OPINIÓN

Cristina Kirchner y las incongruencias sobre Donald Trump

La expresidenta y su peculiar interpretación del triunfo de Donald Trump. ¿Y por casa cómo andamos?

Fernando Rosso

@RossoFer

Domingo 13 de noviembre | 00:15

Pero tratando un versiao,
ande se cuenten quebrantos,
apenas mi voz levanto
para cantar despacito.
Que el que se larga a los gritos,
no escucha su propio canto.

(Atahualpa Yupanqui, Milonga del Solitario)

En no pocas oportunidades, Cristina Fernández se ubica a un nivel un poco más elevado que el “cristinismo” en el debate político. Luego del triunfo de Donald Trump en las elecciones de EE.UU., hizo una lectura peculiar y una primera interpretación del resultado electoral.

El ofuscamiento impotente del kirchnerismo emocional, pasado un año de su derrota electoral, todavía no puede explicar(se) el triunfo de Cambiemos, pero eso no les impidió salir apresuradamente a comparar al magnate norteamericano con Mauricio Macri.

“Macri y Trump son parte de la propagación en todo el mundo de una hegemonía conservadora y regresiva”, aseguró el editorialista de Página 12 Luis Bruschtein (Página 12, 12/11/2016)

Por el contrario, Cristina Fernández aseveró en un acto en Florencio Varela que Trump es el emergente de una crisis de representación política que es “el producto de la aplicación de políticas neoliberales desde el Consenso de Washington”.

Es verdad, la cólera de una parte de la clase trabajadora (sobre todo del viejo y oxidado complejo industrial) se manifestó deformadamente contra el establishment no sólo por derecha con Trump, sino antes por izquierda con Bernie Sanders, que defeccionó a los pies de Hillary Clinton. Uno de los errores de Cristina Fernández pasa por asegurar que el agente de esa canalización (sus triunfos o derrotas) es una cuestión menor.

Pero la incongruencia en la interpretación queda al desnudo cuando se traduce el razonamiento a la dinámica del proceso político argentino.

¿Por qué se produjo en nuestro país la irrupción de lo “impensable” un año atrás, es decir, el triunfo del magnate local?

Fue posible, con todas las diferencias del caso, por la misma mecánica política: el malestar de ciertas fracciones de la clase trabajadora (impuesto al salario) y del conjunto de la población por el deterioro de las condiciones de vida (inflación y estancamiento en el empleo), sumados a condiciones estructurales sostenidas (flexibilización, precarización y pobreza); todos factores que explican a Macri.

Es decir, por el sostenimiento de gran parte de las condiciones estructurales impuestas por las “políticas neoliberales desde el Consenso de Washington”, que fueron camufladas detrás del viento de cola y retocadas en la superficie sin cambiar lo sustancial.

Pero no fue sólo la economía, sino también la política: Daniel Scioli fue el “Hillary” del kirchnerismo. Un hombre puro del establishment local, nacido en la cuna del menemismo que expresó fehacientemente el momento culmine de la restauración de la autoridad estatal y el “que vuelvan todos”. Fue el hombre elegido para “enfrentar a la derecha”. Además del detalle de las candidaturas de la provincia de Buenos Aires que fueron como un regalo del cielo para María Eugenia Vidal.

El empeoramiento económico no llegó a estallar en nuestro país y no se convirtió en “rabia populista”, pero sí en malestar generalizado.

El giro hacia la moderación del relato insustancial del macrismo en la campaña electoral y los aspectos de “nueva derecha” de su gestión de gobierno responden proporcionalmente a esa situación nacional diferente al presente dramático de los Estados Unidos.

Pero, ¿a qué se debió el triunfo de esa versión criolla y contenida del Trump local? Una conspiración de los medios y el ejem… “periodismo de guerra” no puede ser una explicación coherente (pese al uso y abuso que se hizo de la definición), Cristina explicó en el mismo discurso la derrota que sufrieron las 300 corporaciones mediáticas que apoyaron a Hillary en la elección norteamericana. Tampoco la versión más gorila que marcaba con el dedo acusatorio a quienes por la expansión económica se “creyeron demasiado de clase media” y terminaron votando a la representación que no les corresponde “por naturaleza”.

Ninguna de esas fundamentaciones es válida. La mecánica política es similar a los granos de verdad que describió Cristina Fernández en relación a la elección estadounidense: si “Obama asumió en condiciones excepcionales. Entusiasmó a una amplia coalición de jóvenes, trabajadores, mujeres, afroamericanos e inmigrantes con la promesa de una salida reformista progresiva a la crisis capitalista y a las guerras imperialistas (…)”, y Hillary era la restauración del clásico establishment puro y duro; el sciolismo era la etapa superior del kirchnerismo (que también asumió en condiciones excepcionales) y una amplia apertura del camino para el triunfo de la derecha.

No le vendría mal a la expresidenta seguir el sabio consejo de Don Atahualpa. Sucede que el entusiasmo por largarse a los gritos para subirse al carro de la victoria ajena, puede terminar aturdiendo hasta de su propio canto.

NOTA PRINCIPAL:
El tsunami Trump y la gobernabilidad argentina




Temas relacionados

Cambiemos   /    Mauricio Macri   /    Kirchnerismo   /    Cristina Fernández de Kirchner   /    Daniel Scioli

Comentarios

DEJAR COMENTARIO