Cultura

ALERTA SPOILER // COLUMNA DE HISTORIA

¿Cuál es la historia de Bunge y Born?

La última vez hablamos de “Los Dueños de la Tierra” en Argentina, y de los Anchorena. Hoy les quiero traer el nombre de otra familia o grupo económico clave, para ver un poco quienes son esos “burgueses nacionales”, que manejan los resortes de la economía. Les quiero hablar de Bunge y Born.

Lunes 13 de julio | Edición del día

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  •  ¿Cómo empieza la historia de esta familia? Bueno, un primer dato que me llamó la atención es que sus orígenes tienen que ver con un personaje del cual hablamos hace algunas semanas atrás: el famoso Leopoldo II. Si, el rey despótico que conquistó el Congo. Veamos: en 1818 se fundó en Ámsterdam la Sociedad Bunge & Cía, dedicada a comerciar productos provenientes de las colonias (principalmente holandesas) como maderas preciosas, especias, algodón y caucho. La cuestión es que la compañía al poco tiempo se traslada a Bélgica y empieza a realizar negocios transatlánticos. Para eso, los Bunge contaban con vinculaciones con el poder político: Edouard Bunge era el corredor del rey Leopoldo II de Bélgica, y parece haber estado vinculado con las actividades que se desarrollaban en el Estado Libre del Congo, colonia belga y productora de marfil y caucho.
  •  En general se cuenta la historia diciendo que era una familia que migró de Europa y que con mucho esfuerzo pusieron en pie su empresa. La realidad es que cuando Ernesto Bunge llega a la Argentina ya tenía un contacto importante, su tío Carlos Augusto Bunge, que había sido cónsul holandés y prusiano en argentina y había instalando algunas empresas en el país.
  •  En 1884, producto de la asociación entre Ernesto Bunge y su cuñado Jorge Born, se crea la empresa Bunge & Born, dedicada a la exportación de cereales. En poco tiempo, junto con otras 3 firmas monopolizaban entre el 70 y el 80% del mercado de granos en la argentina. Como nos contaba el otro día Pablo Volkind: “Los tentáculos de estas grandes compañías, que controlaban el mercado y un porcentaje significativo del crédito agrario, se extendían desde los molineros, los dueños de almacenes de campaña y los operadores independientes hasta los comerciantes de cereales y los acopiadores que funcionaban agentes de las grandes compañías”.
  •  ¿Cómo funcionaba el negocio? Bueno, básicamente las firmas controlaban todo: regulaban los lugares de almacenamiento, manejaban los embarques y podían manipular la cotización de los granos a partir del control de las operaciones a escala planetaria. Es decir, podían imponer los precios de exportación y por lo tanto llevar a la quiebra a todos los pequeños productores que no podían competir en el mercado. Además un detalle que ya vimos con el caso Vicentin: esta firma tenía un acceso directo al crédito estatal. Piensen: eran los principales exportadores del producto que mas divisas generaba. El Banco Nación le hacía préstamos permanentes a las tasas de interés más bajas del mercado. Es decir, el “estado bobo” ya existía desde aquella época.
  •  Para que se den una idea de lo perverso de estos vínculos. Una de las empresas conexas con la venta de granos que tenía Bunge y Born era la de producción de bolsas de yute para el almacenamiento de los granos. ¿Qué pasaba? Bueno, que el Estado había puesto enormes impuestos a la importación de bolsas, mientras que casi había liberado la importación de yute que venía de la India. Con lo cual no quedaba otra que comprarle las bolsas al grupo.
  •  Otro ejemplo para que se den una idea: Según el sociólogo Esteban Rodríguez Alzueta la ley sancionada en 1938 que crea formalmente la Gendarmería Nacional fue un pedido de la firma Bunge & Born para terminar con las andanzas de los bandidos rurales Mate Cocido y el “Vasco” Zamácola dentro en la provincia de Chaco, donde la empresa nacional tenía importantes intereses.
  •  Volviendo. Las ganancias extraordinarias, pero sobre todo los vínculos con el capital extranjero, le permitieron a Bunge y Born diversificar su producción. En pocos años fundan empresas como “Molinos Río de la Plata”, una de las principales alimenticias del país, el de las bolsas para el acopiamiento que decíamos antes; en la década de 1920 inauguraron la fábrica de pinturas Alba, una desmontadora y la hilandería y tejeduría Grafa.
  •  Vayamos a la parte más reciente y oscura de esta empresa. Molinos Rio de la Plata fue una de las empresas más vinculadas con la última dictadura. Hay al menos 24 desaparecidos vinculados solo a su planta de Avellaneda, una de las más importantes de la empresa. Según el CELS, hubo varios hechos aislados, pero el operativo más importante ocurrió el 7 de julio de 1976: Tres camiones del Ejército estacionaron sobre la calle Deán Funes y cargaron a un número aún incierto de trabajadores que, de acuerdo con los relatos, va de 20 a de 80. Todas las víctimas pertenecían, o estaban cerca, a la comisión interna que ganó las elecciones en 1973, a lo cual, hay que señalar, se añadían los efectos del secuestro de los Born.
  •  Hace poco se habló del menemismo y de los 90. Una época detestable que algunos hoy reivindican. Bueno. Los Bunge y Born también estuvieron ahí. Menem abandonó rápidamente sus promesas de salariazo y revolución productiva. Nombró ministro de Economía a Miguel Roig primero, y luego a Néstor Rapanelli, ambos altos ejecutivos de Bunge y Born. Era tal la conexión, que el plan económico inicial se llamó plan “BB” por Bunge y Borne. ¿Cuál fue el rol de la empresa? Fue socio menor del gran capital trasnacional el proceso de remate de las empresas del Estado, muchas de las cuales, luego de ser endeudadas, se vendieron por monedas a cambio de compensar a los acreedores externos e internos
  •  Con una fortuna personal estimada en u$s 2.100 millones, Pérez Companc es uno de los herederos de esta tradición.
  •  Y un último toque así se dan una idea de las ultimas andanzas: El heredero del fundador de Bunge & Born estuvo asociado en el último tiempo como el principal operador de SmartMatic y como uno de los aportantes de la campaña presidencial de Macri en 2015. ¿Se acuerdan la empresa de los resultados electorales? Bueno, esa.
    - Estos son “nuestros” empresarios. Una tradición que merece ser desterrada.





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