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Darkest hour: el relato británico

Hace tres meses se estrenó la película Darkest Hour, y hace un mes el actor británico Gary Oldman fue reconocido con el Óscar a mejor actor por su interpretación de Winston Churchill.

Viernes 23 de marzo | 08:43

La utilización propagandística de la figura de Winston Churchill en el cine ha sido más que copiosa; desde las interpretaciones de Richard Burton y Robert Hardy hasta las nuevas performances de Gary Oldman y Brian Cox, pasando por las actuaciones de Gleeson, Finey y Lithgow, con Churchill el imperialismo siempre ha mantenido uno de sus relatos más eficaces.

Churchill: enemigo de la clase obrera y los pueblos oprimidos

Interpretado brillantemente por el actor inglés Gary Oldman, Churchill supo ser en la historia política del siglo XX uno de los más importantes enemigos de la clase obrera y los pueblos oprimidos del mundo, en su extenso prontuario de acciones contrarrevolucionarias figuran: primero en su juventud su participación (como "corresponsal") en la represión colonial del Imperio británico principalmente de la India y África (partícipe de la guerra boer por ejemplo).

Luego en la madurez: conspirador y enemigo de la Revolución de Octubre en el período de la Guerra civil como uno de los catorce ministros de guerra de los catorce ejércitos imperialistas que asediaron la Unión Soviética sin poder derrotar el Ejército Rojo dirigido por León Trotsky; en 1921 designado como ministro de "colonias" en medio del proceso de autodeterminación y liberación nacional de Irlanda, que termino con el imperialismo británico imponiendo un tratado rapaz, el cual fue aceptado por la fracción conciliadora del proceso irlandés.

Sin embargo, entre sus actuaciones más contrarrevolucionarias se encuentra haber sido uno de los dirigentes burgueses (a la sazón ministro de Hacienda) más activos en el aplastamiento de la histórica huelga minera de 1926, que marcó un punto de inflexión en la derrota de la clase obrera mundial en el período de entreguerras.

Luego Churchill será el imperialista "menor" en la cita de Yalta, que reconfigurará el mapa político en la Europa de la posguerra; donde la burocracia soviética del stalinismo jugará su papel de conciliación con el imperialismo y de liquidación de las revoluciones proletarias, en Italia, Francia y Grecia principalmente.

Una épica para tiempos de Brexit

En momentos en que producto de la crisis mundial, los países imperialistas intentan salidas nacionalistas a crisis de régimen; Inglaterra ha protagonizado un cambio en su política internacional que ha conllevado un giro brusco en el escenario geoestrátegico internacional: la salida de la Unión Europea con el Brexit sin duda ha resignificado el papel político del imperialismo birtánico en Europa, reactualizando con ello su "legado" imperialista y resucitando viejos relatos nacionalistas como el de la II Guerra Mundial y el liderazgo burgués de Winston Churchill.

Los principales ejes discursivos de la película no casualmente giran en torno a la idea anti-alemana, que puede leerse como un guiño, de parte de una fracción de la clases dominantes británicas que interpelan a los países europeos, advirtiendo que son la única alternativa ante la Alemania de Merkel, endilgando al resto de naciones, que si hoy Europa es lo que es, fue gracias al liderazgo del Imperio británico en la Segunda Guerra Mundial.

Gobierno de unidad nacional: tradición histórica de la burguesía inglesa

Tanto en la primera como en la segunda contienda interimperialista, una de las principales estrategias burguesas de las potencias europeas fue impulsar amplios consensos políticos para legitimar la participación en la guerra, fue de esta manera que se desarrollaron los llamados gobiernos de "unidad nacional": donde los partidos obreros reformistas de los países imperialistas jugaron el triste y traicionero papel de lacayos de sus respectivas burguesías, entregando a la clase obrera a los designios de los intereses militaristas burgueses.

En la película podemos ver como el Partido Laborista de Attlee no sólo apoya sino que exige al Partido Conservador un gobierno de "unidad nacional" y el liderazgo político necesario para enfrentar decididamente a la ofensiva de Hitler; en este sentido el social-imperialismo de la dirección del Partido Laborista fue clave a la hora de arrastrar a las masas obreras y populares de Inglaterra a la carnicería de la II Guerra Mundial, así como para garantizar el orden burgués de la posguerra.

Sin embargo la tradición política burguesa de gobiernos de "unidad nacional" constituye uno de los rasgos distintivos de la trayectoria política de las clases dominantes en Inglaterra desde la Revolución de 1688, que selló el pacto entre la nobleza (la clase terrateniente feudal) y la burguesía mercantil e industrial emergente.

La lucha contra el fascismo en Inglaterra

Por último, también podemos apreciar en Darkest Hour una considerable disposición de sectores de masas del pueblo inglés a resistir la ofensiva nazi, lo que Clausewitz denominaría fuerza moral.

A casi ochenta años que la Luftwaffe bombardeara Londres, cabe preguntarse que hubiese sido de la historia mundial con la intervención de un partido revolucionario con influencia de masas, que levantara la perspectiva estratégica de una Política Militar Proletaria de caras al armamento del proletariado y la constitución de milicias obreras para combatir al fascismo.

Sin lugar a dudas que el relato británico hubiese sido uno completamente diferente: un relato socialista.






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