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De profesión maternal: La vida, el escenario de lo inconcluso

La Agenda Cultural fue a ver “De profesión maternal”, una obra de Griselda Gambaro. La cita fue en La Conrado Cultural y conversamos con el elenco: Alicia Cruz, Cecilia Lizasuain e Irma Tomasczik y con el director Leandro Stepanchuc.

Cecilia Carrasco

Docente de Ciencias de la Educación.

Gabriela Santarelli

Agrupación Negra en ATEN

Miércoles 17 de agosto de 2016 | 12:00

¿Cómo eligieron la obra “De profesión maternal”?

Alicia: A la obra la eligió Leandro, el director, el nos convoca a nosotras. Es una obra que hace foco sobre muchos temas, principalmente la condición de la mujer, esto de que “no sos mujer si no sos madre”, nos habla sobre el encuentro, los tipos de familia. La historia es de una familia compuesta por dos mujeres, el deseo de una de ellas de ser madre, que es el personaje de Eugenia, y el personaje de Matilde que de muy joven tiene un bebé, lo deja y rehace su vida junto a ella.

Cecilia: En eso Griselda Gambaro es genial, esta pieza la escribió en los 80, a pedido de María Rosa Gallo que quería hacer una obra que tratara estos temas, el abandono de las madres, las relaciones con los hijos. La estrenó en el 80 y pico y no ha perdido vigencia nunca.

Alicia: No sabemos si el personaje que deja a su hija, no quería, no podía, cuando parió tenía 19 años. Desde afuera siempre hay como una mirada censora y se juzga sobre esa decisión, sobre eso que sucede. En cambio, nosotros no cuestionamos a los personajes. La cuestión de los encuentros y los desencuentros de los seres humanos, que acá no tiene que ver con una cuestión de género sino con una cuestión de ser, porque todos estamos buscando limpiar algunos dolores o todos los dolores, encontrar el amor, la búsqueda del amor, y de reconstruir vínculos, como este vínculo de madre. En ningún lado nos dicen cómo es, y es un vínculo que se construye. No es como en las novelas. Nadie te avisa. Y bueno, Leandro nos convoca y nos propone esto.

Leandro: Esta obra también es un desafío para mí, porque yo vengo de otro lado, vengo del humor, no había tocado el género dramático, nunca había trabajado con ellas. Todos veníamos de otros lados. Fue y es todo un desafío poder dirigir un drama, no hubiera podido lograr esto sin la ayuda y la construcción de todas ellas, aportaron muchísimo. Si bien se dejan dirigir, propusieron cosas a la hora de buscar e investigar.

Cecilia: La búsqueda fue de casi un año y dos meses para construir la obra.

Leandro: Yo quería estrenar antes pero ellas no me dejaron, me bajaron (risas).

Cecilia: Griselda escribe maravillosamente pero las imágenes las teníamos que provocar nosotras. El texto es solamente un texto. No tenía ni siquiera acotaciones, las que tenía eran elementales y nosotros la descartamos de entrada porque eran las más obvias. Entonces empezamos a buscar de otro lugar, del despojo, no tenemos nada en escena, tratamos de que el centro de la cuestión sea lo que pasa, lo que sucede con la fuerza de esos textos, y de los no textos, esos silencios y esas pausas que son las que marcan el dramatismo y la carga de emoción que va teniendo la obra todo el tiempo. Por eso es que nos costó encontrarle la vuelta y el despojo fue todo un desafío. Empezamos con vestuario, erradicamos de entrada las tazas de té, las mesitas, todo eso. Dijimos “nada que ver”, lo que se menciona es más que suficiente, en realidad es un té que nunca se pudo tomar, entonces esta bueno que no exista, es un vínculo que se está construyendo en ese momento porque nunca se pudo construir. Todo tiene como una referencia a lo mismo, todo está inconcluso, todo está deconstruido y nosotros tratamos de construirlo en escena. Ese fue un poco el desafío del trabajo. Lean se apoyó mucho también en nuestra propuesta, confió en nuestra locura de despojarnos de muchas cosas.

Leandro: tuvimos vestuario en un principio

Cecilia: la hicimos un tiempo con vestuario, después nos dimos cuenta que el vestuario acotaba mucho la clase social de estas mujeres, decidimos que fueran neutras, que fuera cualquier mujer en cualquier situación, en cualquier espacio físico, la prueba está en que tampoco necesitamos una sala teatral para darla, las hemos hecho en aulas, en pasillos, donde se da, conmociona igual, en la cárcel las dos veces que fuimos, tanto la de hombres como la de mujeres fue conmovedor.

