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DOSSIER ESPECIAL

¿Cuáles son las consecuencias de la elección de Trump para la economía brasilera?

El interregno benigno en cuestión. Depreciación del real y dudas sobre la reactivación de Brasil.

Viernes 18 de noviembre | Edición del día

Un terremoto golpeó al mundo el pasado martes, y contra todos los pronósticos de la burguesía internacional que apoyaba abiertamente a Hillary Clinton, Donald Trump fue electo presidente de los Estados Unidos, llegando a ocupar la posición de mayor poder en el mundo. El clima de incertidumbre que domina Brasil puede ser golpeado fuertemente por este cambio, comprometiendo las frágiles señales de mejora que se registraron en la economía.

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Los analistas de la burguesía tratan de comprender la profundidad del fenómeno expresado en la votación mayoritaria a Trump como un cuestionamiento al establishment político. Tanto Hillary Clinton como Barack Obama realizaron discursos pidiendo la unidad “del pueblo americano” para garantizar la gobernabilidad luego del resultado electoral, utilizando un tono menos agresivo que el que se utilizó durante la campaña.

Aún hay pocas certezas en relación a las medidas que tomará el nuevo presidente, su equipo económico comienza a ser formado recién ahora. Sin embargo, la apuesta tras el discurso más amigable realizado por Trump, es a que suavizará su prédica populista de derecha y no llevará adelante algunas de sus propuestas más polémicas tales como: el cobro de impuestos a las exportaciones chinas cerca del 40% (hecho que llevaría a una tensión de las relaciones interestatales con una respuesta del gobierno chino), así como la xenófoba propuesta de construir un muro que separe México de Estados Unidos. Lo cual podría llevar a una inestabilidad desde el punto de vista de las relaciones entre los estados y también de la lucha de clases con protestas opositoras.

Sin embargo, la apuesta del mercado expuesta en el propio discurso de Trump es el inicio de un plan de infraestructura en los Estados Unidos, con el objetivo de aumentar el empleo y el crecimiento del país, y también un aumento del gasto militar. Una política de este tipo, llevaría a un aumento de la inflación, y consecuentemente forzaría a la Reserva Federal (FED) a aumentar la tasa de interés del país. El aumento de la tasa implicaría una modificación profunda que impactaría en todos los países del mundo, en particular, los países dependientes y semi colonias como Brasil.

Un pequeño ejemplo de esto se pudo ver el viernes, cuando a través de esas proyecciones el dólar se valorizó en relación a las monedas extranjeras de los llamados países emergentes. El Banco Central de Brasil tuvo que intervenir en el mercado para contener la desvalorización del real. Sin embargo, aún así la moneda brasilera cerró cerca de R$ 3,40 sufriendo la mayor desvalorización entre los países emergentes.

Las relaciones entre Brasil y Estados Unidos

El presidente Michel Temer felicito rápidamente a Trump por su victoria, también el Ministro de Relaciones Exteriores, José Serra, afirmando que “el juego comienza ahora”. El gobierno golpista asumió una política de mayor realineamiento del Estado brasilero con el imperialismo norteamericano, favoreciéndolo con proyectos de privatizaciones en diversos sectores del país. No hay que olvidar, que tras asumir como presidente, Michel Temer se apresuró a viajar a Estados Unidos y en Nueva York presentó los planes de privatización del país.

Otro ejemplo es el cambio en la exploración de pre-Sal (zona marítima de extracción de crudo NdT), permitiendo que las empresas extranjeras posean acceso a la exploración de la reserva de petróleo nacional. La multinacional Shell anunció la última semana una inversión de U$S 10 billones de dólares en Brasil.

Aunque no se encuentra entre los principales socios comerciales de Estados Unidos, Brasil depende bastante de las relaciones con el imperialismo norteamericano. Cerca del 12,4 % de las exportaciones brasileras se realizan a aquel país. Constituyéndose según datos de la Fundación de Centro de Estudios de Comercio Exterior, en el segundo socio comercial del país. Entre los productos exportados se encuentra maquinaria, aeronaves, hierro y acero, así como café y carne vacuna.

Del total de las importaciones que recibe Brasil, el 17,1 % provienen de los Estados Unidos, siendo el país del cual importa el mayor volumen de productos. Los principales ítems son: maquinaria, productos químicos y plástico. A su vez, según datos de la CEPAL, el capital norteamericano representó el 14 % de las inversiones extranjeras directas realizadas en el país durante el 2015.

Durante los primeros 150 días, el nuevo presidente podría tener cierta independencia del congreso, ya que puede aplicar impuestos de hasta el 15 % en las importaciones. Por lo que Trump gozaría de cierta independencia para aplicar una política proteccionista. De hacerlo, ciertamente impactaría en la frágil economía brasilera, principalmente porque viene siendo uno de los pocos países para los cuales Brasil mantiene la exportación de productos manufacturados. El propio Jefe de Gabinete, Eliseu Padilha, mostró preocupación respecto de cómo el proteccionismo podría afectar a la exportación brasilera.

