Géneros y Sexualidades

Cuando sobrevivir a la violencia de género también te hace culpable

Victoria tiene 24 años y desde hace dos años y cinco meses está detenida acusada de no impedir que su pareja de entonces matara a su pequeña hija de dos años y medio.

Miércoles 5 de julio | 11:12

Foto: noticiasdel6
Cuando Victoria conoció a Rolando Lovera, estudiaba magisterio y vivía con sus padres y la pequeña Selene, que había nacido con una discapacidad congénita. Al poco tiempo Victoria se mudó con Lovera y según sus palabras en apenas un mes se desató un infierno y aquel hombre se transformó en un “monstruo”.

Lovera finalmente asesinó a Selene y Victoria fue detenida y acusada de no impedir que el femicida acabe con la vida de su hija. Es decir que como ella logró sobrevivir a la violencia de Lovera, es más culpable aún por no haber protegido lo suficiente a su hija.

El caso de Victoria es brutal desde el inicio mismo de la causa. Empezando porque en el primer día de audiencia Victoria tuvo que declarar delante del femicida Lovera. Algo que a todas vistas es imposible cuando hablamos de causas de violencia de género.

Luego la fiscal de la causa, Stella Maris Salguero de Alarcón, interrogó a Victoria de una manera impensada si analizamos el contexto en el que se produjo el asesinato de la niña.

Salguero de Alarcón no la estaba interrogando, la estaba acusando descaradamente de no haber hecho lo suficiente por salvar a su hija. Por ejemplo le preguntó “¿No pudiste pedirle ayuda a la médica de guardia y avisarle que tu concubino las estaba maltratando?”.

La fiscal habla desde el cómodo lugar de alguien que no entiende lo que significa la violencia de género. Es que intentar escindir la vida y la violencia que sufría Victoria con las conductas que tomó o no, es no entender del tema que se está hablando. O peor aún, negar la realidad que, como en este caso, se cobra la vida de cientos de mujeres al año.

Victoria en definitiva no pudo hacer lo que seguramente quería, simplemente hizo lo que pudo.

Lo que agrava este caso es que los encargados de impartir justicia no tuvieron en cuenta el contexto de violencia en el que vivía Victoria. En principio ella con su hija debían dormir en el trabajo nocturno que tenía Lovera. Victoria no tenía llave del lugar, por lo tanto dependía de que el femicida abriera con la única llave que estaba en su poder. Cuando la familia intentaba comunicarse con ella atendía Lovera y no la dejaba hablar, por lo que Victoria perdió contacto con su familia.

Indiana Guereño, coordinadora del Observatorio de Prácticas del Sistema Penal dijo al diario Página12 que: “la perspectiva de género nos enseña que donde un juzgador desprevenido ve complicidad en las conductas de una mujer víctima de violencia, en rigor se trata de supervivencia”.

Este mismo Observatorio elaboró un análisis en el que detalla las evidencias que hay en el Expediente judicial, que indican que no se tuvo en cuenta el contexto de violencia en el que vivía Victoria. Todo esto ratificado por un psquiatra especialista en el tema.

Es por esto que el defensor de Victoria, Roberto Bondar, recusó al Tribunal Penal N° 1 de Oberá por falta de imparcialidad y el juicio fue suspendido “hasta nuevo aviso”. Una perla dentro de este juicio es que como en Oberá no hay Cámara Penal, la recusación será analizada por la Cámara Comercial.

Victoria no es “un caso”, “un juicio”, es una joven mujer de 24 años que no solo tuvo que padecer la violencia por parte de su pareja, sino que además desde hace dos años está detenida por decisión de una justicia misógina que la condenó de antemano.

La lucha en las calles y la organización del movimiento de mujeres definitivamente harán que la balanza de una vez por todas se incline para el lado de nuestros derechos.






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