Política

APDH ROSARIO

Críticas contra el Dr. Tobías, defensor oficial patrocinante de represores

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Rosario (APDH Rosario) quiere hacer públicas algunas consideraciones respecto del alegato defensista presentado en la causa Feced II por el Dr. Juan Antonio Tobías, abogado de los represores Olazagoitía, Torres y Altamirano, y director de la Unidad de Letrados Móviles para imputados de delitos de lesa humanidad del Ministerio Público de Defensa de la Nación, esperando que el mencionado profesional no haya recibido instrucciones de parte de la defensora general de la Nación para ensayar este tipo de defensas.

Martes 16 de septiembre de 2014 | Edición del día

El abogado, Dr. Juan Antonio Tobías, se refirió al asesinato de los hermanos Céspedes Chung como un presunto enfrentamiento, desconociendo qué significaba alegar un “enfrentamiento” en pleno Plan Sistemático de Represión Ilegal.

Manifestó también que no está probada la alevosía (puesta en estado de indefensión) en ambos homicidios.

La defensa oficial no puede desconocer qué significaba cuando durante el plan sistemático se hablaba de “enfrentamientos”: Eso es ideológico, no técnico.

Siguió, alegando que los testigos no mienten, apelando a lo que él llama la “psicología de los testigos”, para restarle valor a sus valientes dichos.
Es muy grave porque se trata de la defensa pública.

Dijo el abogado Juan AntonioTobías, defendiendo a los genocidas: “Los testigos no son mendaces, es una cuestión de psicología del testimonio”. Es decir, los testigos no mienten, pero no les creemos.

Insulta nuestra inteligencia creyendo que con solo decir a cada rato que no se trata de invocar mendacidad salva el hecho de que, en cada análisis, solo manifiesta lo que él llama “contradicciones”, pero que, en la trascendencia que la defensa pretende darles, se están interpretando como mentiras lisas y llanas.

También manifestó que, en el peor de los casos, el artículo 10 de la ley orgánica de Policía de la provincia de Santa Fe autorizaba a los policías a detener por averiguación de antecedentes, ensayando una defensa de su representado, el “Conejo” Torres. Tamaño desmadre, intentando teñir de legalidad los secuestros de la dictadura, durante la implementación del último genocidio nacional, es una ofensa grave a la memoria colectiva.

Por lo demás, pondera lo establecido en el Juicio a las Juntas, rozando la terrible teoría de los dos demonios. Intenta demostrar que si los detenidos no eran militantes no puede aplicarse la agravante de perseguidos políticos, como si hubiese que buscar en la víctima y no en el opresor el motivo de los secuestros.
Dijo el Dr. Tobías que no hay asociación ilícita en la Policía: la conformidad de quien recibía una orden era intrascendente, solo debían cumplirla.

Tobías menciona el testimonio de Nené Bettanín, que se refirió a los imputados como barriletes de grupos económicos, para decir que no hubo acuerdo de voluntades para integrar la asociación ilícita. Omite decir que su mismo defendido Torres les decía a los secuestrados en el lugar del hecho: "Algún día ustedes nos van a juzgar, las cosas se dan vuelta”.

Finalmente, Tobías pidió la libertad de sus defendidos Altamirano y Olazagoitía desde el momento mismo del veredicto y que se mantenga la libertad de Torres, pidió la libertad plena, y, como si eso fuera poco, solicitó la condena condicional para un criminal de lesa humanidad. Esto es verdadera inseguridad: pedir que haya asesinos seriales en la calle.

Debemos recordarle las reglas de ONU para el tratamiento de víctimas de delitos de lesa humanidad, que en el punto 6 establecen que los procedimientos jurídicos no deben dar lugar a un nuevo trauma. En el mejor de los casos, llamó a los testigos locos, si no mendaces.

Defendemos las garantías de los juicios a los genocidas para darles las oportunidades de defensa que nunca tuvieron sus víctimas, pero no vamos a permitir defensas ideológicas, al menos por parte de la defensa pública (que nosotros pagamos con nuestros impuestos), para que hagan apología del delito.

En su defensa de los genocidas el Dr. Juan Antonio Tobías parece creer que tenemos que pedirles disculpas a los peores criminales de nuestra historia reciente, sin entender que muchos años han pasado, mucha impunidad nos ha atravesado, muchos pequeños y grandes “Tobías” se han interpuesto en nuestro camino mintiendo, ensuciando a los testigos, siendo cómplices por opción u omisión, por ideología o dinero… y, sin embargo, acá estamos en el día a día, con toda la certeza de que más temprano que tarde la justicia llegará, porque, después de tanto dolor, solamente resta esperar el veredicto para saber si el tribunal cree o no en los testimonios.

NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS.







Temas relacionados

Libertades Democráticas   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO