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CAMPAÑA “QUE NO NOS JODAN LA VIDA”

Debate: ¿Quiere Izquierda Unida luchar seriamente contra la precariedad laboral?

En las últimas semanas, Alberto Garzón presentó ante la prensa la nueva campaña que regirá el curso político Izquierda Unida. La campaña pretende “señalar a los culpables de la precariedad” y ofrecer una “herramienta política como vacuna contra el fascismo”.

Asier Ubico

Delegado de CGT Telepizza, Zaragoza

Martes 6 de diciembre de 2016 | 20:50

Para Alberto Garzón la campaña tiene el objetivo de señalar a los “responsables” de la precariedad laboral “con nombres y apellidos” sin “ocultar en ningún momento quienes son” y “en segundo lugar se trata de tener respuestas colectivas”. Garzón insistió en que “no es una campaña de marketing, ni de publicidad, sino un instrumento para intervenir en la realidad”. El parlamentario de IU reconocía que “la izquierda política no hemos sido capaces de articular un discurso político” y que por la “falta de una izquierda consecuente, la extrema derecha está canalizando esta frustración y rabia” de los sectores populares golpeados por la crisis. Según Garzón, “esta campaña es un ejemplo de vacuna contra el fascismo”.

Según Garzón, IU quiere “focalizarse” primero en los “sectores precarios de la juventud” y su “objetivo central es llegar a las clases populares que pasan de la política”. Para ello, “la tarea es que cada miembro de IU” se encuadre “en estas coordenadas” pero planteando que “hay otra gente que lucha contra la precariedad y uno de ellos son los sindicatos”. También planteo que “nos queremos dirigir a un sector que ahora mismo está desarticulado de cualquier actividad política”, IU se quiere dirigir a un sector “que no tiene capacidad de afiliarse a un sindicato por que sería despedido de inmediato”. Según él esto lleva a la “individualización del problema” y al “sálvese quien pueda” y “así caen en la extrema derecha”, y eso “es lo que queremos impedir” haciendo que Izquierda Unida se convierta en un instrumento político para los trabajadores.

En definitiva, para Garzón esta campaña tiene el objetivo de ir “fortaleciendo un bloque histórico” que, según él, “en la medida en que otras organizaciones políticas como Podemos, los movimientos sociales participen en la vida real contra la precariedad” podrá “fortalecer el bloque histórico”.

Izquierda Unida y los límites de su lucha contra la precariedad laboral

La campaña de Izquierda Unida, integrante de la coalición Unidos Podemos, se enmarca en el mismo momento que Pablo Iglesias está planteando su cambio de línea discursiva para la formación morada para el próximo congreso de Vistalegre. Esto no es casualidad.

La victoria de Trump en EEUU y el ascenso de la extrema derecha en el norte de Europa ha supuesto un duro golpe a los fenómenos neorreformistas como Unidos Podemos que, obsesionados con sus posibilidades electorales, enarbolaron durante los últimos años un tibio discurso “ciudadanista” que se acercaba más a la maltrecha socialdemocracia europea que a los trabajadores y los sectores populares. Una deriva que los ubicaba en una posición mucho menos “radical” que sus antagonistas del populismo de derechas.

En ese contexto, en sus últimas intervenciones públicas los líderes de Podemos e Izquierda Unida vienen redirigiendo su discurso político hacia “la clase obrera”, al mismo tiempo que sostienen la necesidad de construir un nuevo “bloque histórico” en el que buscan integrar a la clase obrera como sujeto. La campaña contra la precariedad presentada por Alberto Garzón es parte de esta reubicación política.

Que Izquierda Unida se predisponga a luchar contra la precariedad sólo puede ser una buena noticia, siempre y cuando esta disposición sea un cambio de orientación política serio y no un nuevo viraje superficial. Lamentablemente, la campaña promovida por Garzón parece más este último caso.

La realidad es que Garzón está muy lejos de “señalar a los responsables de la precariedad con nombres y apellidos”, y es irónico que plantee que no quiere “ocultar en ningún momento quienes son”.

Ante todo, es inconcebible explicar las causas de la monstruosa precariedad laboral actual sin hacer un recorrido a la ofensiva neoliberal contra los trabajadores durante los años ‘80, ‘90 y lo que va de este siglo. Tampoco se puede entender el éxito de la burguesía española durante 30 años sin el avance que conquistó sobre los hombros y la fragmentación de la clase obrera. Esto no se debió, como sostiene Garzón, simplemente a la propia dinámica del capitalismo para rentabilizar aún más la fuerza de trabajo. Ese proceso es real, obviamente, pero como argumento no tiene ninguna fuerza explicativa. Porque el capitalismo necesitó actores reales para imponerlo y esto es lo que oculta Garzón a los trabajadores.

Por un lado, la precariedad fue posible gracias a las sucesivas reformas laborales impuestas por los partidos del Régimen del 78, tanto por el PSOE como por el PP, y del cual el PCE formó parte desde sus cimientos. Pero, por otro lado, fue con el apoyo, a veces activo a veces pasivo, de la burocracia sindical de UGT y CCOO, que avalaron directamente en algunos casos, o naturalizaron en otros, las sucesivas medidas implementadas por el capital para precarizar a la clase obrera.

Una campaña que pretenda luchar contra las “causas estructurales” de la precariedad no sólo tendría que proponerse tumbar todas las reformas laborales de los últimos 30 años, acabar con las ETT´s, con las dobles escalas salariales, con los convenios segregadores, con la externalización, la subcontratación, y los miles de contratos basura que existen, entre un largo etcétera. Debería al mismo tiempo denunciar a los partidos políticos responsables de la precariedad. No sólo a los conservadores del Partido Popular, sino también a los “progresistas” del PSOE, un partido pilar del Régimen que nos impuso, durante más de 20 años, todo el marco legal de ultraflexibilización laboral y las principales contrarreformas laborales, muchas más, incluso, que el propio. Una denuncia sin duda incongruente con haber defendido, como lo hicieron Garzón e Iglesias hasta hace pocos meses, la formación de un “Gobierno del Progreso” con los socialistas. Una política de la cual, lamentablemente, Garzón sigue reivindicando

Pero, especialmente, una campaña contra la precariedad debería combatir al principal garante de que se mantenga este estado de cosas, la burocracia sindical. De esto sin embargo no dice una palabra Alberto Garzón.

Una campaña que no cuestiona a la “casta sindical”

La burocracia sindical de CCCO y UGT, y con esto nos referimos a sus cúpulas, también ha sido uno de los pilares fundamentales del régimen político y el actor que garantizo la precarización y fragmentación de la clase obrera con las que la burguesía española hizo millonarios negocios.

En los últimos años de crisis y ataques, la burocracia sindical ha sido a un factor esencial para frenar la movilización obrera y aislar las luchas.

Por ello, resulta insólito que la campaña de IU se abstenga de explicar que, si los jóvenes “están desarticulados” y con “incapacidad de afiliarse a los sindicatos” -una gran verdad reconocida por Alberto Garzón-, es precisamente porque las direcciones sindicales se niegan a organizarnos y defendernos.

Luchar contra la precariedad laboral significa luchar objetivamente contra todas las firmas y acuerdos laborales que la hicieron posible. En este sentido, es paradójico que Garzón no llame a la juventud obrera a fortalecer los sindicatos, pero tampoco los llama a recuperarlos de manos de la burocracia sindical. Ni una cosa ni la otra.

Esta omisión por parte de Garzón tampoco es casualidad. Una parte de la burocracia sindical es parte orgánica de Izquierda Unida. Muchos de sus dirigentes están formados por la “casta sindical” de CCOO. Por poner un ejemplo, uno de los principales referentes obreros que dirigieron la Huelga en Panrico (la huelga más larga desde la transición española) y afiliado a CCOO, denunciaba meses atrás que la dirección de la Federación de la Agroalimentaria de CCOO en Catalunya y Madrid formaba parte de los conciertos dirigentes de IU y el PSUC, que “no solo no apoyaron la huelga, sino que formaron parte de la triada contra la huelga”. Buena parte de estos dirigentes están hoy integrados en el partido de Ada Colau.

Otro ejemplo: el Secretario del Movimiento obrero del PCE en Aragón (IU, ahora en Zaragoza en Común) es parte de la Ejecutiva de la Federación de Servicios de CCOO Aragón, responsable de la firma del espantoso “convenio de pizzas”, y la misma Ejecutiva que expulsó de sus listas sindicales a las y los trabajadores precarios de Telepizza que defendíamos el pase al Convenio de hostelería.

Luchar seriamente contra la precariedad

Si el partido liderado por Alberto Garzón quisiera realmente levantar una campaña coherente y militante contra la precariedad, debería ponerse a la cabeza en la lucha contra sus causas estructurales, impuestas por los partidos del régimen. Una tarea concreta que significa tumbar todas las reformas laborales, prohibir la externalización y la subcontratación, imponer con la lucha el pase a plantilla fija de estos (como padecen los trabajadores de Movistar), luchar contra los convenios segregados como el de Telepizza y por la vuelta al Convenio de Hostelería, entre un largo etcétera.

Pero para ello tendrán que denunciar el rol que juegan las direcciones sindicales de CCOO y UGT, empezando por las que integran sus propias filas, exigiéndoles que rompan la paz social concertada con el Partido Popular y que levanten un proceso de movilizaciones entre las y los trabajadores precarios para acabar con toda la precariedad laboral impuesta desde hace décadas, llamando a la juventud obrera a organizarse en los sindicatos y pelear en todos los centros de trabajo por retomar el camino de la huelga general y un programa que haga que la crisis la paguen los capitalistas.

Si Alberto Garzón en IU están dispuestos a luchar seriamente contra la precariedad laboral, deberán demostrarlo a los ojos de las y los trabajadores precarios. Mientras tanto, los trabajadores y trabajadoras organizados en Telepizza y Movistar, junto a trabajadores precarios de distintas ciudades, ya hemos comenzado a transitar este sendero poniendo en pie la campaña #ValemosMasQueEsto.

Nuestra iniciativa es aún pequeña y humilde, pero la impulsamos sin esconder la realidad y denunciando sin cortapisas a todos y cada uno de los responsables de que suframos esta situación, con el objetivo de sembrar una semilla que germine en organización y lucha para terminar con la precariedad de cada una de nuestras hermanas y hermanos de clase. Porque sabemos que “valemos más que esto”.






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