Mundo Obrero

LAS ESCUELAS ANDAN DICIENDO

“Cuando las seños, las abuelas y los obreros les pateemos el tablero a los de arriba”

Gabriela, docente de La Marrón, nos relata el impacto de la crisis en las escuelas de Rosario, e invita a organizarse, con un primer paso este 6 de octubre en el acto del PTS en el Frente de Izquierda.

Martes 2 de octubre | Edición del día

Hoy le pedí el cuaderno de comunicaciones a Mati, esperando la contestación de Alejandra, su abuela. El viernes le estampó un bife en la cara a Benja, hace semanas que viene así, o es una trabada o un empujón, o un cocazo al más bajito del grupo. Mati, cada tanto se escribe con su vieja por whatsapp, ella está en el sur trabajando y criando dos hermanitos más chicos.

Ya cité a Alejandra anteriormente que se ocupa de otros dos nietos más. Cuando la vi por primera vez leí cansancio, cansancio de vieja data. Me contó que trabajaba por hora. Que había criado hijos y ahora nietos. Que no llegaba con los gastos y menos ahora que todo costaba el doble. Que realmente había noches que lloraba mientras se fumaba un pucho a escondidas de los chicos.

No entendía cómo, estando casi todo el día afuera trabajando, "limpiando mugre ajena" decía con rabia, no le alcanzase para que los nietos pudieran cada tanto ir a particular para las evaluaciones. Ella llegó a quinto grado y no pudo continuar la primaria.

Y dicen que sobran docentes y a uno le brota la rabia, puesto que con el salario de miseria que nos pagan corremos de aquí para allá, o muchos estamos a primera hora esperando un reemplazo, con lo que podríamos aportar a que estos pibes tengan un soporte mayor por parte del estado.

Estaba entre preocupada y resignada, esperaba hace dos meses un turno con la psicóloga de la salita, pero le explicaron que en la zona habían despedido a varios laburantes de una de la fábrica que está llegando a Baigorria. "No sé cuál es", me explicaba. "Supongo que es la de lubricantes porque hace unos cuantos días veo a mi vecino haciendo las changas que puede. Antes, a las cinco pasaba en bici para ir a trabajar. A mí eso me parte al medio", me comentaba. "En la salita no alcanzan ya los médicos. Los psicólogos, menos. Los que quedan sin obra social... caen todos ahí".

"Mati hace cuatro meses se hace pis en la cama y ya tiene diez años, al poco tiempo de volver del sur empezó", me contaba medio avergonzada.

Da impotencia, que mientras tanto el gobierno de Macri ajuste sobre las universidades, para que sean más profesionales (que según ellos sobran) los que puedan estar al servicio de estos sectores.

Abrí el cuaderno de Mati. Con corrector había borrado la nota. Imaginé mil quinientas cosas... Alejandra, su bronca, el sur, la fábrica, la salita, los pibes, los mocos, las bicis que quedan en casa, las escuelas que se vienen transformando en algo que ya nadie sabe qué es, el arraigo de Mati pronunciado a cocazos, y el maldito timbre que aún no tocaba para sentarte a tomar dos mates y esperar a la mamá de Fede que hace días no viene a clase porque la lluvia que no para le mojó las únicas zapatillas que tiene.

¿Qué pasaría si desde el sindicato de AMSAFE, además de alardear desde los palcos que hay que enfrentar el ajuste, hiciéramos una gran campaña para que el Partido Socialista de Lifschitz se haga cargo de ésta y tantas demandas de nuestros alumnos y sus familias?

Ceci, la portera, mientras me arrima una circular para que firme, me recuerda que hoy aumentan los puchos y el bondi. Sí, más de 18 pesos en la ciudad del mal llamado “socialismo”

Mientras, pienso en el cantito de las paritarias sin techo, que fue el hit de las marchas de febrero. Me sonrío y cuento las horas que faltan para que se duerman mis críos, prenda un pucho a escondidas y entre alguna que otra lágrima sueñe despierta el fucking día en que las seños, las abuelas y los obreros les pateemos el tablero a los de arriba.

Cómo expresar que las y los docentes no queremos esa cotidianidad, que nos resistimos a la pasividad de ver mermado nuestro salario y a la vez nuestros sueños.
Que son los pibes con hambre y sin zapatillas nos interpelan a luchar, a exigir que la crisis la paguen los que tienen, los que la generaron y no los trabajadores.
Los ajustes solo consiguieron unirnos, salir a la calle junto a los jubilados el 18 D, nos fundimos en la marea verde por la sanción de la IVE, marchamos a la par de los estudiantes de las 57 universidades y levantamos la Bandera del Astillero Río Santiago.

¡¿Cómo me vas a decir que no vale la pena luchar?! Tenemos que transformar la bronca en organización, dar un paso más. Como un primer paso los docentes que conformamos La Marrón te invitamos a que seas parte. Junto a los obreros del Movimiento de Agrupaciones Clasistas, los estudiantes y las mujeres, vamos al acto del PTS este 6 de octubre en Argentino Juniors.

Para frenar el saqueo de Macri y el FMI con la complicidad de los gobernadores del PJ y las conducciones sindicales que acompañan cada medida antiobrera, ¡hay 2018!







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