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De la UBA a la Inspección General de Justicia: otra de espías

A poco más de un año de la muerte del fiscal Alberto Nisman, el hecho que dejó al descubierto el entramado entre servicios de inteligencia, nacionales y extranjeros, jueces y funcionarios, desembarcan en la Justicia Federal y la AFI hombres de Stiuso y Richarte, vinculados a la UBA.

Leo Deza

Referente Juventud del PTS/FIT | @LeoLuzbo

Viernes 22 de enero de 2016 | Edición del día

En una nota anterior reflejamos la creciente influencia de Mauricio Macri en la Justicia Federal, mediante Daniel ´el Tano´ Angelici, recientemente reelecto presidente de Boca Juniors y de aceitados vínculos con el poder judicial y los servicios de inteligencia.

Una muestra de ello es la incorporación del ex N° 2 de la SIDE en tiempos de la Alianza, Darío Richarte, como vocal en el nuevo directorio del club Xeneize y nada menos que como su suplente en la AFA. Desplazado de la UBA por la denuncia de los Centros de Estudiantes combativos –aunque mantiene la titularidad de una catédra-, supo como influir en las designaciones del PRO gracias a su amistad con los radicales.

En los últimos días, nuevamente un hombre de la UBA fue nombrado al frente de la Inspección General de Justicia (IGJ), aunque la noticia no cobró estado público. El periodista Adrian Fidanza, autor de la nota que daba la primicia, comentaba en su cuenta de twitter “lo de richartista-angelicista-nosiglista de la IGJ lo publique hace una semana, pero no se porqué no salio en la web”.

El cambio de gobierno, le dio a esta facción de la inteligencia una nueva chance. Stiuso, quien fuera promovido por el propio Néstor Kirchner para la investigación de la causa AMIA y que continuó en su cargo hasta la casi finalización del segundo mandato de Cristina Fernández, supera su cortocircuito con el poder político volviendo a pisar fuerte en nombramientos clave.

El tentáculo Brodsky

Angelici y Richarte, los ´tentáculos del pulpo´ (como advierten algunos ex-funcionarios kirchneristas en referencia a Stiuso), impusieron recientemente a Sergio Brodsky al frente IGJ, el organismo encargado de controlar las sociedades comerciales. Brodsky, se desempeñaba como Subsecretario Académico de la Facultad de Derecho, ambos hombres vinculados a la Franja Morada desde su juventud, y de estrecha amistad con los Nosiglia. La designación se formalizó en el Boletín Oficial, a través del decreto 189/2016 que firman el presidente Mauricio Macri y el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano.

De esta manera, Brodsky queda al frente de un organismo que cobró notoriedad por el rol que jugó al ocultar información sensible en el marco de la causa Ciccone, donde se lo investigaba al ex Vice Presidente Amado Boudou, quien tenía como abogado ni más ni menos que…. a Darío Richarte.

Richarte: contactos en la UBA, contactos en los servicios

El ´Tano´Angelici ya venía acumulando poder, en cargos de bajo perfil, pero de alta sensibilidad estratégica. En la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Angelici ubicó a su protegido Sebastián de Stefano nada menos que en la Secretaría de Asuntos Jurídicos, que sirve de enlace con el fuero federal donde se tramitan todas las causas de corrupción; al frente del Instituto de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires, logró imponer a Eugenio López Melitón; al mando del Consejo de la Magistratura porteño, ubicó al ex legislador PRO Enzo Pagani y como Ministro de Justicia y Seguridad a Martín Ocampo, quien ahora controlará a la Metropolitana y a los cuestionados traspasos de la Policía Federal.

Parte de esa jugada del tándem Angelici-Richarte, llevó a Richarte a la oportunidad de colocar a su hombre de confianza y socio, Juan José Galea, en un cargo en la AFI. La historia los llevó a ambos a ser funcionales al kirchnerismo, en el caso de Galea como CEO del Grupo Veintitrés, el conglomerado de medios de Spolzki y Garfunkel que recientemente dejó de pagar los sueldos de sus trabajadores, debatiéndose entre la quiebra y el desguace, por lo que La Izquierda Diario viene impulsando una gran campaña en solidaridad.

Desenmascar la relación de la UBA con el PRO

Hay sobradas muestras para entender que los reacomodamientos frente al gobierno del PRO también involucran a funcionarios y ex funcionarios de la UBA, poniendo luz sobre el entramado entre la universidad, los servicios de inteligencia y poder político.
Este año que comenzó con masivos despidos en el estado y ataques sobre los que salen a lucha, el movimiento estudiantil está llamado a ser un actor de peso en la situación política abierta. Desde la Juventud del PTS nos preparamos para eso, con el objetivo de organizar la resistencia de estudiantes y docentes contra los ataques del macrismo, no sólo contra nuestra educación pública sino en solidaridad con todos los trabajadores que lo enfrenten y por nuestros derechos.







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