Juventud

6 HORAS 5 DÍAS

Cuando solo compartís la cena con tus viejos producto de largas horas de trabajo

Somos muchos los jóvenes que debido a las largas jornadas laborales de nuestros padres sólo compartimos con ellos el final del día, más precisamente, la cena.

Nuria Martiarena

Estudiante en la UNA Visuales

Jueves 1ro de junio | 12:44

Tengo 19 años, vivo en la provincia de Buenos Aires, estudio Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes (CABA), tengo dos horas de viaje a la facultad, empecé el 1er año cursando 8 materias. Y ahora todo ese entusiasmo del ingreso quedó atrás, donde noté el presupuesto y la carga horaria que conlleva dar tantas materias y aún más si de arte se trata.

Tengo 3 hermanas más, 1 de ellas hace pasantías de maestra. Las dos que restan trabajan en un local de ropa. Ambas terminaron el secundario hace no más de 6 años y ninguna puede darse el lujo de estudiar ya que perderían sus trabajos de tiempo completo. Cada año que empieza tienen la ilusión de empezar un curso o una carrera, pero ahí se les planta el patrón preguntándoles cómo pretenden bancarse el estudio, dando a entender que, o estudias o trabajas, las dos cosas no se puede.

Mi papá es obrero metalúrgico, y hay semanas que tiene que hacer horas extras por que el sueldo, al igual que mi mamá que es empleada doméstica (su jornada laboral es de 12 h, y a veces trabaja los sábados) y no le alcanza para cubrir los gastos.
Somos muchos los jóvenes que debido a las largas jornadas laborales de nuestros padres sólo compartimos con ellos el final del día, más precisamente, la cena.
Me es inquietante naturalizar dicha rutina donde sólo viven para trabajar, donde poseen el “privilegio” de tan solo 1 semana de descanso.

En mi caso busqué laburo de medio tiempo, conseguí trabajar en un call center donde mi sueldo era a comisión. Trabajé en una fiambrería donde el dueño me ordenaba hacer tareas que no me correspondían, con un sueldo de miseria y donde también era víctima de un acoso constante. Ahí noté la precarización laboral en la juventud, donde nos sometemos a un laburo tedioso para costear el estudio o sólo por ese mísero sueldo que ganamos, donde hacemos el sueño del otro y no nos permiten empezar con el nuestro.

Porque estoy harta de que la mayoría tengamos que vivir esta realidad, sin poder estudiar y sin poder compartir más tiempo con nuestros seres queridos es que me comencé a organizar en la agrupación que impulsa la Juventud del PTS; ContraImagen, junto a Nico del Caño y Myriam Bregman del Frente de Izquierda, para gritar bien fuerte que nuestra vida y nuestra educación vale más que sus ganancias, las ganancias de los pocos que manejan el mercado, las instituciones y se enriquecen a costa nuestra.








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