Política

1977 - RODOLFO WALSH - 2017

De ayer a hoy: la casa del Tigre de Rodolfo Walsh

Daniel militó de joven en el peronismo. En los 90 con su compañera compraron una casita sobre el Río Carapachay. Un día apareció Lilia Ferreyra y le confirmó que con Rodolfo vivieron allí cinco años.

Mario Frias Casado

Enfoque Rojo

Sábado 25 de marzo de 2017 | Edición del día

Daniel nació en Labuolaye, provincia de Córdoba y estudió derecho en la capital provincial, donde comenzó su militancia. Según recuerda, fueron sus lecturas de Kafka las que lo convencieron de que no podía ejercer como abogado. Luego del leer “El proceso”, abandonó la carrera. 
 
Daniel fue luego obrero textil, oficial tejedor y sacaba la fórmula de la plusvalía de su trabajo a destajo. Ahí leyó a Marx y a Engels.
 
Por seguridad, debido a su militancia político-sindical tuvo que emigrar a Buenos Aires a comienzos de los 70 y fue a trabajar en una fábrica metalúrgica. Luego entraría como empleado en el Banco Nación.

“Por supuesto que yo sabía quién era Walsh”, cuenta Daniel, a quien le brillan los ojos cuando se refiere al escritor e investigador de quien hoy se cumplen 40 años de su asesinato. “En una huelga con los bancarios fuimos a discutir al diario Noticias por una nota y Walsh estaba ahí, seguro nos cruzamos”.

Noticias fue un diario lanzado por Montoneros entre 1973 y 1974, hasta que fue clausurado por el gobierno de Isabel Martínez de Perón el 27 de agosto de ese año.
 
En sus escritos Rodolfo Walsh demostró un interés temprano por el agua. Desde “Operación Masacre” hace referencia al Río Carapachay, que nace en el Paraná de las Palmas y termina en el Río Luján, cerca de la ciudad de Tigre.
 
Daniel cuenta que Walsh a principios de los 60 escribe varios de sus cuentos más importantes en una casa alquilada en el Río Carapachay llamada “Loriley”. Y que a su vuelta de Cuba, principios de los 70, le había encargado a su compañera Lilia Ferreyra buscar una nueva casa en el Tigre, algo tranquilo y discreto. Así en 1971 alquilaban “una casa sin nombre” sobre el 459 del Río Carpachay.

 

Rodolfo ya había escrito a esas alturas libros que calaron hondo en la literatura argentina (*) y en la vida política de los trabajadores que resistían los vaivenes de un país en constante tensión. Venía de su experiencia cubana, de fundar la agencia Prensa Latina junto a Jorge Masetti, Rogelio García Lupo y el escritor colombiano Gabriel García Márquez.
 
Había pasado de descifrar mensajes de la CIA (Agencia Central de Inteligenciade Estaados Unidos) sobre el desembarco en Bahía de los Cochinos en Cuba, a trabajar en la revista “Panorama” y luego a fundar el semanario de la CGT de los Argentinos.
 
En esta época, Walsh ya había empezado a relacionarse con el Peronismo de Base, brazo político de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). A partir de 1973 comenzó a participar del diario Noticias junto a sus amigos Paco Urondo, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y Miguel Bonasso.

 

Daniel recuerda cada etapa de Walsh con precisión. Y con el mismo tono prosigue su relato, llegando a lo que fue, probablemente, la casualidad más conmovedora de su vida.

Según su recuerdo, en los años 90, cuando sus hijos se fueron haciendo grandes, comenzaron a buscar con su compañera Mabel algún lugar en el Tigre, algo agreste, y luego de unos meses de búsqueda los llamó una inmobiliaria para preguntarles si estaban interesados en una casita que estaba en buenas condiciones. Era en Carapachay 459. Se llamaba Bahía de la Pataia.
 
“Dijimos que sí y luego de un tiempo de acomodarnos se fueron acercando los vecinos, Cachito el de la lancha Almacén, Rosita la vecina de al lado. Y todos ellos nos hicieron referencia de un allanamiento de “fuerzas conjuntas” que se había realizado a la que sería la casa de Rodolfo Walsh”, recuerda.
 
“Un día, como a los cuatro años de la compra, mientras disfrutábamos de una apacible estadía en el Tigre vemos que una lancha aminora la velocidad, justo sobre el muelle de la casa, pero no se detiene”. Al principio Daniel y su compañera pensaron que era debido a desperfectos mecánicos, “pero cuando observamos con detenimiento notamos que un hombre y una mujer discutían, sobre si la casa era o no era”.
 
