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OPINIÓN

Cuarentena de clase: empresario intenta entrar a country con empleada doméstica en el baúl

Ocurrió en Tandil, provincia de Buenos Aires.

Ambar Romero

Trabajadora telefónica

Martes 24 de marzo de 2020 | 21:51

Cuarto día de cuarentena, me levanto y escucho en un noticiero a un periodista de renombre cronicando que un empresario que tiene una empresa de alimentos y otra de hormigones (Hormigonera Markal) fue descubierto mientras trasladaba a su empleada domestica en el baúl de su auto con el objetivo de instalarla en su casa del Country Sierra de Tandil para que cumpliera con las tareas domésticas de manera permanente durante la cuarentena rompiendo la misma y obligándola a ella a hacerlo.

Esta actitud no solo deja en claro la brutalidad de la situación sino que además, también queda en evidencia que el tratamiento de la justicia sobre unos u otros también es desigual. Mientras a este señor estaban viendo de imputarlo únicamente por romper el aislamiento como si eso fuera lo más inaceptable y brutal de la situación y no el hecho de obligar a una trabajadora a encerrarse en el baúl de un auto para cumplir con la exigencia de su patrón, sin importante su salud, su integridad física o su situación particular económica y familiar, a los trabajadores precarizados los hostigan y encarcelan porque no les queda otra que salir a pintar una casa para poder llevar un plato de comida a la casa.

Ejemplos como este además sobran: el más alto Directivo de Vicentin que se fue de vacaciones en su yate en plena cuarentena dictada por el gobierno nacional o el empresario y preparador físico Vip, que molió a palos a un guardia de seguridad de un country en San Vicente, porque le reclamó que debía cumplir su cuarentena luego de volver de un viaje internacional. También el hijo de un reconocido empresario de la salud, que esperando el resultado de su test de COVID-19 no dudó en subirse a un Buquebus para regresar a Argentina poniendo en peligro la salud de todos los pasajeros muchos de ellos dentro de la población de riesgo.

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Todos estos ejemplos deberían ser suficientes para demostrar que esta cuarentena también reviste un carácter de clase donde no todos somos iguales, donde la palabra de propios y ajenos plasmada en una “declaración jurada” depende de la cara del portador y de los mismos prejuicios y estigmas que denunciamos cuando denunciamos los crímenes de gatillo fácil. Claramente para las fuerzas represivas del estado nunca va a tener la misma credibilidad la palabra de un papel exhibido desde un auto importado en una ruta nacional que la de un trabajador que necesita subir al tren en Retiro de gorra y mochila. Sobran las imágenes que vemos todos los días en todos los medios para dar cuenta de ello.

Así, en épocas de “distanciamiento social” y de #yomequedoencasa, ese hashtag políticamente correcto que pulula por todas las redes sociales, sobre todo de ricos y famosos, que cuentan lo bien que la están pasando con todas las comodidades y condiciones para hacerlo, en absoluta contraposición a la realidad concreta de miles que no tienen otra alternativa que salir a buscar el peso a la calle y que son detenidos y perseguidos por las policías que el gobierno de Alberto Fernandez destino a las calles, las rutas y los barrios populares en una cantidad desigual que sólo puede explicarse por el mapa que divide los barrios más pobres de los más acomodados.

No Alcanzan 10.000 pesos para pagar un alquiler o darles de comer a nuestros hijos.
No alcanzan 10.000 pesos para subir alegremente a las redes #yomequedaencasa
No alcanzan 10.000 pesos para no vernos obligades a meternos en un baúl por un salario miserable.
No alcanzan 10.000 pesos para dejar de trabajar en condiciones insalubres donde corremos riesgos de contagio seguro.
No queremos más policía ni mano dura en las calles que solo van a garantizar y cuidar los intereses de los mismos de siempre. Son medidas sanitarias las que hacen falta como testeos masivos.

No alcanza una pandemia para volver buenos a los poderosos que siempre serán quienes nos oprimen y explotan en mejores o peores etapas de este sistema. Tenemos que Organizarnos para luchar hoy más que nunca porque nuestras vidas, nuestra salud y las de nuestras familias valen más que sus ganancias.







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