Mundo Obrero

RELATO OBRERO

Crónica de un mitin en el bondi de la zona norte

Un relato real sobre lo que se vio y sintió el jueves con la represión a las obreras y obreros de PepsiCo. Una obrera de MadyGraf (la ex Donnelley recuperada) participó de una “asamblea del colectivo”.

Alejandra Colte Cubi

Trabajadora de Madygraf - Candidata a concejal de San Miguel del Frente de Izquierda

Sábado 15 de julio | Edición del día

Soy trabajadora de Madygraf bajo gestión obrera. Hace años viajo desde mi casa a la fábrica en el colectivo. Siempre la misma línea y casi siempre con los mismos choferes. Y todas las mañanas vamos intercambiando con los choferes sobre las condiciones de trabajo, la situación del país, las condiciones de vida, la precariedad, etc. Pero esa mañana fue distinta.

La mañana del viernes la charla inevitable era PepsiCo. El chofer ni bien me saludó comenzó a expresarme la gran indignación que tenía con lo que había pasado el día anterior con los trabajadores. Mientras intercambiábamos broncas y orgullos por la resistencia de los compañeros y la lucha ejemplar que están dando en momentos donde las patronales envalentonadas por este gobierno no hacen más que despedir y descargar la crisis sobre nosotros, un pasajero interrumpió nuestra conversación.

- ¡No puede ser lo que está haciendo el Gobierno! ¡Este país así no da para más! Ustedes tienen razón, lo que pasó ayer es una barbaridad y no pueden seguir los despidos así. Acotando sobre los despidos en Alba y recordando la lucha de Lear y cómo los sindicatos se aprovechan de los trabajadores para su propio beneficio.

Con el chofer nos miramos y sonreímos cómplices, una chispa se prendió en ese momento. Otra pasajera acotó:

- Yo no soy ni kirchnerista ni de este gobierno, pero de la represión a los obreros no se vuelve.

Otra señora le dio la razón y rechazó la represión. Y comentó que estaba decepcionada con las Madres de Plaza de Mayo porque se habían metido con el gobierno kirchnerista. Pero que ver ayer que le dieron un lugar a los trabajadores de PepsiCo en la ronda le dio mucho orgullo.

Todos se miraban y se movían con ansiedad sobre sus asientos. Parecía que todos tenían algo que decir. Se les adelantó una señora mayor.

- Yo tengo 80 años, soy jubilada por ama de casa, cobro $ 5.000 y me lo quieren sacar. Para salir adelante tenemos que organizarnos los trabajadores.

Un joven de 20 años, que al ver el revuelo del colectivo se había sacado los auriculares para escuchar que pasaba, agregó:

- Yo trabajo 12 horas y cobro $ 6.000 por mes.

Pero un hombre desde el fondo lo interrumpió.

- La culpa es de los trabajadores.

Indignado, le salió al cruce un trabajador de una empresa de logística de la zona norte y le retrucó.

- Estás equivocado. La culpa es de las patronales por no cumplir las condiciones de trabajo y no respetar nuestros derechos.

Ahí se levantó el hombre que había iniciado la “asamblea del colectivo” para bajarse en su parada. Saludó a todos y a modo de despedida dijo:

- Espero que en octubre veamos la diferencia. No hay que votar ni al kirchnerismo, ni a Macri ni a Massa. Hay que apoyar a los trabajadores.

Seguimos hablando con el chofer, sobre lo que había pasado, sobre la necesidad de organizarse, sobre el paro de la 60 hasta que tuve que bajarme.

Algo está pasando en lo profundo de la zona norte. Y la chispa ya está encendida.






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