Géneros y Sexualidades

APUNTES MILITANTES

De Rosario a Atlanta, con la fuerza combativa de las mujeres

El de Rosario fue el Encuentro Nacional de Mujeres más numeroso de esta historia que lleva ya tres décadas, en el que decenas de miles de jóvenes participaron por primera vez, imprimiéndole una renovada energía. Tomemos el acto del FIT en nuestras manos, para seguir impulsando la organización democrática y verdaderamente masiva de las mujeres, contra el gobierno de Macri y la oposición cómplice del PJ-FPV y PS, que subordinan nuestros derechos a los mandatos de la Iglesia.

Andrea D'Atri

@andreadatri

Jueves 13 de octubre | 09:05

Como otros años, muchas personas se enteran del Encuentro recién cuando los medios lanzan su campaña furibunda contra las pintadas en las calles. Los grandes medios, además, apuntan contra los "incidentes" ocurridos frente a la Catedral que, como no se le escapa a nadie que los haya presenciado, fue una verdadera provocación policial orquestada por el gobierno municipal del PS. Si no, ¿por qué la Policía esperaba la movilización que pasaría a cincuenta metros, parapetada dentro del templo, para disparar gases y balas de goma? ¿Qué relación tienen estos hechos con que Rosario, un mes antes del Encuentro, amaneciera empapelada con afiches anónimos -en carteleras oficiales de la Municipalidad- que decían "Así no. Rosario espera mujeres sin violencia."? Tildar al Encuentro de Mujeres de violento, mientras una mujer es asesinada cada 30 horas, es una verdadera provocación.

Es que el Encuentro molesta, sobre todo por lo que representa y anticipa: ya desde el año pasado, las mujeres dijimos "¡Basta!" a la violencia machista y lo hicimos movilizándonos en centenares de plazas de todo el país. Las mujeres exigimos al gobierno, a la justicia y al parlamento que hagan algo para parar los femicidios. ¿Tienen la intención, acaso, de separar al Encuentro de esos centenares de miles de mujeres que se movilizaron por #NiUnaMenos? ¿No seremos, nuevamente, las mujeres las primeras en ganar las calles contra un gobierno de tarifazos, ajuste, despidos y represión? La historia de las luchas sociales en Argentina está llena de ejemplos de movimientos de mujeres que enfrentaron las catástrofes políticas, económicas y sociales, con su coraje, su abnegación y su combatividad.

Además de la notoria presencia juvenil -que debatía con el mismo entusiasmo sobre la educación sexual en las escuelas, las relaciones de pareja, el derecho al aborto, las redes de trata, el uso medicinal del cannabis o la prostitución-, este Encuentro tuvo otra particularidad: miles de mujeres reclamaron, en los talleres, su derecho a ser tenidas en cuenta, a votar a mano alzada las propuestas que hacían o escuchaban de las demás, a que su opinión quedara plasmada en un acta, a decidir cuál sería la sede del próximo año.

Consenso y disenso

Esa pluralidad de opiniones que querían hacer un recuento democrático de sus fuerzas y de su alcance, ya se había anticipado en el funcionamiento de la Comisión Organizadora durante el año previo al Encuentro. Porque esta vez, la Comisión Organizadora fue integrada por representantes de diversas agrupaciones feministas, estudiantiles, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, de sindicatos, movimientos sociales, partidos de izquierda y reconocidas compañeras del movimiento de mujeres. Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda formaron parte de esta Comisión en la que, no sin esfuerzo, se consensuaron distintas propuestas a lo largo del año. Pero en otras cuestiones, no alcanzamos acuerdos; por ejemplo, en el discurso del acto de apertura, donde planteamos que era necesario mencionar con nombre y apellido a los gobiernos que nos impidieron avanzar en la legalización del aborto, como el de Cristina Kirchner, que no tomaron ni una mínima medida para resguardar a las víctimas de violencia antes de que se conviertan en un "caso de femicidio" y que, aunque sean de distintos signos políticos, aplican el mismo ajuste de Macri en sus provincias, con despidos y represión contra quienes salen a luchar, como el FpV, el PJ o el PS. La mayoría también se negó a incorporar el reclamo por la libertad de Milagro Sala, algo que propusimos a pesar de no compartir ni su proyecto político kirchnerista, ni sus métodos clientelares. Y nos parecía importante que se denunciara la tregua de la dirigencia sindical con el gobierno de Macri: esos burócratas atornillados eternamente en sus sillones, que desprecian a las trabajadoras precarizadas -como somos la mayoría-, deberían convocar a un paro nacional para frenar el ajuste que cae sobre nuestras espaldas, en vez de seguir dialogando con el gobierno, para obtener algún beneficio propio. Todo esto, también lo plantearon nuestras compañeras trabajadoras y estudiantes en los talleres donde intervinieron, logrando la adhesión y la simpatía de muchas mujeres.

