Mundo Obrero

PARO NACIONAL

Crónica de un trabajador que para por primera vez

A la medida de fuerza convocada por la CGT adhirió el Sindicato de Empleados de Comercio. Compartimos la crónica de un trabajador de un local de una importante cadena de supermercados.

Domingo 24 de junio | Edición del día

Jueves. Me despierto temprano antes de que suene el despertador, a la tarde juega Argentina con Croacia y tengo que ir al trabajo. Me doy vuelta sobre la cama y miro el celular. Hay varios mensajes en el whatssapp. Abro la aplicación y me llama la atención el que mandó un compañero del laburo. L es de otro sector, lleva muchos años adentro de la empresa y siempre se encarga de dejar en claro que no se siente parte de la que nos quieren vender como una gran familia. Requisito fundamental para ganarse mi confianza rápidamente.

Después de mirar la foto que me envío y de leer con atención el escueto comunicado con la firma del Secretario de Asuntos Gremiales del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) de la Ciudad de Salta, Ángel Ortiz, escribo rápido y un poco emocionado porque sé que esto no es común: “entonces, ¿vamos al paro?”. Pienso en el sindicato y recuerdo que es el de mayor envergadura en el país, y que en sus filas hay casi un millón y medio de afiliados. ¡Cuánto poder! Empleados de hipermercados, supermercados y minis, como también empleados de tiendas de todo tipo, desde telas y vestimentas hasta pinturas, se encuentran representados en este importante gremio.

Por la tarde, después de que el equipo croata nos puso entre la espada y la pared, el comunicado del SEC empezó a correr por el whatssapp de más compañeros y compañeras, a pasar de una sucursal a la otra. Le escribo a una amiga que está en otro local en la otra punta de la ciudad: “che, ¿viste esto? ¿Te había pasado ya alguna vez?”. Me responde “no, nunca el sindicato había convocado a paro”. Lo mismo me dicen cuatro compañeros más. Otra piba que entró conmigo hace un tiempo me explica que “la última vez que hubo paro, en el local los que estaban con el sindicato no venían y no les corría la falta, y a los que no estábamos con el sindicato, sí nos corría la falta”. Además, me re envía una captura de pantalla: “Si estás con el paro del 25 de Junio hacé todas las compras necesarias el sábado. No compres en los supermercados y negocios que abren el lunes, boicoteando el paro. Resistencia civil! Difundí!”. Los clientes también se suman.

Un amigo del laburo me explica: “los más viejos no tienen una buena experiencia con el sindicato. Lo que pasa es que el sindicato muchas veces hizo algunas medidas, y después cuando se sumaban los compañeros, desde la empresa llamaban al sindicato, los marcaban, y después la empresa se cobraba represalias y el sindicato se lavaba las manos. Así son pocos los que confían en el sindicato”. Este relato me pinta mejor el escenario y empiezo a sacar la ficha: si salís a luchar o querés organizarte, te despiden o te sancionan.

Viernes. La empresa está al acecho. La oficina de recursos humanos mandó un mail para amenazar y reducir al mínimo posible el acatamiento al paro. “Ya avisaron que van a descontar el proporcional del presentismo, asistencia y que te mandan un remis para que vengas al laburo porque no va a haber colectivos”, sentencia el mensaje que me llega el viernes a media mañana.

Sábado. Entre los más de 15 compañeros y compañeras con los que pude hablar, solamente una me dijo que ella no adheriría. Los demás, sin excepción, estaban de acuerdo con ir al paro…las razones sobran. No obstante, reinó estos días la incertidumbre porque no se sabía qué hacer, ni cómo prepararse. El sindicato no promovió asambleas para que podamos discutir y votar cómo ir al paro el lunes.

