Política

DICTADURA CÍVICO-MILITAR

Cuatro genocidas con perpetua y uno absuelto por crímenes en el Batallón 601 de City Bell

Fueron condenados por el secuestro y torturas a Marcela Quiroga cuando tenía 12 años represores del Batallón de Comunicaciones del Comando 601 de City Bell. El absuelto es Eduardo Barreiro, de larga relación e imputado junto a Cesar Milani por enriquecimiento ilícito.

Jueves 7 de noviembre | 13:48

El Tribunal Oral Federal Nº 2 de La Plata, integrado por los jueces Alejandro Esmoris, Nelson Jarazo y Germán Castelli, condenó a prisión perpetua a cuatro ex militares: el ex segundo jefe del batallón, Carlos Alberto Bazán; el ex oficial de Inteligencia, Francisco Ángel Fleba; el ex oficial de Operaciones Eduardo Arturo Laciar; y el ex jefe de la Compañía B, Daniel Eduardo Lucero. El genocida Eduardo Enrique Barreiro, fue absuelto.

Los condenados pertenecían al Batallón 601 de City Bell, centro operativo del ejército en la región por homicidio. Todos fueron condenados como coautores de los delitos de homicidio agravado, privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos.

El secuestro de Marcela y sus hermanos

El 6 de septiembre de 1977 un enorme operativo del Batallón 601 atacó la casa prefabricada donde vivía Marcela Quiroga de 12 años con su madre María Nicasia Rodríguez (34) -La Mary- y Arturo Jaimez (22), apodado "Silver", compañeros de militancia de Montoneros. En esa casa vivían también sus hermanos Sergio de 10 años y Marina de apenas 18 meses.

Cuando se dió cuenta de lo que iba a ocurrir, María les dijo a sus tres hijos:

  •  Pórtense bien, que mami los quiere, mientras los encerraba en el baño que era el único espacio de material de la casa.

    Cuando terminaron los disparos uno de los represores notó que ella y sus hermanitos estaban en el baño. Marcela recuerda ese momento: “Entraron a patadas. Yo cargaba a mi hermanita. Nos sacaron con violencia, a ojos de todo el mundo. Estábamos semidesnudos, descalzos y aterrorizados”.
    La separaron de sus hermanos y la mantuvieron secuestrada por tres meses. Durante su cautiverio sufrió torturas y abusos sexuales.

    En su declaración Marcela relató el horror que vivió con apenas 12 años: “Me llevaron a señalar casas, lugares, vecinos. Preguntaban por mi árbol genealógico y toda relación que podíamos tener. Dije todo lo que sabía. Pero algunos estaban enojados y me pedían más. Me asusté y di una dirección inventada. Entonces me llevaron a una pieza, me golpearon y me retorcieron los pezones. Yo tenía 12 años e iba por mi segunda menstruación. Recién en 2013, al declarar en otro juicio, pude ponerle palabras a esto, que fue un abuso sexual”, recordó.

    Tres centros clandestinos con 12 años

    Estuvo tres meses desaparecida, controlada por los verdugos Fresco y Francés.
    Estuvo en el Regimiento de La Tablada, el Vesubio y el Sheraton. Sufrió torturas y amenazas.

    La hicieron caminar a ciegas sobre otros cuerpos y usar un baño electrificado, oír los gritos de la tortura y las crisis de nervios de las detenidas arrancadas de sus hijos. “Tenía terror, pero no conciencia. Y una parte mía se mantenía pensando que mi mamá iba a volver”, dijo en el juicio.

    Su padre, Sipriano Tallo Quiroga, sostuvo que fue posible que el arzobispo Antonio Plaza supiese dónde tenían secuestrada a su hija: “Me mandó a decir que iba a aparecer, y al tiempo apareció”.

    Los hermanos menores de Marcela estuvieron secuestrados unos diez días. Finalmente, los dos hermanitos fueron localizados por su padre. Marina de 18 meses era hija de una pareja posterior de Nicasia (el uruguayo Guillermo Fernández Amarillo, aún desaparecido). A sus tíos les dijeron que la niña estaba en Chile, en manos de militares.

    Los restos de María Nicasia fueron identificados en 2007 por el Equipo de Antropología Forense (EAAF). Estaba sepultada como NN en el cementerio municipal de La Plata.

    El amigo genocida y millonario de Milani

    En este juicio también estaba imputado el ex jefe de la compañía B, Eduardo Enrique Barreiro, que fue absuelto, ordenándose su inmediata libertad.

    El fiscal auxiliar Juan Martín Nogueira en declaraciones a la agencia de noticias Perycia señaló: "En la absolución de Barreiro entendemos que no había casi margen para hacerlo. En cuanto a la responsabilidad del delito por el secuestro de los chicos, había una demostración cabal en la mecánica de los delitos de lesa humanidad. Por otro lado, la sustracción de menores es una parte de ese plan por lo cual no se puede deslindar como parte extraña, ajena. Tenemos que ver qué dicen los fundamentos de la sentencia y apelaremos recurso de Casación, seguramente.

    Eduardo Barreiro mantiene una relación de larga data con César Milani. Ambos actuaron bajo las órdenes del general Luciano Benjamín Menendez.
    Miguel Bonasso lo recuerda en su libro Lo que no dije en Recuerdo de la Muerte: “Tanto Barreiro como Milani pertenecieron al Tercer Cuerpo de Ejército, comandado por el general Menéndez, reiteradamente juzgado y condenado como uno de los mayores genocidas de la dictadura militar”.

    Pero la relación entre Barreiro y Milani continuó y fueron procesados en 2017 por enriquecimiento ilícito. Según el ex jefe del ejército de Cristina Kirchner, Barreiro fue quien le prestó los dólares para comprar una casa en el lujoso barrio de La Horqueta, en el conurbano bonaerense. Milani nunca pudo justificar el crecimiento exponencial de su patrimonio.

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