Política

ENTREVISTA

Cristina Castro: “Si sos joven y pobre, para la Bonaerense sos un peligro a exterminar”

Horas antes de reunirse con Alberto Fernández en Olivos, la madre de Facundo habló con La Izquierda Diario. La evidencia de que Berni miente y la expectativa de que el cuerpo hallado “hable” y se pueda saber que pasó.

Daniel Satur

@saturnetroc

Lunes 24 de agosto | 02:00

En la tarde de este domingo, recién llegada a Buenos Aires junto a sus abogados Luciano Peretto y Leandro Aparicio, Cristina Castro recibió a La Izquierda Diario y un reducido grupo de periodistas que se han comprometido con su causa mucho más allá de lo periodístico.

Horas antes de la reunión con el presidente Alberto Fernández, en el mediodía de este lunes, y de una conferencia de prensa junto a la filial argentina de Amnistía Internacional, la trabajadora de Pedro Luro (en el extremo sur bonaerense) mantuvo una conversación cargada de denuncia y también de emotividad.

Cristina es consciente de que cada día está menos sola, que hay miles y miles de trabajadoras y trabajadores como ella que desean abrazarla y transmitirle el calor y la solidaridad que ningún policía, juez, fiscal o funcionario puede darle. Por eso, aunque confiesa que por dentro su sufrimiento no cesa, sabe que no puede flaquear. Menos ahora.

Recién este martes comenzará la autopsia en la sede del Equipo Argentino de Antropología Forense (en la ex ESMA). Según las fuentes consultadas, el resultado del ADN podría demorar hasta dos semanas y el resto de los análisis hasta dos meses. Es decir que posiblemente recién 25 días después del hallazgo se podría saber si ese esqueleto es el de Facundo. Mientras espera, Cristina está convencida de que ése es su “flaco”, el que justo este domingo cumplió 23 años.

Las preguntas y respuestas que siguen son parte de la conversación colectiva entre Cristina Castro, sus abogados y el grupo de periodistas del que este cronista formó parte.

Seguí toda la cobertura del caso Facundo Astudillo Castro

¿Cómo estás hoy, en este día especial?

  •  Acá estoy, peleando. Voy a pelearme con quien sea hasta que se sepa la verdad. Yo no tengo dudas de qué le pasó a mi hijo. Y los quiero a todos presos. A todos. No importa el sacrificio que tengamos que hacer, encontrar la justicia y la verdad es lo más importante.

    Vos hablás siempre de la estigmatización que sufrían Facundo y sus amigos

  •  Sí. Ellos siempre fueron “los negros de la vía”, a los que siempre llamaron “chorros”, “drogones”. No había que ir a la vía porque estaban “los negros”. Los han tratado muy mal a los chicos, desde gente del pueblo hasta la Policía, siempre estigmatizándolos. En la estación se juntaban chicos que vivían a ambos lados de la vía y los que vivían de este lado sufrían bullying de sus mismos compañeros de la escuela, que los discriminaban porque estaban con los chicos de la vía.

    ¿Cómo es el maltrato de la Policía?

  •  En Villarino, como la Policía Bonaerense se cree Dios, piensa que puede hacer lo que quiera con la vida de quien quiera. Y encima no hay dónde denunciar, si ellos son los únicos que están. Hay chicos a los que levantan, los llevan a una comisaría, los matan a palos, después los largan y los amenazan. El hostigamiento policial es de siempre.

    ¿Creés que a Facundo le habría pasado lo mismo de haber nacido en otra “cuna”, no en una familia laburante?

  •  No, no le hubiera pasado. Yo analizo mucho todo. A principios de abril habían parado a un chico que venía de surfear y lo escoltaron con la Policía hasta su casa. No le tocaron un pelo. Pero a Facu me lo desaparecieron. Y yo sé que fueron ellos. Si Facu hubiera sido de otra cuna, hubiera sido otra la reacción del intendente, tan altanero, que tenemos. Hubiera sido otra la reacción de muchas personas de Villarino. Gracias a dios estamos nosotros, los laburantes. Y somos más.