En muchos talleres se eligió votar, se plasmaron resoluciones en decenas de actas donde, además, quedó documentado que la gran mayoría de las participantes del Encuentro proponían que la próxima sede sea Buenos Aires

Pero Pan y Rosas también planteó lo que siempre decimos en todos los Encuentros Nacionales de Mujeres: si son autónomos, los talleres donde participan decenas de miles, deben ser soberanos; las mujeres deben poder elegir cómo conducir y dirimir los debates, incluyendo la posibilidad de votar las resoluciones que crean necesarias. Estuvimos en minoría: las mujeres del Partido Comunista Revolucionario -que reivindican la figura de Stalin- y las de Patria Grande -que tienen un discurso sobre la horizontalidad-, estuvieron unidas firmemente en contra de que las mujeres tomaran sus decisiones libremente en el propio Encuentro.

El resultado de nuestra pelea por un método verdaderamente democrático, fue que en muchos talleres se eligió votar, se plasmaron resoluciones en decenas de actas donde, además, quedó documentado que la gran mayoría de las participantes del Encuentro proponían que la próxima sede sea Buenos Aires.

¡A las calles!

Y llegó el momento en que la fuerza de miles de mujeres salió a las calles, en una multitudinaria movilización. Estudiantes, maestras, obreras, trabajadoras domésticas, desocupadas, con sus organizaciones o sin ellas, desfilaron por las calles de Rosario. Detrás de la bandera oficial del Encuentro, se encolumnaban las Comisiones Organizadoras de todos los años anteriores, la Campaña por el Derecho al Aborto, una columna numerosa de Socorristas, distintas agrupaciones que integran Patria Grande, diversas organizaciones kirchneristas, grupos feministas, las columnas de quienes integramos el Frente de Izquierda, mujeres de sindicatos y centros de estudiantes.

Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda ocuparon más de seis largas cuadras en un desfile incesante de banderas violetas. Las más jóvenes contagiaban de entusiasmo a las demás: "Somos las mujeres, las que vamos al frente, por aborto libre, seguro y legal; salimos a las calles, vivas nos queremos, copamos Rosario y por ’ni una menos’ vamos a luchar". También se le puso ritmo a la denuncia de los gobiernos nacionales que siguen permitiendo la muerte de mujeres por las consecuencias de los abortos clandestinos, impidiendo la legalización: "Yo sabía, yo sabía, que con Macri no hay aborto y no hubo con Cristina". Nuestra numerosa columna tuvo el orgullo, además, de estar encabezada por las trabajadoras de Zanon y MadyGraf, dos fábricas que funcionan bajo control obrero. Ellas lanzaron una campaña de apoyo a las gestiones obreras, durante el Encuentro, que tuvo un cálido y solidario recibimiento. Junto a estas trabajadoras, marcharon compañeras que son delegadas y referentes en las fábricas de la alimentación, sindicatos de estatales, salud, docentes y también las compañeras parlamentarias, como la diputada nacional Myriam Bregman, la senadora provincial de Mendoza, Noelia Barbeito, y la legisladora provincial de Córdoba, Laura Vilches.

Cansadas pero llenas de entusiasmo, terminamos la movilización recordando el anterior Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, del 2003. Un Encuentro muy especial para nosotras, porque esa vez confluimos apenas treinta mujeres del PTS y estudiantes independientes, con una bandera violeta que decía "Por el derecho al aborto" y no tenía firma alguna. Al día siguiente, esa bandera fue la tapa del diario Página/12 que se hacía eco del reclamo más sentido en aquel Encuentro. Y nosotras, que éramos un puñado, decidimos fundar la agrupación Pan y Rosas. Teníamos claro que para luchar consecuentemente por los derechos de las mujeres, había que poner en pie un movimiento independiente de todos los partidos políticos que defienden y representan los intereses de los capitalistas.

Feministas socialistas revolucionarias

Por eso, no somos una agrupación feminista como las demás: marchamos juntas con todas las mujeres dispuestas a arrancarle derechos a esta degradada democracia capitalista; pero somos conscientes de que cada conquista elemental que logremos con nuestra lucha y movilización, no está asegurada mientras exista la explotación de la inmensa mayoría de la sociedad. La democracia capitalista puede hacer ciertas concesiones, ampliar nuestros derechos y cooptar nuestras luchas, mientras no cuestionen ese orden de dominio. Lo que no puede hacer es liquidar el patriarcado, empezando por liberar a las mujeres de la esclavitud del trabajo doméstico y liberar a hombres y mujeres de las cadenas de la explotación. Y esa tarea sólo puede llevarla a cabo la clase trabajadora, encabezando a todos los sectores socialmente oprimidos, expropiando los medios de producción y poniéndolos al servicio de un plan racional en función de las necesidades sociales, democráticamente administrado.

