Rosas, que dan una lucha por los derechos de la mujer y para fortalecer al enorme movimiento que gritó #NiUnaMenos, peleando por una huelga de los trabajadores como la que planteamos arriba.

En Atlanta se reunirá, más en general, el único sector político que se opone consecuentemente a la derecha macrista, y al doble discurso de la oposición kirchnerista y los falsos progresistas del PS, amigos enojosos de Cambiemos.

La burocracia sindical que milita por sus intereses de casta y por mantener la tregua con Macri más que por defender los intereses de los trabajadores, solo encuentra en la izquierda junto a miles de trabajadores independientes, una oposición a esta política colaboracionista. Es la izquierda la que pelea en sindicatos y comisiones internas clasistas y antiburocráticas, los que estamos al frente de la defensa de las fábricas ocupadas y los que levantamos la cabeza en sindicatos K que permiten despidos y suspensiones, como en la UOM Rosario. Somos los que levantamos las banderas de los sectores más castigados de la clase trabajadora, los contratados, los inmigrantes, los jóvenes y sin lugar a dudas, las mujeres.

Somos los que peleamos por un movimiento estudiantil con organizaciones democráticas, de lucha e independientes, no unidades básicas del PJ, ni locales amarillos del PRO disfrazados de facultades. Somos los que denunciamos la militarización de Rosario, mientras bandas de delincuentes “VIP” hacen negocios legales e ilegales con el amparo del poder provincial.

Los y las militantes del PTS en el Frente de Izquierda nos dirigimos a Atlanta para fortalecer a la izquierda que enfrenta a los capitalistas y a los partidos “del orden”, peleando por un gobierno de los trabajadores y el pueblo oprimido, que resuelva las necesidades de los de abajo.




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