    ¿Por qué pensás que pueden haberlo desaparecido?

  •  Puede ser que Facu les haya reclamado por sus derechos. Él se plantaba en esa defensa de los derechos humanos. No les debe haber gustado. Yo crié tres hijos libres y cada uno decidió su rumbo. Facu estaba enamorado y quería volver con Daiana, solamente eso. Pero no lo dejaron y posiblemente se les plantó.

    Vos también venís recibiendo maltrato y estigmatización

  •  Cuando leo los mensajes que se mandaban estos policías entiendo todo. Sosa, tan miserable, riéndose y diciendo “vieron cómo salí fachero en la foto” (donde aparece con Facundo frente a un patrullero, NdR). Decir que estaban haciendo su trabajo y cumpliendo órdenes del jefe, “¿quién se va a enterar que fuimos nosotros?”. O Siomara Flores, que dijo “qué puede llegar a hacer una negrita que limpia baños en una estación de servicio”. O un policía en la estación de servicio donde trabajo, yo estaba en una bomba y él se paró en otra y dijo “estamos gastando recursos en un pendejo de mierda”. Todo eso nos tenemos que aguantar. Y las amenazas a mi abogado Luciano Peretto de un subcomisario, sacado, fuera de sí, un maleducado que no respeta a nadie. En Villarino pasa todo eso.

    ¿También te hostigaron en tu lugar de trabajo?

  •  Un comisario me dijo “fíjese señora lo que está diciendo, porque le está pegando feo a la Policía”. Le dije que él no me iba a venir a decir a mí lo que tengo que decir. Fue al primero que le hice frente. Le dije “yo te voy a levantar la voz las veces que tenga que levantarla, pero a mí ustedes no me van a venir a mentir”. Yo estaba en mi trabajo y fue a prepotearme. Ahí dije basta. Fue lo último que soporté de ellos. Por eso salí, grité e hice todo lo que tenía que hacer. Por mi hijo, si es necesario, voy a dar vuelta toda la Argentina. No voy a dejar que Facu sea un desaparecido más.

    Y además de la Bonaerense, la cobertura que le dan

  •  La Policía Bonaerense trabaja con la gente de la política, con el intendente, con los delegados municipales. Trabajan en conjunto. Ellos pensaron en un principio que me iban a hacer tener miedo.

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    Esa foto de Facundo vos la habías pedido durante un mes y te la negaron

  •  Cuando me mostraron esa foto por primera vez, al hacer la denuncia en la comisaría de Pedro Luro, se me cayó el mundo (estábamos en una averiguación de paradero). Cuando después la pido me dicen que había desaparecido, que no la tenía nadie. Pero cuando pasó todo al fuero federal un periodista de Bahía Blanca, un descarado que había tenido acceso a todo, subió la foto.

    ¿Y qué viste en esa foto?

  •  Cuando la volví a ver me bajé un programa para poder ampliarla sin que se pixele. La analicé mil veces. En esa foto descubrí que a mi hijo le faltaba la zapatilla izquierda, que solo tenía puesta la derecha. Si ampliás la foto vas a ver que Facu está todo revolcado y está esposado. Estoy segura de que tan bien no lo trataron, como dicen Sosa y Curuhuinca. No los termino de entender, tanta maldad. ¿Cómo pueden ser tan hijos de puta?

    ¿Cómo fue ese 30 de abril para vos?

  •  Estaba trabajando y me llamó la Policía (una mujer, de un número desconocido) para decirme que necesitaban certificar el domicilio de Facundo. Les dije que estaba trabajando, que podía acercarme a la comisaría o ellos podían acercarse a mi casa. Y empecé a llamar a Facu. Nunca me contestó. Recién a las 13:33 recibí el llamado donde me dijo “mamá, no tenés idea de dónde yo estoy”. Me dijo dos veces “mamá”. Yo estaba enojada, dolida porque se estaba volviendo a Bahía Blanca, no podía conectar con él, mi flaco me estaba desobedeciendo, se estaba yendo, estaba juntando multas. Y yo no capté esa señal.