“Fiel a las costumbres de la Isla nos acercamos y los invitamos a pasar”, dice Daniel.Y ahí la sorpresa: “La señora en cuestión era Lilia Ferreyra, la compañera de Walsh en la última etapa de su vida. Venía acompañada de Coco Blaustein y Luis Bruschtein, que traía a su hija Lucero”.
 
Daniel dice que entonces sí, con ese hecho inesperado, confirmaron que ésa había sido la casa de Walsh. “Nos produjo una alegría inmensa, ya que creíamos y esperábamos que de alguna u otra manera alguien vendría en búsqueda de esta historia”.
 
Daniel y su compañera decidieron entonces hacer honor a Walsh y comenzaron por poner algo en el frente de la vivienda que indicar el paso del escritor y militante en ese lugar. “Tiempo después colocamos, en un encuentro muy emotivo, la placa que se puede ver a la entrada de la casa, cuyo texto expresa, “Rodolfo Walsh. En esta isla Rodolfo Walsh practicó el peligroso oficio de escribir junto a su compañera Lilia Ferreyra”.

El concepto de la leyenda fijada en la placa le corresponde al autor de la placa, quien tomó como referencia la frase conocida de Walsh “el violento oficio de escribir”.
 
Daniel recuerda que en aquel acto de colocación de la placa hubo muchos encuentros especiales y emocionantes. “Como el de Lila Pastoriza y Dorita Campiglia, donde Lila le dice ’¿Sos Dorita?... Yo estuve en la ESMA con tu hija’”.
 
Daniel y Mabel no sabían que en el Tigre se considera mala suerte cambiarle el nombre a las casas, pero como resulta que el dueño anterior, un tano al que llamaban “Mussolini” y que cuando se mudó se llevó hasta el nombre, había que ponerle uno.

“Y bueno… discutiendo con los chicos decidimos ponerle el nombre que aún conservamos: El Eden”.
 
Años después la pareja se enteraría que cuando Lilia y Rodolfo alquilaron la casa, tampoco tenía nombre y por “razones de seguridad” deciden mantenerla así, la llamaban 459. “Pero un día ocurrió que cortaron el pasto y debajo de la maleza apareció un cartel con un nombre elucuente: Liberación. Lilia comenta que Rodolfo se rió del hallazgo y a partir de ahí la casa tuvo su merecido nombre”, dice Daniel.
 
Walsh encabezó su Carta Abierta a la Junta Militar haciendo referencia al allanamiento de su casa en el Tigre. Daniel relata que “la casa de al lado de ’Liberación’ estaba alquilada en aquellos años por la, también escritora y periodista, Piri Lugones, quien fue secuestrada y desaparecida el 20 de diciembre de 1977. Ella vivía en la casa de la ’Bañadera’, debido a que había decidido deshacerse de ese artefacto que ocupaba todo el baño, instalando la bañadera en la costa y llenándola de tierra. Esa bañadera hoy reside también en el fondo de la casa de Walsh, donde puede ser vista, ya que las mareas y crecientes se ocuparon de trasladarla hasta ese lugar”.

 

Daniel finaliza la conversación con La Izquierda Diario reflexionando sobre el significado que tiene para él la figura de Rodolfo Walsh, de cuyo asesinato a manos de los genocidas de la ESMA se cumplen hoy 40 años. “En esta época de crisis total, el periodismo no es la excepción y está especialmente corrompido. Ante esta realidad, Walsh es ’la ética mayúscula’, Walsh optó por el compromiso, por el pueblo. Cuando uno ve las instrucciones que deja en Ancla (Agencia de Noticias Clandestina fundada en plena dictadura), se ve que ’Walsh, era la ética’, y que su vida, o ’la vida’ estaba en segundo lugar. Walsh fue Periodista y Militante”.
 
 
Todos los datos relatados por Daniel surgen, se ordenan y son confirmados a partir del Juicio de la Causa ESMA, llevado adelante por el Tribunal Oral Federal n° 5 entre 2009 y 2011. Juicio que terminaría con las condenas a prisión perpetua para Astiz, Acosta, Pernías y Cavallo y en el que fueron condenados un total de 16 represores por homicidios, secuestros, torturas y robo de bienes contra 86 personas. En aquel juicio se trataron casos de enorme repercusión, como los homicidios de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y del periodista y militante de Montoneros Rodolfo Walsh, que fue sorprendido por una patota el 25 de marzo de 1977 y llegó muerto a la ESMA.

Mirá el dossier completo #40AñosSinWalsh de La Izquierda Diario







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