TRIBUNA ABIERTA

Debut violeta con aroma a panes y a rosas

Fueron muchas las mujeres que este año participaron por primera vez del XXXI° Encuentro Nacional de Mujeres. La agrupación Pan y Rosas contó con la presencia de más de 4 mil mujeres, duplicando la cantidad de participantes del 2015. También muchas independientes se sumaron al Encuentro.

Viernes 14 de octubre | 19:56

¿Por qué viajé?

El año de mi nacimiento, sucedía el primer Encuentro Nacional de Mujeres en Capital Federal, con un estimado de 1000 mujeres participantes. Sin embargo, recién el año pasado, me enteré de la existencia de estos encuentros: fue a través de mi mejor amiga, que milita en el PTS y en Pan y Rosas.

Si bien vengo de una pertenencia marxista-leninista erpiana y estos últimos años me encontraron próxima al kirchnerismo, mi decisión de concretar mi primera experiencia en el ENM de la mano de Pan y Rosas, se vio atravesada por ideologías más fuertes: las mujeres y nuestros derechos.

Este fue un año muy particular para mí, como seguramente para tantas otras mujeres que viven separaciones violentas, se enfrentan a la maternidad sin participación de los padres, que repentinamente se encuentran sosteniendo una familia con un único salario.
Esto, lejos de vulnerarme, me fortaleció y me hizo consciente de la violencia ejercida por el patriarcado de esta sociedad capitalista, donde la Iglesia y sus políticas retrógradas siguen teniendo un peso dentro del Estado.

En mi inicio de tránsito por estos espacios, fui conociendo compañeras que me supieron comprender, acompañar y envalentonar en la lucha.

Entonces decidí viajar a Rosario con Pan y Rosas en el sindicato docente Ademys, para luchar por mis derechos, por los de mis hijas, por los de mis alumnas, por los de mi madre, por los de mis amigas, por los de mis compañeras, por los de todas nosotras: las mujeres.
Esta decisión, incluso, fue un desapego de mi rol maternal durante tres días, que no me hizo sentir "culpable", ni mucho menos "abandónica", sino que me reencontró con mi libertad.

Acto de Apertura

El sábado por la mañana concentramos en el Monumento a la Bandera. La masividad en actos, no era motivo de asombro para mí. No obstante, pude experimentar emociones nunca antes sentidas: fuimos 70 mil mujeres las que, más allá de pertenencias políticas, nos hicimos presentes para reclamar al Estado por nuestros derechos, y para repudiar los atropellos de esta sociedad y su cultura machista. En el Monumento a la Bandera, pude comenzar a sentir la fuerza que rebosaba con inmensidad en todas nosotras.

Jornada de mujeres, talleres y concientización femenina

Todos los talleres desbordaban de mujeres. Asistí al taller de "Mujeres y Maternidad", donde intercambiamos temáticas, experiencias y reflexiones relacionadas con nosotras y con las distintas formas de encarar, o no, las maternidades.

También se sucedieron debates en torno a cómo la sociedad y el Estado limitan a la mujer a ser un objeto reproductor, sin considerar sus libertades, sus necesidades, sus derechos a ser sujetas de participación en ámbitos laborales, educativos, políticos y de militancia.

Se discutió el rol del Estado para garantizar a cada mujer-madre, las mismas libertades e independencias que a cada hombre-padre: se propusieron licencias laborales materno-paternales ¿por qué la mujer debe encargarse unilateralmente de la crianza de los hijos?; también se reclamó por la apertura de jardines materno-paternales para los niños a partir de los 45 días.

Hubo un debate acerca del aborto, de la existencia o no del "instinto maternal", y también se hizo mención a la Ley de Parto Humanizado/Respetado, y a la Ley de Fertilización Asistida y de Adopción.

Como reflexión final, se analizó la concepción de la sociedad y el rol del Estado sobre la maternidad: a las mujeres se les "exige" ser madres, pero el Estado no garantiza la aplicación de la Ley de Fertilización Asistida, ni facilita las posibilidades de adopción; a las mujeres que ya son madres, no se les garantizan las herramientas para acompañar el crecimiento y la crianza de los hijos; y por último, a las mujeres que no quieren ser madres, no se les garantiza el acceso al aborto legal, seguro y gratuito en hospitales.

El domingo por la tarde, como en muchísimos otros talleres, se habló de la intención unánime de que la próxima sede del ENM se realice en la Ciudad de Buenos Aires, para poder llevar nuestros reclamos al centro político del país.

Marcha: Rosario se tiñó de violeta

El domingo por la tarde al finalizar los talleres, distintas agrupaciones políticas, sociales y muchas mujeres independientes, confluimos en la Plaza San Martín de la ciudad, para comenzar la marcha.

Entre labiales, frases pintadas en nuestros cuerpos, banderas flameantes, e infinidad de tonos violetas, comenzamos este recorrido con consignas claras y concretas: "Ni una menos", "Aborto seguro, gratuito y legal", "Separación de la Iglesia-Estado", "Basta de violencia de género", "Basta de redes de trata", "Basta de femicidios por parte de la sociedad y por parte del Estado", "Basta de políticas de ajuste y recorte que vulneran los derechos de las mujeres", "Educación Sexual Integral en todas las escuelas", "Libertad y anulación de la condena a Belén", "Libertad de Milagro Sala", "Licencia laboral por violencia de género para todas las trabajadoras", entre otras.

La fuerza que se sintió dentro de la marcha, la hermandad entre mujeres, la empatía entre todas nosotras, la unidad, los reclamos cantados a viva voz, las banderas flameando, los cantos, las charlas compartidas a la par de la marcha entre mujeres que no nos conocíamos pero que compartíamos similares vivencias y mismas ideologías, hicieron que fuese un hecho no sólo histórico dentro de la lucha de las mujeres, sino también una vivencia única, intransferible, e inolvidable.

Al llegar a la Catedral de la ciudad, la represión policial con gases lacrimógenos y balas de goma, dejó decenas de heridas y heridos, entre ellos periodistas que cubrían la marcha; e impidiendo que la macrha culminase en el Monumento a la Bandera. Pan y Rosas concluyó la misma con miles de mujeres en una plaza, donde Andrea D’Atri y la diputada por el FIT, Myriam Bregman, dieron cierre frente a todas las presentes de todas partes del país, incluyendo a las compañeras de Pan y Rosas de Uruguay.

Acto de Cierre y un "Fraude Grande"

El lunes por la mañana se realizó el acto de cierre del XXXI°ENM, frente al Monumento a la Bandera, y bajo una incesante lluvia. Éramos muchas las coordinadoras y voceras encargadas de leer las actas y resoluciones de cada taller.

No obstante, la dirección de la Comisión Organizadora-PCR (junto a Patria Grande) restringieron burocráticamente el derecho a votación democrática, imponiendo que la próxima sede del Encuentro se realizara en Chaco.

Con actas en mano, repudiamos a viva voz esta metolodogía antidemocrática. No quisieron escuchar la voz con las resoluciones de miles de compañeras, incluyendo a aquellas que por cuestiones personales y/o laborales, debieron marcharse el domingo por la noche, dejando a cargo de coordinadoras y voceras, su decisión de votación de sede del XXXII° ENM.

Es por ello, que el XXXI°ENM no finalizó el día 10 de octubre en Rosario, ya que ahora, todas las mujeres tenemos una nueva pelea: organizarnos para poder resolver la próxima sede del Encuentro Nacional de Mujeres, sin desoír la decisión de las miles de mujeres que durante tres días debatimos, reflexionamos, intercambiamos, marchamos, e hicimos escuchar nuestras voces.

Decididamente, este Encuentro me devolvió más fortalecida que nunca. Y con toda la convicción de seguir peleando por mis (nuestros) derechos. No seremos ni una menos, sino miles más en la lucha.




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