    ¿Los días siguientes cómo fueron?

  •  El 15 de mayo vino un amigo y me dijo que Facu no respondía los llamados. Ese amigo fue dos veces a hacer la denuncia, no se la quisieron tomar, se le rieron en la cara, le tomaron los datos en un papel de rotisería que después tiraron a la basura delante suyo.

    ¿Y cuando fuiste a hacer la denuncia vos qué pasó?

  •  Lo primero que me encontré fue con una oficial que me trató muy mal. Me dijo “22 años tiene tu pendejo, vas a tener que esperar que entre la otra de guardia”. Cuando Luciano (Peretto) me empezó a acompañar, el comisario (titular de la comisaría de Pedro Luro, Fernando) Grilloni me decía “usted no necesita un abogado”. Ese comisario me decía que habían pedido colaboración en todas las comisarías de la Argentina. Entonces empecé a llamar. Primero llamé a La Adela (La Pampa) y me dijeron “no, señora, acá no hay ni una foto de su hijo ni llegó ningún pedido de colaboración”. Llamé a las otras comisarías cercanas y me respondían lo mismo. Ahí ya me estaban mintiendo.

    Y después empezaron a aparecer testigos a favor de la Policía

  •  El día que estuvimos en un rastrillaje con Luciano, el 19 de junio, ahí me di cuenta de todo lo que estaba pasando. Ahí apareció Siomara Flores, que en ningún momento me miró a los ojos y cuando le quise hablar me dijo que no podía hablar conmigo si no había un superior a su lado. Cuando me dijo que a las 13:30 había dejado a Facundo en Teniente Origone, me saltó el indio. Le dije “nunca mi hijo me podría haber llamado de ahí”. Me preguntó por qué y le dije “porque no hay señal”. Y además Facu me llamó a las 13:33, lo tengo en el teléfono. Yo tengo registro de que me llamó, Flores no tiene pruebas de haber dejado a mi hijo donde dice que lo dejó.

    Y sumaron como “testigo” al oficial González

  •  González dijo que lo llamaron avisándole que había un chico caminando por el alambrado. Pero hay testigos que dicen que no fue así, que mi hijo estaba tirado en la ruta. Estaba tirado... estaba golpeado... Este señor dijo que le requisó la mochila, que mi hijo le presentó el carnet de conducir como documento. Pero la foto del documento apareció en el teléfono de otra policías (Jana Curuhuinca, NdR). Este señor me mintió, mi hijo no pudo deshacerse del documento en un par de horas. Cada vez que declaró, González dijo cosas distintas.

    También quisieron culpar a Daiana y sus hermanos

  •  La misma Policía de Pedro Luro me decía “seguro que está en Bahía escondido, la mina es re jodida, lo tiene que tener escondido y él debe estar enojado con vos”. Ellos en ese momento sabían todo y me estaban metiendo ideas. Me boludearon mucho mientras yo casi hacía campamento en la comisaría. Y es gente con la que me cruzo a diario en mi trabajo. Me mintieron tanto, tanto, que hoy no los puedo ni ver.

    ¿Hubo algún momento preciso en el que te “cayó la ficha”?

  •  Cuando me paré en Mayor Buratovich sentí que se me venía la humanidad abajo. Sentía que Facu me decía “buscame acá porque acá me hicieron algo”. Los últimos en ver con vida a mi hijo fueron ellos. Eran ellos quienes tenían que dar respuestas. Después de ese rastrillaje llegué a mi casa, me senté en un sillón que tiene mi papá, me largué a llorar y dije “me lo mataron como a un perro”. Con Luciano nos dimos cuenta de lo que estaba pasando y decidimos ir a denunciar a Bahía Blanca.

    ¿Ahí se suma Leandro Aparicio?