Por eso Pan y Rosas integra el Frente de Izquierda que está organizando un gran acto en la cancha de Atlanta el próximo 19 de noviembre. Porque junto al PTS, somos parte del reagrupamiento de los partidos de izquierda que defienden la independencia política de clase trabajadora respecto de los partidos patronales y del Estado capitalista, el mismo que es responsable de no hacer nada para pararle la mano a la violencia machista, sino que la legitima y la reproduce, el mismo Estado que nos niega el derecho al aborto, es cómplice de las redes de trata con sus fuerzas represivas, sus funcionarios políticos y judiciales y sostiene la relación con la Iglesia.

Mientras, en la última década, vimos a gran parte del movimiento de mujeres subordinarse al gobierno de Cristina Kirchner y a otros partidos políticos que representan distintas fracciones de las clases dominantes, Pan y Rosas abrazó la causa de las más explotadas entre las oprimidas, de las más oprimidas entre los explotados, la causa de la clase obrera. Organizamos comisiones de trabajadoras en fábricas y otros establecimientos; combatimos el machismo instilado por la burguesía y la propia burocracia sindical para dividirnos de nuestros compañeros. Nuestra lucha no es contra los varones, sino contra el patriarcado que no podrá ser liquidado con leyes ni decretos del Estado capitalista, mientras subsista la explotación. Por eso, Pan y Rosas lucha por acabar con este régimen social y político basado en nuestra explotación y opresión y pelea por la revolución socialista.

¡Salgamos a la cancha, mujeres!

El lunes por la mañana, cuando apenas quedábamos algunas pocas miles de mujeres, porque ya la mayoría había emprendido el regreso a sus ciudades, sectores de la Comisión Organizadora conspiraron para hacer el acto de clausura más bochornoso que se recuerde de toda la historia de los Encuentros Nacionales de Mujeres. Mientras una inmensa mayoría gritábamos el mandato que habían dejado decenas de miles de mujeres de que el próximo Encuentro se haga en Buenos Aires, y muchas coordinadoras de talleres levantaban las actas que así lo confirmaban, la referente rosarina de Patria Grande en acuerdo con el PCR, "decidieron" que la sede tenía que ser Chaco. Al grito de "no se vota, no se vota", querían imponer que el próximo Encuentro se haga bien lejos de Mauricio Macri, para no molestar al gobierno; que no sea más masivo que el de Rosario, sino menos; que millones de mujeres trabajadoras y jóvenes que viven en la más grande concentración urbana del país, sigan sin poder participar de esta experiencia de reflexión, debates, organización y lucha. Seguramente el Papa, con quien el PCR dice compartir su visión del mundo y también es un referente para Patria Grande, estará agradecido.

Se retiraron de manera vergonzosa, mientras miles de mujeres de Pan y Rosas y compañeras independientes insistimos en que la posición de las mayorías fuera considerada. Junto con Plenario de Trabajadoras e Izquierda Socialista, dimos esta pelea que hizo mella en esa tradición burocrática que siempre impidió que se respetara, democráticamente, lo que decide la mayoría de las mujeres que participan de los Encuentros. Mujeres de la CTA, del MST, como también mujeres independientes, periodistas, comunicadoras, diputadas de distintos signos políticos, referentes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y otras agrupaciones denunciaron el fraude escandaloso en las redes sociales y en algunos medios. Es fundamental que todas las corrientes y organizaciones que impulsan los Encuentros Nacionales de Mujeres reconozcan la voluntad de la mayoría de las mujeres: que la próxima sede sea Buenos Aires. Hay que terminar con los métodos antidemocráticos que hacen que un par de mujeres tomen decisiones inconsultas, pasando por encima de las decenas de miles que construimos los Encuentros.

Las mujeres de Pan y Rosas y del Frente de Izquierda les proponemos a todas las estudiantes, trabajadoras y amas de casa que nos acompañaron en estas batallas políticas ¡a salir a la cancha! Tenemos planteado el desafío inmediato de hacer un gran Acto del Frente de Izquierda en la cancha de Atlanta el 19 de noviembre. Será una gran demostración de la fuerza de quienes estamos por impulsar un movimiento de centenares de miles de mujeres, democráticamente organizado, con comisiones de mujeres en todos los lugares de trabajo y estudio, que seguirá peleando para que el Encuentro sea en Buenos Aires. En Atlanta, estaremos junto con nuestra compañera Myriam Bregman, todas las que queremos que el movimiento de lucha de las mujeres sea cada vez más masivo y poderoso y dimos esa pelea antes, durante y hasta el final del Encuentro Nacional de Mujeres. Invitemos a todas nuestras amigas y amigos, compañeras y compañeros de estudio y de trabajo, a nuestras familias, para llenar la cancha de Atlanta con nuestro grito de lucha ¡Si tocan a una, nos organizamos miles!




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