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CRÓNICAS OBRERAS | TUCUMÁN

Cuando hacer crecer la ganancia de una multinacional te impide ser madre

En nuestro país alrededor de 60.000 jóvenes trabajan en los call center. Según datos de la Cámara Argentina de Centros de Contactos el 70% de las que trabajan en los call center son mujeres y el 40% tienen hijos. Son miles las madres las que no acceden a licencias por tener personas menores a cargo, entre las que también se encuentra Leila.

Viernes 31 de julio | 13:30

A las 6.30 Leila sale a esperar el primer bondi que la acerca al call center. Es invierno y la temperatura marca menos de los 6°. Cerca de las 7.15 ya está esperando el segundo colectivo que la dejara en la puerta de Teleperformance. Llegar al laburo es un poco más complicado desde la pandemia porque los bondis pasan con menor frecuencia y a veces podes esperar fácil una hora.

La rutina es la misma de lunes a viernes, pero desde que volvió a trabajar al edificio de Teleperformance solo puede compartir con su hija dos días a la semana. Leila* es madre soltera y no tiene con quien dejar a su niña en su hogar porque vive sola. La pequeña va de casa en casa, pasando de un familiar a otro para tener quien la cuide. Pagar una niñera sería muy difícil porque el sueldo de un call center, que ronda los $24000, se va entre el alquiler, alimentos y pago de servicios.

La primera vez que hablé con Leila fue en una asamblea de Teleperformance. Ella, como muchos otros trabajadores, había sufrido descuentos en su salario. Fue el momento donde comenzó a conocer que también tenía derechos.

Siempre sintió que la empresa la pisoteaba, no solo a ella sino también a sus compañeros. Se acuerda con bronca los días en que tenía que reprogramar toda su semana porque le cambiaban el turno y era ver cómo hacer para arreglar el tema de la guardería. Ahora la angustia le pesa un poco más porque al no acceder a una licencia no puede ver a su hija seguido y eso le preocupa bastante durante toda la semana. Siente que le falta un pedazo de ella, pero también sabe que no es la única madre en esa situación y que también lo hace para no perder el trabajo.

Licencias disponibles pero “no son pagas”

El DNU 108/20 prevé que las licencias para personas al cuidado de menores deben ser pagas. Sin embargo, la empresa ha decidido no pagarlas argumentando que entre el DNU y la resolución del Ministerio de Trabajo existe un “vacío legal” y a Leila se la ha negado una y otra vez.

“Cuando mandé un mail a Recursos Humanos explicando mi inconveniente me respondieron que era mi obligación presentarme a trabajar. Nunca tuvieron en cuenta mi situación”, me dice mientras vacía las témperas para que su nena pinte durante nuestra charla.

—¿Por qué es importante para vos tener la licencia?

—Porque podría cuidar de ella, es mi única motivación para seguir aguantando toda esta situación fea.

Como le pasó a varios de sus compañeros, Leila tuvo que volver a trabajar al edificio de Teleperformance porque no tenía herramientas para hacer home office. Le habían indicado que le podría llevar un maquina si conseguía internet y como en su casa no tenía recurrió a un amiga. Pero eso fue solo una promesa que le costó el 20% de su sueldo —un descuento acordado por la Cámara de Comercio, el Sindicato de Comercio y el Ministerio de Trabajo— por no estar trabajando, por lo que tuvo que volver igual al edificio.

Todavía recuerda esa felicidad efímera que le ocasionó aquella noticia en Página 12 que hablaba de licencia con goce de sueldo para trabajadores de empresas privadas con hijos menores de 6 años. Una noticia que solo llegó a festejar ese día porque la licencia nunca fue publicada en el Boletín Oficial para que entre en vigencia.

—¿Por qué pensás que paso eso?

—No se la verdad, no quiero pensar mal pero para mí es una burla del Estado a las trabajadoras en situación de precariedad”.

—¿Vos pensás que el gobierno no está actuando ante la situación de ustedes?

—No.

Su respuesta me abre la curiosidad de saber cuál cree que es la vía para conseguir que se otorguen las licencias. Y por su experiencia noto que su confianza está puesta en la fuerza que se pueda despertar de la unión entre las madres, padres y sus propios compañeros.

Un informe elaborado por este diario refleja que esta multinacional tiene una facturación anual de 5400 millones de euros y presenta ganancias netas de 1140 millones de euros. Cualquiera puede tener una acumulación de dinero si además comete fraudes en los contratos laborales, si mantiene a sus empleados bajo el convenio de comercio. Como vemos, dinero para pagar licencias no le falta.

¿Cómo puede ser que una empresa multinacional que fue nombrada como uno de los "mejores lugares del mundo para trabajar" no sea capaz de otorgar licencia para las madres siendo que estas constituyen gran parte de su fuerza laboral?

Rebelde o precarizada

Amarillo, azu, vede, rojo, violeta… violeta, azul, vede, amarillo… repetía su niña una y otra vez. Yo la observaba muy entretenida, viendo como el blanco de su hoja iba desapareciendo mientras la llenaba de dibujitos. La imagen me llevó a mi infancia, recordé lo difícil que era pasar la semana sin mis padres, quienes trabajaban en otra localidad y sólo podíamos compartir un día a la semana. La vida entre padres e hijos se va en acontecimientos, las primeras palabras, los primeros pasos, los cumpleaños, las travesuras son momentos que no vuelven y que uno no siempre puede estar.

Durante el tiempo que charlamos Leila dejó en claro que ella si quiere trabajar pero también quiere que se le respete sus derechos. Teleperformance es una multinacional a quien no le importan las leyes argentinas, por eso dejó muchos pibes sin trabajo en plena pandemia, aún con un DNU que prohibía los despidos. Por eso la empresa no está dispuesta a pagar las licencias a las madres y, entre nosotros, sabemos que en la balanza pesa más el derecho de la empresa que el del trabajador.

Ahora Leila forma parte de la Red de Trabajadores Precarizadxs, organización que conoció en la pelea por los descuentos, y que actualmente continúa luchando por la reincorporación de los despedidos en pandemia, desde que arrancó en la red comenzó a entender que es importante comenzar a organizarse.

Para las trabajadoras como Leila las decisiones no son sencillas, pero una vez que abren los ojos no se vuelven para atrás. Hay momentos en donde entendés que no te queda otra: o te rebelas o te precarizan la vida. Para estos días, La Red está preparando una gran asamblea nacional de call center para extender la organización a todo el país. Sumate.

*A Leila yo le escogí el nombre —el verdadero es uno más lindo— porque como usted sabe lector, el trabajador que habla corre el riesgo de ser despedido.







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