Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA DE GÉNERO

De #NiUnaMenos a #YoTeCreo: la explosión de denuncias contra el acoso y abuso en la TV chilena

Distintas denuncias sostienen artistas y mujeres de la televisión contra el acoso y abuso sexual en la pantalla abierta. ¿Existe un nuevo momento para el movimiento de mujeres y su articulación?

Teresa Melipal

Santiago de Chile

Viernes 4 de mayo

Durante la semana pasada siete actrices denunciaron al director de canal 13, Herval Abreu, quien dirigió destacadas teleseries chilenas como “Machos” y “Soltera otra vez”. Hace unos días atrás, el actor Roberto Farías también fue acusado por intento de violación a una actriz y durante este martes el actor interpuso una autodenuncia a la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI.

Las denuncias se publicaron en la revista "Sábado" de El Mercurio, donde se acusa al ex director del canal de Luksic, de despidos injustificados hacia una embarazada, acoso sexual desde explícitos mensajes de texto y abuso sexual. Las denuncias van en marco de un contexto de denuncias en el mundo del espectáculo, las cuales se evidenciaron en el movimiento #MeToo del año pasado y que hoy cobran mayor apogeo en las denuncias públicas a través de redes sociales.

Mientras alrededor de nueve facultades de distintas universidades del país están paralizadas y tomadas por estudiantes ante denuncias contra el acoso y abuso sexual en los establecimientos, en el mundo de la televisión abierta surgen nuevas denuncias contra actores y directores de programas y canales, poniendo en evidencia una realidad de miles de mujeres artistas y del mundo de la comunicación. Sin embargo, después de la denuncia establecida, ¿qué horizontes plantean los distintos discursos feministas ante la violencia machista?

La lucha por la igualdad

Tal como se evidenció a principios de este año con el debate que abrió el manifiesto de cien artistas e intelectuales francesas ante la ola del #Metoo (Yo también) en Hollywood y Cannes, ante las denuncias contra reconocidos directores del cine internacional y del mundo intelectual, el creciente movimiento de mujeres contra la violencia de género en Latinoamérica y en el mundo se expresó nuevamente en los periódicos ahora con denuncias públicas, testimonios y mediatización de los relatos de las víctimas de la violencia de género. Estas demandas han sido hasta ahora el sentido común denominador para denunciar la violencia machista, pero la solución ha sido insuficiente hacia el problema de fondo.

Una de las conquistas del movimiento #NiUnaMenos a fines del 2016, fue desnaturalizar la violencia de género, la cual parecía “normal” en los medios de comunicación masivos y en la televisión. Denunciar el femicidio, como el último eslabón de una cadena de violencias sirvió para generar conciencia frente al impacto de la desigualdad de género y visibilizar la responsabilidad del Estado ante la legitimación y reproducción de la violencia. A su vez, surgieron debates al interior del feminismo y el movimiento de mujeres, donde como movimiento hay puntos de vista, perspectivas de clase, prácticas y estrategias diferentes.

Sin embargo, como señala Andrea D’Atri en La Izquierda Diario, “En una sociedad como la que vivimos –donde 8 hombres poseen una riqueza equivalente a lo que tienen para sobrevivir 3500 millones de personas-, hay algunas denuncias contra la violencia patriarcal que permiten que suban tus acciones en la Bolsa y otras denuncias que nunca serán escuchadas”. Es así como la misma denuncia, sin darle una salida a la organización desde las mismas mujeres en sus lugares de estudio y trabajo, puede beneficiar el Estado Capitalista o maquillar la responsabilidad que hoy tienen los empresarios a favor de sus mismas ganancias o acciones en la bolsa, como lo fue en el discurso de Oprah Winfrey en los Globos de Oro. Pero ante miles de millones de mujeres que vivimos las vejaciones de la violencia machista, nos preguntamos ¿qué pasa con la solución a la denuncia?

Las distintas estrategias del feminismo contra la violencia de género

Es imposible hablar de feminismo a secas, a más de un año de la explosión del movimiento por #NiUnaMenos se han visibilizado distintas estrategias del feminismo ante la violencia machista. Sobre la concepción de patriarcado y la emancipación de la mujer existen distintas visiones de feministas para dar soluciones a la violencia machista, tomando en consideración distintos momentos del movimiento feminista -utilizando las categorías de Nancy Frazer- junto con distintas orientaciones de corrientes del feminismo.

El feminismo liberal, mediante la denuncia institucionaliza las demandas del movimiento de mujeres a través de organizaciones estatales y empresariales con la representación de mujeres que pretenden conseguir las mismas ventajas, los mismos derechos y privilegios de los hombres poderosos en una sociedad capitalista. En este aspecto, las demandas contra la violencia machista son visibilizadas pero tomadas desde el Estado Capitalista. Las demandas de las feministas liberales fortalecen el Estado -de los empresarios- con programas mínimos contra la violencia de género y por otro lado, fortalecen los aspectos represivos del mismo Estado contra los mismos movimientos que cuestionan el régimen y el carácter estructural de la violencia machista como por ejemplo, la exigencia de más policías en las calles para "proteger" a las mujeres de cualquier acto de violencia mediante decretos municipales, mientras que en las mismas calles se cuestiona el abuso policial ante decenas de denuncias contra la policía frente la violencia político sexual que se ejerce contra estudiantes y mujeres mapuche.

Por otro lado, desde el "feminismo radical" la denuncia contra la violencia machista se politiza desde las acciones y prácticas individuales. Se cuestiona la violencia como parte de la estructura de la sociedad. Sin embargo, el enfoque del sujeto de cambio se separa de lo social cuando se plantea que la solución hacia la violencia machista es la individualización no sólo del agresor sino también a la mujer como sujeto social - y de cambio- por una víctima del hecho y de la misma sociedad machista. ¿Pero todas las mujeres somos víctimas de una misma violencia de la sociedad machista?

Otra vereda del feminismo cuestiona la violencia machista como una expresión de la estructura de la sociedad, siendo ésta uno de los últimos eslabones de una cadena de violencias que se expresa en una sociedad capitalista y patriarcal. Desde el feminismo socialista, planteamos nuestra posición de mujeres y diversidad sexual oprimidas por el sistema patriarcal y explotadas por el sistema capitalista como agentes de cambio social, pero para combatir y sepultar ambos sistemas debe ser mediante una lucha en conjunto con las y los explotados y oprimidos.

Por eso, en la lucha por la emancipación femenina y de todos los sectores socialmente oprimidos no enfrentamos sólo al Estado capitalista y todas las instituciones del régimen de dominio que reproducen y legitiman el patriarcado, sino también los prejuicios y la ideología patriarcal entre los explotados.

Un feminismo anticapitalista, de la clase trabajadora, anticlerical y antipatriarcal sólo se llevará a cabo bajo una pelea junto a la clase trabajadora, de hombres y mujeres, enfrentando en las calles y organizados en nuestros lugares de estudio y trabajo para derribar las miserias que produce este sistema de doble explotación.

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