Política

DEBATE

Debate en el Frente de Izquierda: frente único y frente electoral

Fredy Lizarrague

Dirigente nacional del PTS

Viernes 12 de junio de 2015 | Edición del día

Fotografía : Enfoque Rojo

El PO viene desarrollando una amplia confusión sobre el concepto de Frente Único. Primero Jorge Altamira en su discurso en el acto de lanzamiento de la fórmula Altamira-Giordano, con el cual polemizamos en un artículo anterior. Ahora, Gabriel Solano profundiza este confusionismo como “respuesta” a la nueva propuesta de conjunto que hemos hecho para una lista común en las PASO.

Diferencias reales y excusas para negarse a una lista de unidad

Entre sus planteos señala que en realidad el problema por el cual hay que ir a las PASO es que el PTS es “arbitrario” al discutir la posibilidad de una candidatura del Perro Santillán, ya que éste “ya suscribió un acuerdo que va muy lejos en la defensa de principios socialistas”.

Sin embargo, nunca hemos planteado como método para la integración al FIT ningún tipo de juramento por los “principios socialistas”. Nuestro señalamiento siempre fue claro. Partiendo de saludar el hecho de que corrientes como la del “Perro” Santillán, Pueblo en Marcha, y otras organizaciones se propongan apoyar al FIT en las elecciones, sostenemos que para una integración al FIT es necesario “iniciar una práctica común y un debate profundo y serio sobre el programa del frente”.

Esto según el PO sería una “arbitrariedad” (para nosotros se llama seriedad), en realidad tiene que ver con desacuerdos programáticos reales -no de “principios socialistas” genéricos. El PO llega al absurdo de sostener sistemáticamente que estas organizaciones tienen un acuerdo completo con el programa del FIT que ellas mismas no sostienen.

Por ejemplo, desde su fundación el FIT se delimitó claramente de los gobiernos llamados “posneoliberales”, señalando la necesidad de desenmascarar a los gobiernos como el de Evo Morales en Bolivia o el chavismo en Venezuela, que dicho sea de paso, también hablan del socialismo.

El “Perro” Santillán y su corriente se referencian críticamente en estos gobiernos, como señalamos en otra oportunidad, en los plenarios de delegados del SEOM Santillán anunciaba el lanzamiento de su “partido del Pueblo” con el lema de “hacer como el Evo”.

También desde “Pueblo en Marcha” han planteado la discusión claramente. Partiendo de caracterizar que se trata “de avanzadas experiencias de lucha en otras latitudes, como el proceso bolivariano, Podemos o SYRIZA” plantean que es necesario una “delimitación” “con respecto a una caracterización sectaria de parte de las distintas fuerzas del FIT”. Según ellos seríamos “sectarios” por señalar claramente el carácter de estos gobiernos y dicen: el FIT “los tiende a interpretar como sometidos a direcciones bonapartistas que en los hechos frenan la organización autónoma de la clase trabajadora y los sectores populares, retardando su maduración política, generando confusión y creando falsas expectativas en torno a alianzas políticas incapaces, en virtud de su composición de clase, de conducir al socialismo.” Efectivamente, esto es lo que sostiene el programa del FIT.

A su vez, no por casualidad PO también oculta que integrantes de “Pueblo en Marcha” apoyan en la ciudad de Rosario la lista “Ciudad Futura”, competidora con el FIT y con un perfil político que nada tiene que ver con la independencia política de los trabajadores.

Ni hablar de la corriente Comunismo Revolucionario que señala explícitamente: “nosotros adoptamos la postura táctica de apoyar al FIT en estas elecciones, no en base al programa constitutivo del FIT –que lógicamente es de carácter trotskista– sino del programa de campaña…”

No parece ser muy “arbitrario” decir que tenemos diferencias programáticas sobre las que hay que encarar un debate profundo, así como una práctica común, antes de la incorporación al FIT. Lo verdaderamente arbitrario es que el PO quiera ligar esta discusión a la necesidad de ir a las PASO con listas separadas, ya que justamente, en lo que hemos avanzado en el FIT en los últimos días es en ponernos de acuerdo con un método común respecto a posibles candidaturas de grupos o individuos que apoyan al FIT.

Como señala el reglamento para las PASO en su artículo 7, acordado por todos los partidos del FIT previamente a la publicación del artículo de Gabriel Solano: “Ninguna lista podrá presentar en cargos expectables ni en los primeros puestos de las listas a candidatos que pertenezcan a otras organizaciones políticas no integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, salvo con el acuerdo de la totalidad de los partidos integrantes de la alianza.”

Habiendo conquistado un método común al respecto, el argumento del PO solo puede representar una nueva excusa para rechazar sin más las propuestas que le hemos hecho para conformar una lista de unidad del FIT hacia las PASO.

Otra de las excusas, es el ataque a la revista Ideas de Izquierda, la única publicación ideológica de circulación masiva de debate marxista referenciada en el FIT, reconocida públicamente por aliados, adversarios y enemigos. Según Solano “En el único terreno que el PTS propicia el Frente Único es allí donde es inadmisible: en el terreno teórico e ideológico, donde es necesario clarificar posiciones y no confundirlas en alianzas con sectores ajenos a la lucha de clases y al socialismo. ¿O Ideas de Izquierda no es, en numerosos casos, un frente único ideológico con intelectuales democratizantes y hasta liberales, y socialistas de cátedra de la academia?”

Le recordamos a Solano que el comité editorial de Ideas de Izquierda está conformado, además de militantes del PTS, por intelectuales que suscriben el programa del Frente de izquierda desde su fundación. Por otro lado, haría bien en leerla para constatar que la revista cuenta con importantes debates, y que quienes escriben, más allá del comité editorial, siempre lo hacen en su nombre como "tribuna abierta", lo cual obviamente no implica ningún “frente único”.

Frente Único y frente político-electoral

El PO se desliza cada vez más a una interpretación abiertamente oportunista de la táctica de Frente Único elaborada por la 3ra. Internacional, lo cual nos obliga a clarificar la cuestión. Aquí nos vamos a centrar en dos errores fundamentales del planteo de Solano.

Primer error: El PO plantea que “Según el PTS, los ‘frentes únicos’ son válidos para la “lucha de clases”, pero no para elecciones, anunciando la posibilidad de una política socialista que no se base en la lucha de clases. Se trata de un dislate, por un lado, y de una concesión al anarquismo, por el otro.”

Que el Frente Único es una táctica pensada para intervención en la lucha de clases, no es una invención del PTS, ese fue su origen y significado para la 3ra. Internacional así como también para Trotsky, quien señalaba respecto al Frente Único en Alemania a principios de los años ‘30: “Los acuerdos electorales, los regateos parlamentarios concluidos entre el partido revolucionario y la socialdemocracia [reformistas] suelen servir, por regla general, a la segunda. Un acuerdo práctico de cara a acciones de masas, por objetivos de lucha, se hace siempre, en provecho del partido revolucionario.”

Por si esto fuera poco, a continuación recalcaba: “¡Ninguna plataforma común con la socialdemocracia o los dirigentes de los sindicatos alemanes, ninguna publicación, ninguna bandera, ningún cartel común! ¡Marchar separados, golpear juntos! ¡Ponerse de acuerdo únicamente sobre la manera de golpear, sobre quién y cuándo golpear!”. (“Por un frente único obrero contra el fascismo”, 1931)

Es decir, para Trotsky, el terreno propicio para el Frente Único no son los acuerdos electorales sino las “acciones de masas por objetivos de lucha”. Ambos terrenos los diferencia claramente por eso señala, siguiendo la tradición de la 3ra. Internacional: “golpear juntos” y “marchar separados”, no como parece sugerir el PO “(no) golpear juntos” y “marchar juntos”.

Segundo error: Según el PO “Trotsky llamaba a desarrollar comités de acción de frente único en la campaña electoral (Adónde va Francia). En esto consiste la política socialista en el terreno electoral.” En este punto, la confusión se lleva al máximo nivel. Cabe aclarar para el lector que la campaña electoral a la que se refiere el PO es la del Frente Popular Francés de 1936 donde el Partido Comunista iba junto con los reformistas del Partido Socialista y una fracción del Partido Radical, que históricamente había sido impulsor de la opresión francesa sobre sus colonias. En el artículo del PO se hace referencia a este hecho pero sin reparar mínimamente en él.

¿Qué tienen que ver los comités de acción del Frente Popular Francés, al que Trotsky consideraba “una coalición del proletariado con la burguesía imperialista, representada por el Partido Radical y de otras podredumbres de la misma especie y menor envergadura” con el Frente de Izquierda que es un frente de partidos por independencia de clase? Trotsky señala el pronunciamiento de los stalinistas a favor del desarrollo de “comités de acción elegidos como apoyo de masas del ‘Frente Popular’” como “la única idea progresiva de toda la resolución” sobre el Frente Popular. Y aclara: “Pero es precisamente por eso que los stalinistas no hacen nada por su realización. No pueden decidirse a hacerlo sin romper la colaboración con la burguesía.” ( ¿A dónde va Francia? ).

Si, como citamos antes, Trotsky era muy preciso sobre los contornos del Frente Único en Alemania en los ’30 (“marchar separados, golpear juntos”), justamente cuando luchaba contra el stalinismo que se negaba a cualquier Frente Único, más aún lo era en Francia años después cuando el stalinismo fomentaba, en nombre del Frente Único, la colaboración abierta con la burguesía imperialista. [1]

Se trata sin duda de una discusión sacada de contexto para una utilización “de ocasión” que como mínimo muestra la total liviandad de Solano a la hora de introducirse en la discusión teórica.

Al contrario de lo que señala Gabriel Solano, no se trataba para Trotsky de “desarrollar comités de acción de frente único en la campaña electoral” como forma de intervenir en el “terreno electoral”, los comités de acción eran justamente para romper la parálisis en la lucha de clases que imponía el Frente Popular. Se trataba de formar los “comités de acción” que llevaran el frente único al terreno de la acción en la lucha de clases contra la orientación del Frente Popular que llevaba a los trabajadores a la paralización subordinándolos a la burguesía y mediante ilusiones en el desarrollo electoral. La cuestión consistía en cambiar el terreno de la intervención del frente único, de las elecciones a la lucha de clases, con la misma lógica que mencionábamos en el primer punto, para derrotar al Frente Popular.

Dice el propio Trotsky: “sería erróneo creer que basta con llamar a las masas para las elecciones de los comités de acción, para un día y hora fijados y sobre la base de estatutos determinados. Semejante manera de abordar la cuestión seria puramente burocrática, y en consecuencia, estéril. […] No se trata de una representación democrática de todas y no importa cuáles masas, sino de una representación revolucionaria de las masas en lucha. El comité de acción es el aparato de la lucha.” (¿A dónde va Francia?)

Frente a esto Solano podría repetir que la intervención en las elecciones es una lucha política. Desde ya, pero cuando Trotsky, en el texto citado por Solano, habla de “comités de acción” como “aparatos de la lucha”, no se refiere a que son “aparatos” para la lucha electoral, sino para luchar contra el fascismo. Sí, aunque a Solano no le guste está hablando de “acción directa”.

Los “comités de acción” no tienen nada que ver con meros comités para intervenir en la campaña electoral de 1936. ¿Cuáles eran las tareas de estos “comités” según Trotsky? “En cualquier caso –dice-, el movimiento de masas que actualmente choca con la barrera del ‘Frente Popular’ no avanzará sin los comités de acción. Tareas tales como la creación de la milicia obrera, el armamento de los obreros, la preparación de la huelga general, quedarán en el papel, si la propia masa no se empeña en la lucha, por medio de sus órganos responsables. Solo esos comités de acción surgidos de la lucha pueden asegurar la verdadera milicia, contando no ya con miles, sino con decenas de miles de combatientes.” (¿A dónde va Francia?)

Nada más lejos de la interpretación (electoral y) disparatada que sugiere Solano, quien dicho sea de paso, haría bien en leer previamente los textos que cita.

Aclarados estos dos errores, ¿por qué el terreno del Frente Único es la acción en la lucha de clases y no las campañas electorales? No se trata de un capricho de Trotsky, ni del PTS, es que la táctica del Frente Único (que no es una estrategia como parece sostener Altamira) plantea justamente la unidad de la clase obrera para enfrentar a la burguesía más allá de las divisiones que impone la burocracia (política y sindical) y de esta forma que los trabajadores puedan hacer una experiencia en la acción con sus direcciones reformistas y burocráticas donde los revolucionarios puedan mostrarse como los más consecuentes y decididos y así avanzar en su influencia producto de esta experiencia común. Por esto es que Trotsky señala que en el terreno de los acuerdos electorales los que tienen todas a favor son los reformistas y en la acción son los revolucionarios los que tienen “las de ganar”.

En el Frente de Izquierda no hay reformistas y levanta un programa de independencia de clase, de gobierno de los trabajadores, que se delimita de las corriente burguesas como el evomoralismo, el chavismo, etc., por eso es un frente progresivo. Por eso es que desde el PTS defendemos con uñas y dientes el programa del FIT frente a cualquier intento de diluirlo mientras que, al mismo tiempo, estamos dispuestos a desarrollar todos los acuerdos puntuales que podamos en la lucha de clases, que impliquen acciones precisas, con sectores o direcciones a las que no les exigimos que estén de acuerdo con el programa del FIT para ello.

Confundir el Frente Único con un bloque político-electoral es despojar de todo fundamento tanto al frente único, cuya clave es la acción común por objetivos precisos en la lucha de clases, como al bloque político-electoral que se distingue justamente por su programa. La consecuencia es transformar a ambas en políticas oportunistas.


Notas
[1] Tanto es así que Perry Anderson, y con él muchos de quienes reivindican la lucha de Trotsky en Alemania, opinan que en Francia (y en España) Trotsky fue sectario y abandonó su defensa del Frente Único. Estas opiniones se basan justamente en la incomprensión el Frente Único y en asimilarlo a los bloques político-electorales. Así es que dice Anderson sobre Trotsky: “mientras que en sus ensayos sobre Alemania subrayaba la imperativa necesidad de ganar a la pequeñoburguesía local para una alianza con la clase obrera (citando el ejemplo del bloque contra Kornilov en Rusia), en sus ensayos sobre el Frente Popular descartaba a la organización tradicional de la pequeña burguesía local, el Partido Radical, por considerarlo meramente un partido de ‘imperialismo democrático’ que en principio debía ser excluido de toda alianza antifascista.” (Consideraciones sobre el marxismo occidental)








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