Cultura

LITERATURA

Cuando conocí a Andrés Rivera

Falleció Andrés Rivera en Córdoba y lo primero que se me vino a la cabeza fue cuando lo conocí, un sábado a la tarde en el 98 cuando el coro de Cámara de la Municipalidad inauguraba un salón de usos múltiples y teatro.

Gonzalo Juarez

Trabajador Hospital Castro Rendón. Agrupación Violeta Negra de ATE

Sábado 24 de diciembre de 2016 | 13:19

“Vamos al galpón dijo un nene del barrio” de la Fundación Pedro Milesi, en el Barrio Bella Vista de Córdoba. Ese día había más de cien pibes y unas treinta madres y no se escuchaba ni el zumbido de una mosca mientras cantaba el coro.

Cuando terminó apareció “el Andrés” y me lo presentan diciéndole “él es un joven que lo lee mucho"

¿Qué leíste mío? Me dice.

Lo primero que se me ocurrió, fue decir mientras le daba la mano “La revolución es un sueño eterno”.

_Uff! - contesta- todos leen lo mismo!- Me dio la espalda y se fue a charlar con los pibes del barrio.

Ni “La sierva”, “El amigo de Baudelaire”, “Nada que perder” ó “El verdugo en el umbral”, que fueron las que me llevaban a conocerlo, solo se me tiene que ocurrir las botas con bosta y sangre de Castelli. Siempre me recriminé tan espantosa presentación, con alguien que admiraba por lo que escribía. Yo había ido a escuchar el coro solo para ver si lo conocía, me desayuné con un viejo osco y gruñón conmigo, pero muy ameno con toda la gente del barrio.

Luego de eso empecé en la Fundación y en la biblioteca del barrio a colaborar. Me llamó mucho la atención que el tipo había donado muchísimos libros, con dedicatorias increíbles de Julio Cortázar y una muy hermosa de Onetti.

En eso, otro día tenemos otro encuentro casual mientras yo acomodaba libros. Me dice:

- Así que estudias periodismo y vas a escribir como todos los periodistas. ¿Qué leíste de Borges?-

- Me cae mal Borges- contesté- no leí más que unos cuentos porque...

- Si no leés a Borges no podes hablar de literatura - me cortó en seco- Yo tengo una foto de Borges y Sábato con Videla, para saber todo lo que no debe hacer un intelectual, pero si no leés Borges no podes estar en una Biblioteca, jaja!. El que quiere escribir tiene que leer a Borges- Cerró la puerta y se fue. Otra vez osco y gruñón. Ya no tenía muchas ganas de cruzarme con él.

En el 99` se pinchó con Cavallo en las Universidades. Me ligué a En Clave Roja y chau Fundación Pedro Milesi. Como decía en la presentación de la Fundación, tomamos este nombre para recordar a un trabajador que luchó siempre por los derechos de los trabajadores. Autodidacta que aprendió otros idiomas para relacionarse con trabajadores de otros países y que en la noche de la dictadura miraba las estrellas y repetía "en la noche más oscura siempre hay luz". Me lo acuerdo textual, y después supe que había sido uno de los que adhirió y milito en el trotkismo en Argentina.

En el 2000 organizamos una charla de la Cátedra Karl Marx en la Escuela de Comunicación Social de la UNC, a propósito del 60 aniversario del asesinato del revolucionario León Trotsky. Un compañero presenta la charla en homenaje al revolucionario ruso y a los disertantes, uno de ellos Andrés Rivera.

Empieza Andrés -Buenas tardes. Trotsky era un militante revolucionario que nació en Ucrania pero como era internacionalista, yo no digo que era un revolucionario ruso, sino un revolucionario internacionalista. Siguió narrando y revindicó la acción militar de Trotksy en la guerra civil, Literatura y revolución y seguía narrando hasta que llega a la muerte de Lenin y dice que Trotksy estaba de vacaciones en Crimea y que no fue al velorio. Chicanero como pocos en una sala donde había más de 200 personas casi todos militantes o ex militantes de corrientes trotkistas.

Rivera dijo re truco y de la URSS saltó a China y empezó con Mao y la mar en coche, que en China había carteles que decían "Prohibida la entrada a chinos y perros" y ligó con que la revolución tiene que barrer todos esos prejuicios, y que hablar de Trotsky es hablar de eso, de la revolución.

El viejo nos gruñó a todos los troscos en la cara. Lo de las vacaciones de León Trotsky en Crimea todos se lo respondieron. Susana Fiorito, su compañera, me dice "es que le gusta polemizar jeje".

Post jornadas revolucionarias del 2001 hicimos una charla con Susana Fiorito no recuerdo bien por qué y él vino. Lo recuerdo sentado entre el público interviniendo "ya estoy viejo pero acompañaremos a los que luchan aunque sea para alcanzarles un vaso con agua", dijo.

Se murió Marcos Ribak pero nos queda Andrés Rivera y las historias de Redson, “Nada que perder”, “El farmer”, “Ese manco paz”, “Punto final”, “Profundo sur”, “Tierra de exilio” y “El verdugo”. Todas y cada una de sus cortas novelas y cuentos, son enormes jarras de agua para los que luchan.




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