¿Cuál fue la respuesta del público?

Cecilia: Maravilloso, porque en primer lugar tenés la gente ahí alrededor, tenés que pasar entre ellos para poder trabajar, o sea la cercanía de la vibración del otro del que “especta” pero que a la vez es parte, está todo juntito, es muy, muy fuerte. Y sobre todo en las cárceles de mujeres la respuesta fue de mucha densidad porque además ellas viven dramas superiores a este, donde han tenido que realmente abandonar hijos no por deseo sino por necesidad y donde los vínculos están muy distantes. El “afuera” para ellos es “otro mundo”, entonces los debates que se dan después son sumamente ricos.

Todas las mujeres estamos atravesadas por los temas que aparecen en la obra

Cecilia: todas, y los hombres también. Vos sabes que los hombres se van muy impactados, algunos porque recuerdan a sus madres, otros porque han vivido historias similares en sus familias, y otros porque se sensibilizan de verdad, hubo hombres que se han largado a llorar en la obra. Eso me parece fantástico. O decir que le pasó eso con el padre, va más allá del género, lo trasciende.

Ahora lo complejo es pensar en esa madre que suponemos “siempre presente”, o es la sociedad que no te permite pensar, en que haya una madre que en algún momento no fuera esa, la que estuvo siempre presente y protectora.

Cecilia: Si, por eso hay que pensar que hay tanta variedad de madres en el mundo como mujeres existen, y tantas situaciones como el universo proponga, no podemos cerrar y mirar en chiquito o por lo que nos impone el prototipo de familia: machito y hembra, mamá y papá y que no haya otro modo de construir.

Está plasmado en el último ingreso del personaje que compone Irma

Irma: El último ingreso del personaje fue para desquitarse porque ella se va varias veces y siempre la excusa es volver, y en esta oportunidad se harta y se saca y me parece que tiene que ver con la búsqueda de la identidad de ella. Saber de dónde vengo. Yo me incorporé con el trabajo ya hecho, había visto el trabajo de la actriz anterior. Tuve que ponerme en carne viva, esta obra les propone eso a todas, es muy descarnada.

Cecilia: La madre evidentemente con su estado contradictorio y permanente genera hilaridad porque pasa a ser casi absurdo por momentos de lo terrible que es. Así es el humano, muestras todas sus facetas, está bueno que la escritora haya usado de a pequeños momentos para descargar el humor.

¿Cómo se proyecta la obra, para dónde se va?

Cecilia: A donde nos quieran llevar, allá vamos, todo lo que nos ofrezcan nosotros lo tomamos, porque nos parece que es un trabajo que va mas allá de lo estético - teatral sino que tiene que ver con la confrontación humana, porque despierta sensaciones diversas y siempre nos ha resultado muy positivo en tanto la devoluciones de la gente, como lo que nos pasa a nosotras en cada función. Es una obra muy conmovedora y a la cual le tenemos un profundo respeto.

Alicia: El teatro se construye con el otro, pero esta obra en particular al cambiar uno de los personajes, es como en la vida, vos te vas encontrando desde el encuentro con el otro. Aparece primero una madre con su vestuario de ese momento, después empezamos a profundizar cuando aparecieron otras aristas, nos despojamos y cada una fue despojándose. Y ahora con la incorporación de Irma se suma otra propuesta de trabajo, porque es así, el teatro es arte vivo, hace que su personaje mueva resortes y es tal cual la vida. El teatro es así, no es algo estanco, el teatro está vivo. Las cosas que aparecen nuevas, función a función, te mueven constantemente,

Leandro, ¿por qué elegiste este guión que trata la cuestión de la maternidad?

Leandro: Justamente porque nos toca a todos el tema de la maternidad, es una obra que enamora, yo la vi en el 2005 y de ahí que me quedó siempre pendiente. Tuve una conexión increíble con la obra cuando la empecé a leer, se me vinieron miles de imágenes a la cabeza. Hoy que ya pasó un tiempo me siguen emocionando momentos de la obra.

“De profesión maternal” es una obra para abrazarnos largamente y lamernos las heridas. La obra se volverá a presentar en el mes de septiembre en Araca Teatro. Imperdible.







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