Géneros y Sexualidades

VOCES TRABAJADORAS

Cuatro jóvenes trabajadoras hablan de violencia y feminicidio

Los feminicidios han invadido gran parte de nuestro país, se han convertido en una amenaza constante para las mujeres y tal parece que se les ha concedido un permiso a los hombres para atentar contra nuestra integridad y vida. Un permiso del cual son responsables el gobierno, el capitalismo y el machismo.

Viernes 25 de noviembre | 14:34

El gobierno mexicano ha dejado claro que la lucha que emprendemos las mujeres contra la violencia no está entre su lista de prioridades, ejemplo de esto, el que el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila declarara recientemente que “hay cosas más graves que atender” que los feminicidios, cuando la entidad mexiquense es una de las más peligrosas para las mujeres en todo el país. ¿La violencia se ha naturalizado?

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en México, 7 mujeres son asesinadas cada día. Las estadísticas convierten a nuestro país en uno de los más peligrosos para las mujeres y niñas seguido de la India, Arabia Saudita, Indonesia y Sudáfrica, según los análisis de TrustLaw para la Fundación Thomson Reuters.

México ocupa hoy el lugar número 16 a nivel mundial en feminicidios, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Entre 2013 y 2015, 6,488 mujeres fueron asesinadas. En Guerrero 512, Chihuahua 445, Ciudad de México 402, Jalisco 335 y Oaxaca con 291. Otras entidades que presentaron un alto número de feminicidios, son: Tamaulipas, Nuevo León, Michoacán, Guanajuato, Puebla, Baja California, Veracruz y Coahuila con arriba de 200 mujeres asesinadas.

Asimismo, conforme a cifras de Humberto Padgett, periodista y autor del libro Las muertas del Estado, la entidad con mayor índice es el Estado de México, con 1,997 mujeres asesinadas entre el periodo de 2005 y 2011, siendo el primer lugar nacional en feminicidios. Convirtiéndose en un escenario alarmante y crítico, ya que entre el periodo de 1993 y 2014 en Ciudad Juárez, según Julia Monárrez Fragoso, investigadora y especialista en el estudio de la violencia contra las mujeres, fueron 1,530 feminicidios. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿de 1,997 mujeres asesinadas cuántos feminicidas son procesados? ¿Por qué el gobierno sigue insistiendo con que la Alerta de Género es suficiente para solucionar el problema?

Esta violencia que parece incrementarse día con día limita y condiciona las actividades de las mujeres que habitan este país.

Es así que las mujeres nos hemos dedicado a implementar técnicas para no ser violadas o asesinadas, modificamos nuestros horarios para “no andar solas a altas horas de la noche”, nuestra forma de vestir y hasta la forma en la que nos comportamos para no parecer “provocativas” para las personas. ¿Es ésta una forma digna de vivir?

Los siguientes testimonios son de mujeres trabajadoras jóvenes: sobre la violencia, el feminicidio, y como esto afecta sus actividades e incluso la de las personas que las rodean:

“Sí conozco los índices de feminicidios en México, sobre todo en los estados como Guerrero, Chihuahua y el Estado de México que tienen un alto porcentaje en feminicidios (…) Tengo ese miedo constante de sufrir algún percance, se nota en mi vestimenta al salir a la calle, en procurar no salir sola en las noches, evitar lugares considerados inseguros o peligrosos (…)”,

...relata Alejandra Montes de Oca Rodríguez, de 24 años.

Stephanie Durruty Méndez de 24 años, menciona:

“(…) me afecta porque ya no salgo con confianza ni a la esquina, si salgo tarde del trabajo alguien debe ir por mí, no me atrevería a ir de viaje sola, me da pánico subirme sola a un taxi, honestamente (…) hasta llegas a pensar que en un arranque de ira tu novio puede matarte (…)”.

“(…) el miedo se vuelve aún más constante, mis padres temen cuando salgo y llego tarde de alguna reunión. (…) soy de las que piensan que no podemos ni debemos quedarnos en casa, tenemos derecho a ser libres y poder andar por las calles sin miedo de ser violadas y/o asesinadas, (…) existe la impotencia de ver que no se haga nada, es triste y difícil escuchar la desaparición o muerte de tantas mujeres”

... describe Geovana Avendaño Santiago de 25 años.

“Nunca, en mis 26 años de vida me había dado tanto miedo ser mujer como ahora. Soy egresada de la carrera de Comunicación Social y cuando empecé a buscar trabajo me di cuenta que la violencia hacia las mujeres me estaba afectando más de lo que pensaba. Rechacé un trabajo con un buen sueldo sólo porque se encontraba en uno de los estados con más feminicidios: el Estado de México. Creo que todo esto afecta también a mi familia, siempre que salgo de noche procuran acompañarme y siento que a veces intervengo en sus horarios y actividades”.

... nos dice Carolina Flores de 26 años.

Sin duda, no sólo este 25 de noviembre hay que concientizar y alzar la voz. Y para hacer frente a este problema debemos salir a las calles y atrevernos a decir juntas ¡ALTO A LOS FEMINICIDIOS!




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