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DURAX: ilusiones laborales más frágiles que el cristal

A casí 13 años desde que los trabajadores de DURAX fundaron la cooperativa Cristal Avellaneda cuando el patrón la cerró, presentamos una crónica que va desde sus orígenes hasta la actualidad.

Janos Sedi Boka

@janossedi

Martes 18 de noviembre de 2014 | Edición del día

En tu primer día de trabajo en Cooperativa Cristal Avellaneda tu mente y tu cuerpo se predisponen con total entusiasmo. Te advierten desde la entrevista que "en esta fabrica no tenemos patrones, tiramos todos para el mismo lado y nadie explota a nadie." Esas palabras despiertan en vos una gran curiosidad.

Gradualmente, entre conversaciones y anécdotas de descanso, vas conociendo la historia de esa fábrica puesta a producir por sus trabajadores después de que sus dueños la abandonaran en el 2001. En boca de los más viejos oís sobre la resistencia en la carpa frene al portón y el triunfo de haber conseguido la orden de la Jueza para ingresar a la fabrica y ponerla a producir el 12 de diciembre del 2002, años de importante conmoción social después de que la movilización popular lograra derribar al gobierno de De la Rúa.

Desde entonces la fábrica recuperada se sostuvo con uñas y dientes hasta el año 2010, para entonces los recursos se agotaban, el horno principal cumplió su vida útil y la producción decayó. La escases y el hambre entristecieron el ambiente, en un marco de gran desesperación los trabajadores empalmaron con un proceso de cooptación por parte del gobierno nacional al movimiento de fábricas recuperadas.

El doble discurso del kirchnerismo, también en DURAX

El kirchnerismo intervino aprovechando un momento de inestabilidad condenando a DURAX al aislamiento. La condicionó para que no tuviera un agrupamiento independiente, y se prestó mucho para el discurso del gobierno, quien lejos de ofrecerle los beneficios de las grandes empresas (como créditos blandos), se dedicó a organizar la fábrica según marque la "agenda electoral".

Entonces Guillermo Moreno, el secretario de comercio interior que renunció por algunos escándalos como dibujar las cifras del INDEC, mandar patotas a golpear trabajadores estatales y que venía de someter a la quiebra a la fabrica Massuh, fue el que intervino en Cooperativa Cristal Avellaneda. No casualmente eligió al mismo gerente de la papelera fundida para que "organice la producción" de la histórica Cristalux, claro que con una pequeña "ayuda económica" a condición de la completa subordinación de los trabajadores al mandato de la casa rosada. Este gerente, un verdadero ejecutivo de Moreno, es Antonio Bucci.

Poco a poco el desencanto de un Consejo que dirige la planta desde una oficina de la gerencia no tarda en invadirte. Te dicen "acá nadie está detrás tuyo controlándote", pero ya es conocido como Osvaldo Donato, secretario general, se esconde detrás de los pallets de mercadería para espiar a los trabajadores. El mandato es producir por sobre todo. "Vivir para trabajar" es el lema. "La asamblea" es el órgano soberano que gobierna la fábrica según el estatuto, pero se convoca una vez al año con suerte y en la misma "tené cuidado con lo que decís", te advierten tus compañeros.

El Sr. Donato, una de las primeras cosas que te aclara, es que "acá no queremos zurdos, a los zurdos y a los sindicalistas los echamos a todos". Parecieran ser palabras del propio Pignanelli, el secretario general del sindicato mecánico SMATA, quién se jacta de que en su gremio ya “no hay zurdos”. Y no es casual ya que si bien no existen patrones, lo que hay es una dictadura de la burocracia K.

DURAX: Un símbolo de la “década ganada”

Un gran discurso productivista que necesita recordar el espectro de un sombrío pasado de crisis, como siempre jugando con las necesidades de las personas y con vistas en los objetivos que predispone la gerencia, genera que los trabajadores soporten condiciones de trabajo decadentes.

Con un edificio que se cae a pedazos, auto elevadores sin frenos y una línea de producción partera de tendinitis, te ves obligado a trabajar enfermo, horas extras y nocturnas que se pagan normales, domingo libre cada 45 días y en algunos casos te someten a trabajar hasta más de 70 hs semanales, todo para llegar a un sueldo relativamente digno porque, como se comenta adentro, "con el básico no se puede vivir". Esto sin nombrar que los primeros 6 meses a prueba estas en negro, sin obra social ni aportes jubilatorios. Así el kirchnerismo se hace gala de un modelo de producción basado en la precarización del trabajo.

¿Privatización kirchnerista o estatización bajo control obrero?

Se conoce que Bucci ansía ser "el dueño", por eso necesita ocultar que otra gestión obrera es posible. Como en Zanon o Madygraf (ex Donnelley) donde la democracia gobierna, las asambleas regulares deciden los cursos de la producción, no hay gerentes con privilegios, son parte activa en sus sindicatos uniendo su lucha con la del resto de los trabajadores. Además, son independientes del gobierno nacional y de cualquier gobierno de turno, enfrentaron la represión y se ganaron el apoyo popular. Así sortean las más difíciles adversidades.

Pero además luchan contra un gobierno que siempre, en la primera de cambio no duda en regalar por unas chirolas estas fábricas al mejor postor. La organización independiente de los trabajadores es la garantía mínima para sostener estas cooperativas y luchar por la estatización bajo control obrero de las mismas.

En estas fabricas donde "están los zurdos" y no dependen del gobierno se han conquistado logros mucho más grandes que con los que apenas podría soñar DURAX sometida un régimen de oportunistas privilegiados.

DURAX: hacia el 2015

Hoy en día DURAX es una cooperativa que en palabras de Antonio Bucci "busca ser una empresa como cualquier otra". La verdad es que la expectativa por mejores condiciones de trabajo y mejores salarios, sustentados en la experiencia de un modesto crecimiento de las ganancias de la empresa en los últimos dos años, hacen a una formidable paciencia de los trabajadores. Paciencia que se comienza a agotar.

Los trabajadores de la ex Cristalux han defendido sus puestos de trabajo, pero con la firme expectativa de progresar. El problema es que los mejores beneficios han sido reservados para unos pocos y la fabrica sometida al látigo del gobierno nacional.

Los reclamos por aumento de salario han comenzado como un ligero susurro que encuentra eco entre las maquinas, la repartición de ganancias dentro de la cooperativa comienza a ser cuestionada y las condiciones de trabajo son blanco de críticas cotidianas. Se siente una polarización cada vez mayor entre una mayoría de trabajadores jóvenes y un consejo directivo que cobra salarios de privilegio, entre otras comodidades.

La bronca y la impotencia de los trabajadores invaden escenas cotidianas entre ritmos de producción cada vez más acelerados y una inflación que deshace los salarios. Esto se combina con la perdidas de expectativas en el gobierno, en un fin de ciclo kirchnerista que siembra incertidumbres en una base obrera que no quiere perder lo conquistado.

Bucci y la conducción kirchnerista de la fábrica deberá lidiar con esta contradicción en la medida que nos adentremos más al 2015. Mientras Scioli avanza en su campaña electoral por derecha y el chamuyo de un futuro próspero se cae con el doble discurso K, crece una alternativa de izquierda en asenso, que lucha en defensa de los puestos de trabajo y que cada vez genera mayores simpatías en millones de trabajadores.







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