  •  Luciano me dijo “cuando llegamos a Bahía vamos a ver a un amigo mío”. A Leandro no lo conocía personalmente, pero lo admiraba. Cuando vi que era él me dio un orgullo muy grande que nos acompañara en esa nueva etapa de nuestra denuncia. Decidimos ser querellantes y nos acompañó la gente de la CPM (Comisión Provincial por la Memoria) que también se presentó como querellante. Nos decían “no puede ser que hayan aparecido todos esos testigos de la nada, todos oficiales de la Policía”. Era una basureada en nuestra cara.

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    Y luego entraría en escena Ulpiano Martínez

  •  Nos presentamos en la Fiscalía y ahí el fiscal Martínez lo primero que nos dijo fue que iba a llamar a (Aldo) Caminada, el jefe de la Bonaerense (de la región Bahía Blanca). Ésa fue la única vez que le vi la cara al fiscal. Si ustedes supieran a cuántos medios llamé y nadie me atendió nunca. Por eso empezamos a hacer ruido en la redes, con la gente de derechos humanos, con gente de las radios amigas y compañeras. Eso sí, cuando vino Berni estaban casi todos los medios.

    ¿Qué podés decir del ministro de Seguridad?

  •  Berni llegó cuando yo ya había gritado mucho, pidiendo que se apartara a la Bonaerense. Ese día (8 de julio) me avisaron que el intendente estaba pidiendo mi número. Antes no había movido un dedo, nadie se había siquiera acercado a mi casa. Él nunca llegó a donde yo estaba. Me llamó desde Bahía Blanca, me dijo “no se preocupe señora, yo a su hijo se lo voy a devolver bien y vivo”. Esa noche se hizo un rastrillaje inmenso en Bahía Blanca y Facu no apareció. Al otro día tuiteé que tenía la esperanza de que este señor viniera, me lo entregara y me dijera “acá tiene, señora, déjese de romper los huevos”. No fue así.

    Y mientras Berni hablaba, la Bonaerense seguía haciendo de las suyas

  •  Con Luciano nos reunimos con la gente de Asuntos Internos de la Policía. En ese mismo momento nos llamaron de General Cerri diciendo que había policías mostrando la foto de Facundo diciendo que era un peligroso delincuente, que estaba armado y que no lo dejaran subir a sus vehículos. Lo denunciamos ahí mismo. Después me llamó Berni y me dijo que se iba a quedar, que se estaba entrevistando con la gente involucrada de Buratovich y Origone pero que se iba a quedar porque quería hablar conmigo. Nunca fue a Pedro Luro. Cuando se despidió dijo “lo siento mucho señora”.

    ¿Ni siquiera los frenó el hallazgo de la sandía en la comisaría de Origone?

  •  La misma gente de Sinotecnia (Policía Federal, NdR) que no encontró nada ese día es la que hoy está tratando de ensuciar a Marcos Herrero. Yo ese día no entré a la comisaría, estaba con mi hijo Alejandro y Luciano me dijo “yo entro y filmo todo”. Marcos soltó a Yatel y, al rato, el perro empezó a ladrar. Nos acercamos con Alejandro. El perro había marcado una bolsita. Se la cambiaron de lugar dos veces y las dos veces fue a buscarla. Ahí pedí que me muestren qué había en la bolsita y cuando vi un pedacito de la sandía, ya sabía que era el amuleto de Facu.

    ¿Qué pensaste cuando Berni aseguró que era Facundo y su mochila estaba ahì, enterrada?

  •  Esa noche llegué a casa como a las 3 de la mañana. Prendí la televisión y lo primero que escuché fue que Berni dijo que se trataba del cuerpo de mi hijo y que estaba la mochila enterrada. Ni siquiera pude verlo yo al cuerpo esa noche y él ya estaba asegurando. Berni y el señor (Germán) Sasso de Bahía Blanca dijeron que estaba la mochila. Hasta el día de hoy no me pudieron explicar por qué dijeron eso. Si estaba la mochila ahí, era mi hijo, no había otra. Pero no estaban ni la mochila, ni la documentación, ni el teléfono, ni la ropa. No había nada de lo que ellos estaban diciendo. Estaban mintiendo.

    ¿Mienten por tener mala información o mienten a propósito?