Otra compañera me comenta que en su sucursal le plantearon que “si marchamos yo paro, sino, no la veo mucho”. La contradicción es evidente. La convocatoria es bien vista por una mayoría de los y las trabajadores, que quieren ir al paro porque están cansados de que el salario no llegue a fin de mes y los precios y las tarifas sigan subiendo; cansados y preocupados de que el fantasma de la reforma laboral vuelva a volar sobre nuestras cabezas tras el acuerdo firmado por el gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional (FMI); cansados del rumbo político y económico que tiene el país bajo el gobierno nacional de Macri y de las distintas variables peronistas en las provincias, en el caso de Salta con Juan Manuel Urtubey a la cabeza.

Esta semana se conoció que el desempleo volvió a crecer en nuestra provincia y que continúa la oleada de cierres de comercios, una situación que ya se ha cobrado más de 600 puestos de trabajo en lo que va del año y que genera también incertidumbre. Frente a eso…¿qué hacer?

Pero así como la convocatoria al paro es bien vista y despierta el interés de sumarse y de empezar a discutir otros problemas que van más allá de las cuatro paredes del local, también se pone de manifiesto cuál es el papel de la actual dirección sindical. Pienso que hay que empezar a estirar los músculos, prepararse para lo que se viene con el FMI. Al principio seremos una minoría, tendremos que manejarnos con cuidado para no quedar expuestos, sin levantar sospechas en nuestros lugares de trabajo. Pero solo así, organizándonos, vamos a poder estar preparados cuando avancen aún más contra nuestros derechos y deterioren con el ajuste nuestra calidad de vida y la de millones a los que nos quieren condenar a la miseria.

Domingo. Algunos esperaban que la empresa acatara el paro y les “diera permiso” para hacer la medida de fuerza. Pero la realidad es otra. Por más piel de cordero que se ponga el lobo, lobo queda. Mi sospecha es sencilla: a la empresa no le interesa tanto ver por un día reducidos sus ingresos brutos, no es por eso que amenaza. Le preocupa que los y las trabajadores empiecen a moverse, a sacudirse el peso de la rutina y a cuestionar el “orden natural de las cosas”, a preguntarse que se traen bajo el brazo el FMI, los empresarios y el gobierno. La preocupación de la empresa más que económica, es política.

De a poco empiezo a conocer de primera mano cuáles son los problemas prácticos que tenemos los y las trabajadores cuando queremos manifestarnos, salir a las calles, reclamar lo que nos corresponde y rechazar lo que no queremos.

Paso en limpio lo que quiero expresar con estas líneas. El primer problema práctico, o el más destacado que se nos presenta, tiene que ver con la dirección de nuestros sindicatos. Más allá de que ahora convoque al Paro Nacional de la CGT, sabemos que la actual dirección sindical siempre se maneja en connivencia con las patronales. Por poner un solo ejemplo, el sindicato mercantil, dirigido a nivel nacional hace más de 30 años por Armando Cavalieri y en Salta Capital dirigido por el macrista César Guerrero, este año firmó unas paritarias de hambre: fue uno de los primeros que aceptó el techo del 15% impuesto por el gobierno nacional. Pero también es una dirección sindical que no tolera, más o menos al mismo nivel que las empresas, que los y las trabajadores nos organicemos más allá de su tutela. Si levantás la cabeza, ahí están para tumbártela.

Además, es claro que a esos señores que viven como ricos no le interesa llevar esta lucha hasta el final para derrotar los planes de ajuste del gobierno nacional. No se explica de otra manera que el paro que promueven sea “dominguero”, es decir, aislado, pasivo y convocado “desde arriba para abajo”, sin haber sido debatido democráticamente en los lugares de trabajo mediante asambleas.

Por eso, creo que la primera lección que tenemos que sacar los y las trabajadores de comercio después de este paro nacional del 25 de Junio, es que debemos empezar a organizarnos en nuestros lugares de trabajo, discutiendo e intercambiando. Rompiendo con el miedo a la empresa y a la dirección sindical, poniendo en pie agrupaciones con la perspectiva de recuperar nuestro sindicato y ponerlo al servicio de los intereses de los y las trabajadores en general, y para enfrentar las políticas de ajuste y miseria promovidas por el gobierno nacional y el FMI".







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