TUCUMÁN

Declaración de docentes, investigadores, intelectuales y artistas de Tucumán en apoyo al FIT-U

Domingo 20 de octubre | Edición del día

Las próximas elecciones del 27 de octubre se darán en un escenario diferente del de las PASO del 11 de agosto. En primer lugar ha quedado claro que la crisis que estamos atravesando es muy profunda, más allá de las medidas que tome el gobierno para contenerla hasta diciembre. Es una nueva crisis de deuda, como fue la que dejó la dictadura y terminó estallando con la hiperinflación de 1989 y 1990 o la que dejó el ciclo menemista de la “convertibilidad” y las privatizaciones generalizadas y culminó en la quiebra económica y social de diciembre de 2001.

Más allá de la elección de octubre, lo que se está jugando es quién va a pagar los costos de un endeudamiento ilegal, fraudulento (entre otras cuestiones el acuerdo con el FMI no pasó por el Congreso) e impagable. Son USD 44.000 millones que hay que pagar en promedio entre 2020 y 2023, cuando no existe superávit fiscal y el comercial, en un año extraordinario (por la combinación de baja de importaciones por la recesión con cosecha récord), puede llegar a lo sumo a unos USD 14.000 millones.

Todas las “salidas” con las que se viene especulando, “a la portuguesa”, “a la uruguaya”, significaron grandes ajustes contra el pueblo trabajador. En Uruguay en el 2003 fue una devaluación del 100% y una rebaja salarial nominal del 10% de los ingresos para el conjunto de los trabajadores, tanto del sector público como del sector privado. Pero más allá de la opción que tome el próximo gobierno, decir que se puede cumplir con los acreedores y dar satisfacción a las demandas populares, como viene haciendo Alberto Fernández, no es más que un artilugio de campaña. Lo que tenemos por delante es determinar quién va a pagar los costos de la crisis, si el pueblo trabajador como ha ocurrido con las crisis anteriores, o los capitalistas, como planteamos desde el Frente de Izquierda.

Luego de las PASO, los especuladores se encontraron con la vía libre para llevar a $60 pesos el dólar, apoyándose en los preceptos liberales del macrismo y el visto bueno de Alberto Fernández. Ademas de la pérdida de valor adquisitivo del salario con la devaluación del peso y la inflación que rondará en el 56% anual, se suman los cierres de empresas y miles de despidos. Reflejo de eso es el ìndice de desocupación que ya llego a los a los dos dígitos, el 10,6% y en nuestra provincia el indice de pobreza supera el 40%.

El arco de Cambiemos vino contando con el apoyo del PJ para votar, año tras año, todas las leyes que nos trajeron hasta acá, como por ejemplo la reforma tributaria, la reforma previsional, el pago a los fondos buitres, el blanqueo y los presupuestos de ajuste.

Hacia 2020 se encuentran recortado en todos los rubros de interés para la población, como por ejemplo Educación (-17%), Medioambiente (-15%) y Vivienda (-16%); y aumentado (+42%) el monto que se destina para los sectores financieros, principalmente el FMI.

En la universidad y en el conicet el ajuste lo sufrimos hace rato, con recortes presupuestarios que dificultan el funcionamiento de las unidades académicas, institutos y le abren la puerta al sector privado en la formación universitaria y a la privatización del conocimiento.

Como docentes de la UNT y UTN vemos día a día como los estudiantes dejan las aulas por tener que trabajar o no poder pagar el boleto, si viven en el interior. En Tucumán el 75,4% de la juventud trabaja en negro y el 21,1% esta desocupado, para nosotras y nosotros no son solo cifras, lo vemos en las aulas. La grave deserción de los primeros años es una muestra de la falta de oportunidades para la mayoría de los jóvenes. El discurso del esfuerzo personal, la meritocracia, queda en el relato. La crisis económica y la casi nula ayuda de la universidad con los alumnos, deja en el camino a estudiantes que se esfuerzan mucho por continuar los estudios.

Así como el rector se alinea con la gestión macrista y una gran cantidad de decanos y docentes apoyan al gobierno de Manzur, creemos que es necesario que los docentes, investigadores e intelectuales de izquierda nos pronunciemos en apoyo al FIT U.

Pensamos que en el marco de la crisis, el ajuste de Macri y los gobernadores como Manzur que le votaron cada una de la leyes regresivas en el congreso, hay que estar junto a los trabajadores de Emilio Luque SA y los ingenios Santa Barbara y San Juan, junto a las mujeres que luchan contra las violencias, las opresiones y por la separación de la Iglesia y el Estado. Estamos junto a los jóvenes que pelean contra la miseria de lo posible, la precarizaciòn laboral y defienden el medio ambiente.

Apoyamos la lucha del pueblo ecuatoriano que a través de la movilización lograron derogar el decreto de ajuste que quiso imponer el presidente Moreno para cumplir con el FMI, son el camino a seguir. Apoyamos también la lucha de la juventud y el pueblo chileno contra el tarifazo al transporte y el gobierno represor de Piñera. Ambos ejemplos muestran, a contramano de la desmovilización que fomenta Alberto Fernández, solo ganando las calles se puede enfrentar el ajuste del FMI.

Porque Macri ya fue, pero sin romper con el FMI el ajuste, la entrega de nuestros recursos naturales y la dependencia se quedan, apoyamos las listas del FIT U que encabezan Nicolás del Caño y Romina del Pla, y en Tucumán Ariel Osatinsky y Alejandra Arreguez. Lo hacemos porque es la única alternativa que levanta en todo el país que esta vez la crisis no la paguen los trabajadores, las mujeres y la juventud, sino los que la generaron: el FMI, los bancos y grandes empresarios.







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