  •  Yo creo que quieren mentir. No sé si el señor Berni está mal informado o tiene mala intención. Para mí tiene mala intención. El señor Sasso es una... basura es poco. Siempre defendiendo a la Policía Bonaerense. Y tiene acceso al expediente de la causa que está bajo secreto de sumario. Mis abogados tienen que estar peleando con el fiscal 24 horas para poder ver algo de la causa, este señor ha violado los derechos y la intimidad de Daiana, de Facundo y los míos. A mí, como víctima, me ha pasado por arriba. Y el fiscal Martínez nunca supo darme explicaciones de por qué se le fugó tanta información, de por qué nunca me atendió, de por qué cuando pedimos algo nos rechaza todo. Todas esas cosas no se las hicieron a Facundo, me las han hecho a mí.

    Pese a la situación de la pandemia, hay gente que viene saliendo a la calle en todo el país por verdad y justicia para Facundo. ¿Te sentís acompañada?

  •  Me desaparecieron a mi hijo en democracia. Eso no tendría que haber pasado. Por eso veo a mucha gente salir a pelear. No miro televisión pero mucha gente me contacta. Me han escrito diciendo “soy la mamá de”, “soy la mamá de”, “mi hijo entró a una comisaría y murió ahorcado pero yo no creo que se haya suicidado”. ¿Cuántos casos hay? Yo no sabía de la maldad de la policía hasta que me pasó esto con Facu. Para la Policía si tenés entre 17 y 24 años sos un peligro, te tiene que exterminar. Y yo estoy cansada de chicos suicidados por la Policía.

    ¿Ves que el Estado deja hacer a la Policía?

  •  En cuarentena, escuchar a padres decir que nadie se les ha acercado, que los fiscales no les toman denuncias, que nadie investiga nada, no sabés lo que duele en el alma. Me duele que a esos papás no se los esté escuchando y lo que importa más es una tipa que se toma un poco de lavandina al aire. Y ver a Berni, que se pasea como si fuera el Ken de Barbie en todos los canales y no ha llamado a ninguna de esas familias. Y es su Policía la que está suicidando pibes. La Policía de Berni. Y por eso quiero su renuncia. Berni no tiene cabeza, no tiene corazón, no es humano. Merecemos algo mejor.

    ¿Qué le vas a plantear a Alberto Fernández?

  •  Le voy a decir algunas cosas que traje. Pero más que nada quiero que me dé respuestas. A mí me gusta mirar a la gente a la cara para saber si me está mintiendo o no. Ya hablé varias veces con él y creo que tiene calidez humana. El día que yo salía de levantar los restos de quien puede ser mi hijo (estoy segura que es Facu) me llamó y me dijo que rogaba a dios que no fuera y Facu apareciera con vida. Lo escuché sincero, yo estaba muy rota, pero me pareció sincero. Ese mismo día el intendente Bevilacqua estaba ocupando cámaras amenazando a Leandro Aparicio. Esa es otra persona sin corazón, sin escrúpulos. Le queda chico decirle despreciable.

    ¿Qué les dirías a quienes pueden estar creyéndole más a Berni que a vos?

  •  A toda la gente que le cree a Berni le diría que no se olvide que no es solo Facundo. No estoy pidiendo su renuncia solo por eso. Se la estoy pidiendo por todos esos chicos suicidados en comisarías a cuyos padres les niegan las autopsias para que no se sepa la verdad. Por todas esas personas que ha parado la Policía y al otro día aparecieron muertas. En nombre de todas esas familias le estoy pidiendo la renuncia. A quienes le creen a Berni les digo que mientras yo recorría basurales y hacía rastrillajes él estaba en un estudio de televisión.

    ¿Qué expectativas tenés de la autopsia?

  •  Vinimos a buscar la verdad. Nosotros sabemos lo que pasó con Facu. Esperamos que el cuerpo hable y podamos reconstruir qué le pasó y meter tras las rejas a todos esos delincuentes que por portar un uniforme se han creído que son dioses, dueños de la vida de los demás. Eso es lo que vengo a buscar.





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