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POLÍTICA NACIONAL

Dante Caputo y el progresismo que nunca fue

El fallecimiento del ex canciller a los 74 años de edad, produjo una reacción del arco político patronal que lo reivindicó como un promotor de la democracia argentina. Un símbolo de un progresismo que terminó cediendo a los carapintadas, el gran capital y el imperialismo.

Viernes 22 de junio | Edición del día

La figura de Dante Caputo esta íntimamente vinculada al gobierno de Raúl Alfonsín. Fue el único ministro que ocupó su cargo durante todo el mandato del ex presidente radical.

Vinculado al alfonsinismo durante la dictadura genocida que era apoyada por la Unión Cívica Radical, Caputo fue uno de los impulsores de la oposición de Alfonsín a la guerra de Malvinas bajo el argumento de que la misma fortalecía a la dictadura.

En lugar de ubicarse en el bando de la nación oprimida denunciando a los genocidas -que hasta ese momento habían apoyado- los radicales consideraban que la derrota nacional en manos del imperialismo era el camino del retorno a la legalidad democrática.

Sin embargo, cuando la dictadura fue quebrada por la movilización popular que produjo su escandalosa capitulación frente al imperialismo británico, Alfonsín, asesorado por Caputo, salió a sostener a los restos de la Junta Militar.

Lo hizo planteando primero un gobierno de unidad nacional encabezado por Arturo Illia y, más tarde, poniendo en pie la Multipartidaria que negoció la salida electoral para evitar que la movilización popular saldara cuentas con los genocidas.

En consecuencia con esta línea, Caputo sostuvo una política de desmalvinización. Es decir de abandono de la causa nacional por Malvinas y de reconstrucción de relaciones con el Reino Unido, que a su vez había aprovechado la victoria para consolidar el reinado reaccionario de Margaret Thatcher y los conservadores.

En palabras de Alfonsín, el reclamo de soberanía sobre las islas del sur quedaría reducido a alentar "cualquier esfuerzo que tenga por objeto la negociación con el Reino Unido tendiente a cumplir con las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en especial la 2.065 (XX) y la 37/9, que invitan a las partes a resolver mediante negociaciones la cuestión de la soberanía sobre las islas".

El alfonsinismo frente al imperialismo norteamericano y el FMI

En los inicios del gobierno radical, el alfonsinismo con Caputo como mentor, elaboró la idea de que las relaciones Norte-Sur condicionaban la política de los países periféricos y que había que encontrar vías de negociación que permitieran el desarrollo de los mismos.

En este sentido participó activamente de la creación del Grupo de Cartagena que se planteaba la creación de un Club de Deudores para negociar conjuntamente la salida de ahogo financiero producido por el peso de la deuda. Pero esta pretensión original fue rápidamente abandonada para adoptar el Plan Austral como condición de acceder a nuevos créditos del FMI.

Así lo relata su creador -el ex ministro de economía Juan Vital Sourrouille- como negociaron con el Fondo. "En la presentación del Plan Austral en Estados Unidos fuimos al despacho de Jacques de Larosière, director del Fondo, y ahí estaba la «crema» del Gobierno de Estados Unidos: Paul Volker, James Baker, Robert Mulford y Larosière. Había que explicarles el plan y convencerlos. Yo estaba muy perturbado, sabía que ahí podía terminar la historia, pronto. (...) A cierta altura, Volker, con toda su autoridad y su físico, se paró y dijo: «Estoy de acuerdo»".

Durante su gobierno la deuda creció al monto de 45 mil millones de dólares y, el Plan Austral primero y el Plan Primavera después, resultaron en un ajuste agobiante que impactó sobre las condiciones de vida del pueblo pobre y trabajador.

Caputo participó además de la creación del Grupo de Apoyo a Contadora, cuya función fue empujar a la Revolución Sandinista a una negociación con los EE.UU., que en ese entonces protagonizaba una sangrienta guerra contra los "contras" armados y entrenados por la CIA. El objetivo era evitar la extensión de la oleada revolucionaria al conjunto de Centroamérica. La tarea del Grupo Contadora sentó las Bases del Acuerdo de Paz de Esquipulas, donde la dirección sandinista de Daniel Ortega entregó en la mesa de negociaciones la victoria popular contra los contras en la guerra civil y significó el retorno de la burguesía que había estado junto al dictador Somoza al poder.

Caputo y la insurgencia chilena

Todos los apologistas del fallecido ex ministro de relaciones exteriores del radicalismo recordaron por estos días su papel en el Acuerdo de Paz con Chile por el Beagle y el debate con el peronista Vicente Leónidas Saadi.

También sacaron a relucir el papel fundamental que jugó Caputo para aislar a los grupos guerrilleros chilenos como el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que impulsaban una insurrección armada contra Augusto Pinochet.

La diplomacia alfonsinista encabezada por Caputo militó la reincorporación de Cuba a la OEA a condición de que cesara su ayuda a la guerrilla chilena del FPMR. Como recuerda el periodista del derechista diario La Nación, Joaquín Morales Solá: "Su misión secreta más destacada como canciller fue la de neutralizar a los movimientos guerrilleros chilenos durante la dictadura de Augusto Pinochet".

En junio de 1987, Caputo convocó al embajador cubano Santiago Díaz Paz, para hablar del aporte cubano a la guerrilla chilena. Más tarde se reunirían en Cuba con los dirigentes del Partido Comunista, que era el mando político del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. En un posterior encuentro en La Habana de Raúl Alfonsín con Fidel Castro se terminó de delinear el retiro del apoyo al FPMR a pedido del presidente radical.

La consecuencia fue que el pinochetismo, que enfrentaba una creciente movilización popular en su contra, pudo pactar con los partidos de la oposición la realización de un plebiscito que decidiera sobre su continuidad. Del mismo resultó perdedor pero dio nacimiento a un régimen condicionado por el pinochetismo, que perdura hasta nuestros días.

Luego de su paso por el gobierno de Alfonsín, Caputo fue diputado por el FrePaSo y fugaz funcionario de la Alianza de De la Rúa. En los últimos tiempos había apoyado a Mauricio Macri contra el kirchnerismo y le exigía al gobierno de Cambiemos una posición más dura de condena al gobierno de Nicolás Maduro y de apoyo a la derecha venezolana.

Dante Caputo es la cabal expresión de un progresismo radical frustrado que supo ser conceptuado por el ingenio popular como un rabanito: rojo por fuera, blanco por dentro.

Las pretensiones socialdemócratas del alfonsinismo no fueron más que el ropaje discursivo que rescato a un partido que fue cómplice de todas las dictaduras militares desde la llamada Revolución Libertadora en adelante.

Constituyó el relato de un gobierno que se caracterizó por capitular frente a los carapintadas, los capitanes de la industria y el FMI, terminando su mandato asesinando al pueblo hambriento en medio de un golpe económico que promovió con sus políticas, que fueron el prólogo de un gran saqueo nacional como el que nos amenaza a los trabajadores y el pueblo pobre en nuestros días.







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