Política

NOTA DE TAPA

De los dichos de Macri y Massa, a la gestión de Berni y Milani

La oposición de derecha, encabezada por Macri y Massa, como parte de su batalla electoral, volvió a poner en discusión la “cuestión de los derechos humanos”. El debate volvió a abrirse en un terreno en el que el kirchnerismo tiene para defender, a esta altura, sólo el relato.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Martes 16 de diciembre de 2014 | Edición del día

Arrancó Macri, en las vísperas del día de los llamados “derechos humanos”, agitando a su tribuna derechista que había que “terminar con el curro de los derechos humanos”. Qué otra cosa podría esperarse del hijo de Franco, cuyo Grupo Macri sí hizo grandes curros con la dictadura (estatización y condonación de deudas, contrataciones millonarias, etc). El ex fiscal Julio Strassera se sumó entusiasta “aplaudiendo” los dichos de Macri, pero subió la apuesta, quejándose que “un militar con 90 años, con una enfermedad terminal, tenga que estar detenido en la cárcel. Me parece una barbaridad”. Un discurso que además de derechista es mentiroso, porque de los condenados por delitos de lesa humanidad hay un 34% en prisión domiciliaria.

Siguió Sergio Massa, que propuso “cerrar la etapa de los derechos humanos”, tirando un slogan de campaña para ver cómo caía entre sus adeptos, pero tuvo que aclarar que tenía que ser “bien”, "con celeridad de la Justicia, castigo a responsables y reparación a víctimas."

Con la manipulación del debate sobre el juicio y castigo a los genocidas, el pasado y presente de los llamados derechos humanos, la derecha aspira con a sumar unos puntos en la disputa electoral tomando algunas de las banderas que el gobierno enarbola. La agenda de la “seguridad” ya no alcanza para hacer la diferencia, gracias a Sergio Berni que tomó, ¡y cómo!, mucho de lo que la oposición proponía, como la persecución a inmigrantes incluida en el nuevo Código Procesal Penal. Entonces pretenden disputar y polarizar con uno de los aspectos en los que se basó el kirchnerismo para hacerse de gran base social. Ni Massa ni Macri pueden esconder que sólo buscan más impunidad, más represión, y una “reconciliación”. Pero a fuerza de años de lucha de los familiares, las víctimas, los organismos de derechos humanos, hemos logrado hacer caer las leyes de impunidad, y de eso no hay vuelta atrás.

Defendiendo los derechos humanos con Milani y en la Panamericana

Funcionarios, militantes y activistas kirchneristas salieron al cruce de esas declaraciones, indudablemente reaccionarias e inaceptables.

Daniel Scioli rápidamente debió posicionarse con apelaciones generales: "el compromiso con la verdad y la justicia no se clausura, los Derechos Humanos no son una etapa que se abre y se cierra". Él, que fue parte del gobierno de Menen que indultó a los generales genocidas.

“Somos el proyecto de la Memoria, la Verdad y la Justicia”, dijo la Presidenta en su discurso del sábado en el acto por el “Aniversario de la democracia”.

Pero una cosa es el relato, y otra la realidad. Con un jefe del ejército como César Milani, con probadas acusaciones de delitos durante la dictadura, a quien defienden a capa y espada funcionarios, fiscales y madres como Hebe de Bonafini, es difícil hablar de Memoria, Verdad y Justicia. Milani es el emblema de la búsqueda de “reconciliación”, y con él caen todos los relatos, más cuando un carnicero como el “Nabo” Barreiro lo defiende y reivindica.

Una cosa es el relato, y otra la realidad. Con un secretario de seguridad que reprime con saña a los trabajares de Lear, a los habitantes sin tierras que ocupan terrenos para conseguir un lugar para vivir, que detiene a niños en Campo de Mayo, que quiere expulsar a los inmigrantes, es difícil hablar de Justicia.

Poner centenares de gendarmes en la Panamericana para reprimir a los trabajadores que luchan por sus puestos de trabajado, hiriendo con postas de goma a decenas de ellos y a diputados nacionales, todo al servicio de multinacionales yanquis como Lear, no parece muy propio de quien se dice defensor de los derechos humanos.

A los candidatos de la derecha, “los derechos humanos” de los inmigrantes, de los obreros de Lear que fueron reprimidos y no quieren pasar las fiestas en la calle, no le interesan ni un poco. Al gobierno y a su presidenciable favorito, tampoco.

El gobierno del Proyecto X, la infiltración a luchadores, el que mantiene un cuerpo especial de la Policía Federal de mil espías, de la Ley Antiterrorista, el gobierno que quiso pero no pudo imponer la ley antipiquetes comparte intereses y objetivos con la oposición patronal. El gobierno “de los derechos humanos” que en once años acumuló más de 2600 casos de jóvenes muertos en comisarías, cárceles y a manos del gatillo fácil policial y 20 asesinados durante protestas sociales; que tiene a más de 5000 luchadores procesados; el gobierno cuyas fuerzas policiales son responsables de la desaparición y muerte de Luciano Arruga, el gobierno que encubrió la desaparición de Jorge Julio López. El gobierno que tiene en funciones, a cerca de 3000 hombres de la Marina que actuaron en la dictadura y a cerca de 9000 policías bonaerenses, no puede autotitularse “de los derechos humanos”.

No olvidamos, no perdonamos ni nos reconciliamos

Horacio Verbitsky, en su editorial dominical, vuelve a dar los números de los genocidas condenados para mostrar un gran logro: 506 condenados. Ante todo es un número que no apabulla: menos de un represor por centro clandestino está preso después de 10 años de anuladas las leyes de obediencia debida y punto final (se estima que hubo entre 500 y 600 centros de detención clandestinos). Los civiles, empresarios, curas, burócratas sindicales, personal de inteligencia, son los grandes intocables que en contadas ocasiones han pisado los estrados judiciales.

El cinismo ulcerante de las declaraciones del “Nabo” Barreiro en Córdoba vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de la apertura de todos los archivos de la dictadura, y la necesidad de que los juicios se establezcan por centro clandestino o circuito represivo. A este ritmo, la justicia que llega tarde no es justicia.

Memoria, Verdad y Justicia pueden ser un slogan para los actos o una bandera de lucha contra la represión y la impunidad. Nosotros, quienes integramos el CeProDH y el PTS, elegimos seguir luchando. Juntos a miles de compañeros y compañeras, de estudiantes y trabajadores, de organizaciones de izquierda y de organismos de derechos humanos que, lejos de las tentaciones de la cooptación, de los cargos y los puestos, resisten y se siguen movilizando. Reclamando que se vayan Milani y Berni, rechazando la represión a los luchadores, exigiendo el desprocesamiento a todos los luchadores, la absolución a los condenados. Sosteniendo el reclamo histórico de juicio y castigo en cárcel común y efectiva a todos los genocidas, reclamando la apertura de los archivos de la dictadura, los servicios de inteligencia y la iglesia. Y peleando por el castigo a los que desaparecieron a Julio López, los que asesinaron a Luciano Arruga, y a todos los policías de gatillo fácil.

Nosotros no olvidamos, no perdonamos, ni nos reconciliamos.







Temas relacionados

Consenso derechista y DD HH   /    Mauricio Macri   /    Daniel Scioli   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO