Cultura

A 40 AÑOS / LOS ANTECEDENTES

Cuando el Villazo marcó el camino

En 1974, el pueblo de Villa Constitución protagonizó una gesta obrera que fue ejemplo para el movimiento obrero de todo el país. En 1975, son aplastados por el gobierno de Isabelita. ¿Se podía triunfar?

Giorgina Lo Giudici

Estudiante de Historia-Villa Constitución

Domingo 20 de marzo de 2016 | Edición del día

A fines de la década del 60, en un contexto de ascenso revolucionario a nivel internacional, se extiende por diversos puntos de la Argentina una enorme lucha obrera y popular que va a hacer una experiencia contra la dictaduras de Onganía y Lanusse y más adelante también con el propio peronismo. El sur de la provincia de Santa Fe no se quedó atrás, y en la convulsiva época abierta con el Cordobazo y los dos Rosariazos de 1969 comenzaron a verse tendencias a la acción directa, huelgas con tomas de fábrica y manifestaciones clasistas y contra la burocracia sindical traidora.

Al calor del descontento obrero, surge una nueva generación de dirigentes sindicales en la ciudad de Villa Constitución, formada entre otros por Angel Porcu, los hermanos Delmasse, Félix Delbó y, el principal dirigente, Alberto “Pichi” Piccinini, futuro Secretario General de la UOM. Este grupo de dirigentes no solo cuestionará por izquierda a la conducción nacional sino también a la regional, eligiendo en 1968 nuevos delegados, combativos y de clase, y formando el GODA (Grupo de Obreros de Acindar) que se reagrupará en 1970 pasando por distintos niveles de organización: 1) el GOCA (Grupo de Obreros Combativos de Acindar, un nivel clandestino); 2) El Movimiento de Recuperación Sindical (MRS, semiclandestino) y 3) el Movimiento Metalúrgico 7 de Septiembre (amplio y legal, creado ante las perspectivas de las elecciones de 1973) (1).

A mediados de 1973, la “Marrón”, lista de delegados combativos encabezada por Piccinini arrasa en la elección de Comisión Interna de Acindar.

El primer Villazo. Contundente triunfo contra la burocracia sindical

La seccional de Villa estaba intervenida desde 1970 por la UOM nacional. A principios de 1974, llegan a Villa los nuevos interventores de la seccional, Fernández y Oddone, dos prepotentes “del palo” de Lorenzo Miguel, que no iban a tolerar que el ejemplo de la Marrón se consolidara en la seccional y se extendiera su ejemplo. Se convoca a elecciones de la UOM en todo el país menos en Villa. Desde el primer momento la Interna combativa tendrá que enfrentar los ataques y las provocaciones de los interventores, que al llegar recorren la planta junto con Ranure, miembro de la AAA, advirtiendo que “entre los delegados había comunistas y que era deber de todo peronista votar a los delegados peronistas” (2). Hubo insultos, se pararon algunas secciones y varios compañeros intentaron golpear a los provocadores. La UOM nacional responde en seguida, expulsando a la CI y a muchos delegados. Es a partir de esto que el 8 de marzo comienza, votada en asamblea general, la histórica huelga con toma de fábrica en reclamo de, entre otros puntos, la restitución en la UOM de los delegados y los miembros de la CI sancionados y la normalización de la seccional. La lucha contó con dos momentos; en la primera fase se consiguió la restitución de los expulsados y en la segunda, que culminó el 16 de marzo, se logró que se aceptara comenzar la normalización y la convocatoria a elecciones en la seccional. Los festejos del día 11 de marzo a la mañana, cuando finaliza la primera parte de la huelga, convocaron en la plaza central de Villa a 12.000 personas entre obreros de la fábrica y vecinos.

La repercusión y solidaridad fueron impresionantes, tanto que los interventores tuvieron que ceder y sentarse a negociar. El triunfo de la histórica lucha conocida como “el primer Villazo” fue un durísimo golpe para la burocracia sindical de conjunto, que era la que garantizaba que no se derrotara el pacto social.

La Lista Marrón, encabezada por Piccinini, gana finalmente las elecciones de Comisión Directiva en noviembre de 1974, derrotando ampliamente a la lista de las 62 organizaciones peronistas.

20 de marzo de 1975: la represión y el segundo Villazo

Apenas unos meses después de haber asumido la nueva conducción antiburocrática del sindicato, en marzo de 1975 la prensa se hace eco de un supuesto “complot subversivo” con epicentro en Villa Constitución y en la madrugada del día 20 un operativo de más de 4.000 efectivos policiales y una caravana de Falcon que llegaba a Villa desde Rosario y Buenos Aires coparon la ciudad, allanaron las casas y el sindicato y encarcelaron a casi toda la conducción de la seccional. El estado de sitio “avalaba” semejante represión. Como relata Pepe Kalauz, miembro del Comité de Huelga y del PST, “cientos de obreros, dirigentes y el pueblo de Villa Constitución eran encarcelados por el gobierno de Isabel Perón” (3).


José Martínez de Hoz, presidente del Directorio de Acindar y luego ministro de Economía de la dictadura

Pero el descabezamiento no logró vencer a los obreros. La resistencia fue organizada por los dirigentes de las diferentes fábricas metalúrgicas que no habían sido encarcelados, que lanzaron una histórica huelga de 59 días contra las detenciones y la represión. El comité de lucha contaba con nuevos dirigentes y delegados de Acindar, Marathón y Metcon, con mayor peso de las organizaciones de izquierda. Fueron los encargados de organizar la solidaridad del heroico pueblo de Villa, de organizar y sostener la huelga, escribir los volantes, declaraciones, etcétera.

Una semana más tarde, el 27 de marzo, la policía desalojó Acindar, deteniendo a más de un centenar de obreros. La huelga se sostuvo en los barrios donde continuó la resistencia y se organizaron guardias para enfrentar a las bandas fascistas. Pese a la enorme combatividad de los obreros y el pueblo, la derrota fue grande, los dirigentes continuaron encarcelados durante años, y muchos de ellos en el exilio.

Un conflicto obrero y popular. El rol de la comunidad de Villa Constitución

Una de las primeras medidas que tomaron los obreros en huelga fue la organización de comisiones, una de las cuales se encargaría de recorrer otras fábricas y comercios de la zona para conseguir el apoyo. La actividad en Villa Constitución quedó prácticamente paralizada. La organización se fue optimizando cada vez más y con mejores métodos a partir de la prueba y el error, y la fábrica y el local de la Marrón se convirtieron en centros a los que los vecinos de la región podían llegar para ofrecer donaciones y solidaridad.

Párrafo aparte merece la “Comisión de Mujeres del Villazo” que se formó a partir de la participación de familiares de los obreros en las asambleas generales y que, a partir de la organización de comités de lucha fueron las encargadas de conseguir medicamentos y comida para sostener la huelga. Votando las resoluciones democráticamente, las esposas, madres y hermanas de los obreros en lucha cumplieron un rol imprescindible para sostener la huelga (4).

¿Qué faltó para triunfar? Una visión crítica sobre el plenario clasista de Riberas

Como gesta obrera, el Villazo fue seguido como ejemplo por el movimiento obrero de todo el país y su impacto y el nivel de organización de la solidaridad fueron tan profundos que terminó resultando un importante antecedente directo de las coordinadoras interfabriles del Gran Buenos Aires que tienen un rol destacado en el Rodrigazo de junio-julio de 1975 (5).

Después del triunfo de la primera gesta, en 1974 los dirigentes del Villazo convocaron un gran plenario antiburocrático en las instalaciones del Club Riberas del Paraná. Además de los locales, del plenario participaron dirigentes obreros como René Salamanca de SMATA Córdoba, Agustín Tosco de Luz y Fuerza de Córdoba y otros referentes como Raimundo Ongaro o Ferraresi de Farmacia. Todas las corrientes de izquierda y combativas, a excepción de la JTP (expresión sindical de Montoneros) estuvieron presentes en el plenario, que contó con la presencia de más de 3.000 compañeros.

El plenario tenía como tareas rodear de solidaridad la lucha de Villa. Se discutió la necesidad de poner en pie una Coordinadora Nacional antiburocrática con los sectores que estuvieran dispuestos a hacerlo, posición defendida por el PST y a la que se opuso la gran mayoría. Con el argumento de que las condiciones no estaban dadas, la construcción se fue postergando. Ya en Córdoba se había impuesto un golpe del jefe de policía Navarro que había militarizado la ciudad y después intervendría sindicatos, allanaba locales y perseguía a los dirigentes combativos. Pasó el tiempo y la triple A continuó matando activistas obreros y estudiantiles, y sólo 4 meses después de que la Marrón hubiera ganado la seccional, llegó la represión para imponer una derrota a la enorme gesta villense. El esceptiscismo en la fuerza de la clase obrera para llevar adelante la coordinadora, la estrategia reformista de la guerrilla o el argumento de la supuesta inmadurez del movimiento obrero expresaba, en realidad, la falta de voluntad para romper con la dirección peronista, burguesa, a la que estaba subordinada un sector mayoritario del movimiento obrero. Ninguno de los que integraban el plenario se atrevía a romper con la Juventud Peronista que no quería romper con Perón ni derrotar el pacto social aunque, solo 10 días después, el propio Perón expulsará a esa Juventud de la plaza.

Una coordinadora de esas características hubiera sido el embrión de un frente único obrero para recuperar los sindicatos de las manos de la burocracia sindical traidora y para frenar los ataques fascistas de las bandas parapoliciales contra la vanguardia obrera, enfrentado los golpes en mejores condiciones y cambiando, quizás, el curso de los acontecimientos del período 1975-1976.

Notas:

1. Angel Porcu, “Las luchas de Villa Constitución: un ejemplo del proletariado argentino”, en Ernesto J. Rodríguez y Oscar R. Videla (compiladores), “El Villazo. La experiencia de una ciudad y su movimiento obrero”.
2. Ídem.
3. Victorio Paulón “Una larga huelga. Historias de Metalúrgicas”.
4. Mujeres del Villazo: “La única política era para defender a la clase obrera” http://www.laizquierdadiario.com/Mujeres-del-Villazo-La-unica-politica-era-para-defender-a-la-clase-obrera-34496
5. Ruth Werner y Facundo Aguirre, Insurgencia Obrera en la Argentina 1969-1976. Clasismo, coordinadoras interfabriles y estrategias de la izquierda.






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