Aparte del impacto directo, que dependerá de cómo se concrete el discurso proteccionista de Trump, la imposición de gravámenes de parte de Estados Unidos sobre las exportaciones chinas pueden modificar las relaciones del gigante asiático con los demás países. Ese cambio se reflejaría de forma indirecta en Brasil, ya que China es el principal socio comercial de Brasil, recibiendo cerca del 18,8 % de las exportaciones. Los principales productos comercializados son la soja, mineral de hierro y petrolero crudo.

La posibilidad de que se revea el Acuerdo Transpacífico (TPP) articulado por Obama, una de las propuestas de campaña de Trump, podría según analistas burgueses brasileros, dejar un espacio abierto para que Brasil busque nuevas relaciones comerciales en la región y ser positivo para el país. Tras la elección que dejó a Trump como ganador, China comienza a considerar la posibilidad de asumir ese “vacio” dejado por los Estados Unidos, con la posibilidad de aumentar su influencia en la región del Pacífico. De cualquier forma, lo que aún predomina es la incertidumbre en relación a la mantención de este acuerdo, y no se descarta que si no fue aprobado el TPP otros tipos de relaciones comerciales puedan ser establecidas entre los Estados Unidos y otros países de la región.

¿Fin de un interregno benigno?

El último informe de inflación divulgado por el Banco Central brasilero en septiembre de este año, sugiere que los llamados países emergentes viven un “interregno benigno”. En cual aún se mantiene un terreno de incertidumbre, pero que tales países poseen una coyuntura favorable, con una trayectoria de crecimiento del flujo de capitales. Así como un aumento relativo en el precio de las commodities. Aparte de eso, señala que la coyuntura brasilera es de estabilización de la actividad en el corto plazo con la posibilidad de retomar el crecimiento a lo largo de los próximos meses.

Es cierto que en Brasil se observan algunas mejoras como la caída en la tasa de interés, la valorización de la moneda local, mejora en los indicadores del mercado como el índice Ibovespa, así como mejoras en el índice de confianza de empresarios y consumidores. No obstante, al contrario de la exaltación que hacen los medios burgueses de estos datos, las mejoras son superficiales y están lejos de significar un cambio en la trayectoria de crecimiento del país.

El mercado interno está fuertemente golpeado, según una investigación realizada por el Instituto Brasilero de Geografía Estadística, la tasa de desempleo alcanza al 11,6 % y equivale a 11,8 millones de desempleados. En esa misma investigación se muestra que el ingreso de los trabajadores ocupados cayó el 3% el segundo trimestre de este año, comparado con el mismo período del 2015.

Según el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Económicos, en un informe presentado el primer semestre del año, que estudia los conflictos salariales, en ese período hubo un aumento en la cantidad de trabajadores que apenas logro cubrir la inflación, así como de aquellos que directamente sufrieron pérdida salarial. A su vez, aumentaron también los reclamos laborales llevados a la justicia, por no poder llegar a acuerdos entre los sindicatos y los empresarios.

Al mismo tiempo, el endeudamiento y la morosidad de los brasileros aumento, señala una investigación de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicio y Turismo (CNC). Según el mismo el 58 % de las familias brasileras se declararon endeudadas, y el 24,4 % de las familias entrevistadas declararon adeudar cuotas, mientras que el 9,8 % declararon no estar en condiciones de pagar sus deudas.

Por otro lado, desde el punto de vista de los empresarios, la Formación Bruta de Capital Fijo, índice que traduce el nivel de inversión de las empresas, muestra un leve crecimiento del 0,4 % en el último trimestre, que revierte la trayectoria negativa vista el año pasado y el primer trimestre de este año. Esto no es suficiente para retomar el crecimiento, especialmente por la gran capacidad ociosa de sectores importantes para el país como el automotriz.

La situación internacional exhibe un crecimiento frágil, golpeado por la reducción del ritmo de las importaciones a China, principal destino de las exportaciones brasileras. La elección de Trump en los Estados Unidos coloca un elemento de inestabilidad nuevo en este escenario. El inicio de un nuevo ciclo de crecimiento de Brasil no será fácil, las medidas proteccionistas asociadas a un aumento en la tasa de interés de los Estados Unidos, de darse, podrían tener un impacto significativo en Brasil. Esto podría significa el fin del “interregno benigno” caracterizado por el Banco Central, con una desvalorización del real, caída de las exportaciones, salida de capitales extranjeros, mayor desempleo y un escenario más serio de depresión económica en el país.

El gobierno brasilero por el momento no señaló esa posibilidad en público, el propio presidente del Banco Central, Ilan Goldfajn afirmo que la corrida del viernes pasado fue apenas un realineamiento en las expectativas de los inversores. Aún así, utilizó este hecho para reafirmar la necesidad de las reformas que el gobierno quiere implementar y que significan un recorte histórico en los derechos de los trabajadores y la juventud.

La juventud que ocupa las escuelas y los trabajadores se pueden preparar, ya que el escenario podría ser de una profundización de la crisis. La línea del gobierno golpista, que ya intenta implementar, ciertamente será de profundizar aún más las políticas de recorte de derechos y austeridad.. En este sentido es urgente la organización de la juventud y de los trabajadores. Los jóvenes están en al frente, resta que los trabajadores asuman el papel clave que les corresponde, es necesario que se coloquen al frente de esa lucha.

Traducción: Victoria Sánchez




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