ELECCIONES 2017

Cristina Kirchner en campaña, floja de memoria

Cristina visitó Lanús en campaña electoral. Criticó el aumento de la precariedad laboral y la corrupción. ¿Y por casa cómo andamos?

Martes 3 de octubre | Edición del día

En plena recorrida electoral, la candidata a senadora por Unidad Ciudadana (UC) encabezó un acto en Villa Caraza junto a Edgardo Depetri, diputado nacional por el Frente para la Victoria (FpV) y candidato a primer Concejal en ese municipio y Leopoldo Moreau, candidato a diputado nacional. A menos de 20 días de las elecciones legislativas la pelea en territorio bonaerense es crucial y en esta oportunidad el escenario elegido fue un municipio comandado por un intendente oficialista, Néstor Grindetti, uno de los funcionarios macristas implicados en los Panama Papers.

La precarización laboral

Fiel a su estilo histriónico calificó al presidente Mauricio Macri de "cavernícola", "psicópata" y "cínico", entre otros adjetivos. Como parte de su discurso para batallar contra el Gobierno nacional y con el objetivo de sumar votos eligió referirse a la cuestión del trabajo y en particular a la precariedad laboral. Utilizando un recurso ya usado en su discurso electoral, incluso en la campaña de las PASO, apeló al “¿estamos peor o estamos mejor?”, dirigiéndose al público, quien coreando respondió. “peor”. “Quiero que hablemos de los cambios que se operaron en nuestro país”, dijo. “Quiero que hablemos del trabajo, de eso que no era una preocupación en nuestra Argentina”. Y agregó que “el trabajo cambió. Algunos lo perdieron, otros no lo consiguen, otros no llegan a fin de mes y otros están con la incertidumbre y el temor, de perderlo, de que lo precaricen”.

No hay dudas de que el gobierno de Cambiemos ha producido un tremendo golpe en las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo mediante despidos, suspensiones, inflación y tarifazos, entre muchas cosas. Sin embargo, un breve repaso por algunos índices de su gestión y de la de Néstor Kirchner ponen en duda parte de sus afirmaciones, ya que sin duda una de las “grandes herencias” que le dejaron las gestiones kirchneristas al Gobierno nacional fue una enorme precariedad laboral, que afectó y sigue afectando sobre todo a los jóvenes y mujeres.

Es verdad que a partir del 2003, bajo la presidencia de Néstor Kirchner, se produjo un aumento del empleo alentado por una combinación de varios factores: entre ellos, la devaluación que provocó un deterioro de los salarios, la protección del mercado interno, la caída de los costos y la competencia internacional, más el aumento de los precios internacionales. Sin embargo, este aumento no implicó un aumento en la calidad de esos puestos de trabajo. Un claro ejemplo fue la alta precariedad laboral, basada en que una enorme franja de trabajadores se mantuvo en una situación de informalidad durante los años de la presidencia de Néstor y luego de Cristina Kirchner. Para ser claros, el trabajo en negro fue uno de los grandes problemas que atravesó la clase trabajadora durante esos años.

Al comienzo de la época de la posconvertibilidad, más del 40 % de los asalariados tenía un trabajo en negro, es decir, sin derecho a obra social, jubilación, aguinaldo, vacaciones y por supuesto, sin representación sindical. Con los años este índice fue reduciéndose, pero siempre se mantuvo en niveles altos, cercanos al 34 %. Para ser más precisos, al cierre del tercer trimestre del 2015 -durante los últimos meses del mandato de Cristina-, el 33,1 % estaba en negro. Mientras que en el segundo semestre del 2017, el índice de trabajo en negro fue de 33,7%.

Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), entre 1995-2012, el 29,8 % de las mujeres padecieron el trabajo precario, mientras que entre ese mismo período, los jóvenes con empleo precario de 18 a 24 años también fueron muy golpeados, registrándose un 29,4 % de informalidad en ese sector.

La corrupción

Pero también en otro eje de su discurso, Cristina resultó floja de memoria: la corrupción. En alusión a los negociados de la familia de Macri (su padre Franco con Correo Argentino por citar un ejemplo), sus socios y amigos como Nicolás “Nicky” Caputo y Joe Lewis, dijo que: “unos pocos se apropiaron del Estado para hacer negocios con las empresas privadas de ellos, su familia, sus amigos y sus socios”. Hoy parte de sus ex funcionarios afrontan procesos judiciales por este motivo, como su ex presidente, Amado Boudu; Julio De Vido, ex ministro de Planificación; José López, ex secretario de Obras Públicas y Ricardo Jaime, secretario de transporte. Lista a la que hay que sumar a Lázaro Baez, el empresario amigo de Néstor que pasó de cajero de banco a multimillonario en poco tiempo. Sin mencionar las causas que pesan sobre la propia Cristina Kirchner.

Un último dato, en 2015, un comunicado del ministerio comandado por De Vido reveló un listado de las empresas que más licitaciones habían recibido en obras públicas durante su mandato. En tercer lugar se ubicó Iecsa, en manos del primo de Macri, Angelo Calcaterra.

Tanto Cambiemos como Cristina buscan polarizar la elección, con la ayuda de los grandes medios de comunicación y de paso intentan borrar a la izquierda. Después de las próximas elecciones se vienen nuevos ataques contra el pueblo trabajador. Y como parte de prepararse para enfrentarlos, no para “ponerle límites” al macrismo como le gusta a decir a Cristina, el Frente de Izquierda, única fuerza que no le votó ninguna ley al oficialismo, llama a votar diputados y diputadas de los trabajadores, como Nicolás Del Caño.








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