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Daniel Solano: una condena ejemplar, un entramado de impunidad y encubrimiento

El mismo día que se cumplía un año de la desaparición de Santiago Maldonado, condenaron a 7 policías por la desaparición del obrero golondrina en Río Negro. Una reflexión en memoria de Gualberto.

Raúl Godoy

Dirigente ceramista y diputado del PTS-FIT | Neuquén

Viernes 3 de agosto | Edición del día

Este miércoles se conoció la sentencia que condenó a siete policías a prisión perpetua por el homicidio agravado por alevosía por ser cometidos por funcionarios públicos. Esa fue a sentencia que se leyó en el tribunal de General Roca por el caso de Daniel Solano, el joven trabajador salteño desaparecido el 5 de noviembre del 2011 cuando salió de bailar en un boliche conocido como Macuba, el último lugar donde se lo vio con vida.

Estos policías participaron de la golpiza y son los que llevaron adelante la desaparición de Daniel.

Ese día acompañé la lectura de la sentencia, como venimos acompañando a los familiares de Daniel desde un principio. Porque valoramos la pelea enorme de Gualberto Solano, el papá de que apenas se enteró de la desaparición de su hijo se vino para acá desde Salta. Era el segundo año que venía Daniel a trabajar en la fruta al Alto Valle. Si no fuese sido por Gualberto, que se instaló, buscó y denunció, tal vez este caso hubiese pasado desapercibido.

La peleó muchísimo. Dejó su salud y su vida a lo largo de esta pelea. Pero bien valió la pena, porque la verdad que el enemigo era muy poderoso, es muy poderoso. Y esta semana se dio un paso muy importante que quizás muchos trabajadores y trabajadoras no alcanzaron a enterarse. Siete policías fueron condenados a cadena perpetua.

Además en el juicio se ventiló la connivencia de la Subsecretaría de Trabajo, el Ministerio de Trabajo, de los funcionarios, de la justicia, de la jueza. Todos entongados y siendo parte de una trama de explotación obrera de la fruticultura del Alto Valle, donde traen compañeros y compañeras obreras golondrinas que viven en condiciones muy precarias. De eso se alimenta Expofrut, de eso hacen grandes riquezas exportando, con puertos propios, entonces muchas veces esta explotación obrera va de la mano, como se ha demostrado a lo largo de este caso, de la trata de personas, del narcotráfico, gozan de total impunidad. Esto es lo que sacó a la luz todo el caso de Daniel.

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Hay una red de encubrimiento enorme donde la multinacional Expofrut de capitales belgas, una de las empresas que lidera la exportación de fruta en nuestra zona. Su tercerizada Agrocosecha es para la cual trabajaba Daniel Solano. Policías, funcionarios políticos, concejales, intendentes, justicia, comisarios: toda una red de encubrimiento enorme.

La condena fue ejemplar, pero siguen libres

Esta condena ejemplar es un gran paso. Pero también hay que decir que estos policías con todo lo que hicieron, con todo lo que se probó, con la condena que ya tienen, aún están libres, están en sus casas. Son peligrosísimos, son los tipos que se organizaron para matar y esconder el cadáver que andan libres y en sus casas.
Esto contrasta con casos como los de Milagro Sala, el Lonko Facundo Jones Huala, con todas las prisiones preventivas que tiran tan rápido los jueces amigos de los gobiernos de turno.

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En este caso ya tienen la condena encima y siguen libres. Esto es justicia de clase, esto es justicia política, que no tiene en lo más mínimo ningún grado de independencia.

La pelea por justicia

Hay que destacar la labor de los abogados, los grupos de apoyo por Daniel que se fueron formando en estos años, militantes de DDHH que fueron manteniendo la causa viva, que organizaban y difundían la pelea por justicia.

Las primeras marchas eran difíciles. Incluso hubo manifestaciones a favor de la policía. Eran muy difíciles. Eso es Expofrut. Con todo el poderío que tiene, con sus millones tienen una red enorme. Ellos fueron liquidando a todos los chacareros pequeños para emerger como un monopolio, y el que no les vende está muerto. Lo liquidan.

Por eso era una pelea tan difícil y era tan importante que cobrara visibilidad. Porque además hacía visible la explotación obrera.

Para estos empresarios el pecado capital que cometió Daniel Solano fue saber leer un recibo de sueldo, saber sumar y darse cuenta de cómo venía la estafa de Expofrut, Agrocosecha y todas las empresas intermediarias.

Y además hizo visible la complicidad de Uatre, de los dirigentes sindicales, los amigos del macrismo como fue el Momo Benegas. El sindicato colabora es esa explotación y ese encubrimiento.

En memoria de Gualberto, Daniel, Santiago, Rafael

La memoria de Gualberto estuvo presente durante la sentencia. Su cuerpo se cansó exigiendo justicia, pero nunca abandonó la pelea por saber qué hicieron con Daniel. Y esa es una pelea que sigue pendiente. El Jagüel es un pozo muy profundo, donde muchos testigos han dicho que ahí está Daniel Solano.

Parece increíble que a lo largo de los años la querella pidió que se busque en ese lugar y cuando entraron resulta que habían cementado ese lugar. Le tiraron una camionada de cemento. Está claro que la impunidad y complicidad del poder político inunda este caso.

Los testigos tuvieron la valentía de a pesar de las amenazas brindar sus testimonios para que hoy se logre esta condena.

La presencia en la sentencia fue numerosa. Estaban nuestras Madres de Plaza de Mayo y el Alto Valle, junto a muchísimas organizaciones políticas, sociales y de DDHH. Fuimos a plantar bandera hacia adelante, porque lo de Daniel Solano mostró la punta del iceberg pero está toda la mafia atrás. Y esa mafia en última instancia es el capitalismo mismo.

El capitalismo funciona así, la ganancia la sacan en base a la superexplotación de la clase obrera. Pasan los gobiernos y la estructura del sistema capitalista es la que perdura, donde nuestras vidas no valen ni la bala que nos mata como dice el poeta.

El actual embajador de Argentina en EEUU, Fernando Oris Roa es el ex gerente de Expofrut. Es el que estuvo cuando pasó todo lo de Daniel. Estuvo al frente de esa multinacional cuando desaparecen a Solano y lo asesinan. Ahora está premiado como embajador. Si eso no es impunidad.

El mismo día que se cumplió un año de la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, lográbamos una condena ejemplar a los asesinos de Daniel Solano. Un día cargado de emociones. La era Bullrich fue marcada por Santiago, la era de los operativos conjuntos. Tenían herramientas servidas de la ley antiterrorista que les dejó el kirchnerismo para hacer esta arremetida y una Gendarmería armada hasta los dientes cuando era piloteada por Sergio Berni.

Todo ese “enemigo interno” que quisieron armar desde un discurso reaccionario, tiene su correlato hoy en el decreto de Mauricio Macri para sacar a las Fuerzas Armadas en las calles para la represión interna. Esa escalada es la que tenemos que enfrentar.

Hoy vemos el plan del gobierno: entrega al FMI, tarifazos, ajuste y ataques.
Con la presencia firme como bandera de Santiago Maldonado, de Rafael Nahuel, de Daniel Solano y su papá Gualberto, marchamos y vamos a seguir peleando contra estas políticas de hambre y represión.







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